9 de septiembre 2014 - 11:38

Bs. As.: imponen jueces un reemplazo electoral

• CAMARISTAS PROPONEN A SECRETARIO PARA SUBROGAR JUZGADO QUE DEJÓ BLANCO

Ricardo Recondo y Luis Cabral
Ricardo Recondo y Luis Cabral
La vacante del juzgado de competencia electoral bonaerense se transformó en el nuevo escenario de conflicto entre jueces y políticos en el Consejo de la Magistratura. La muerte de Manuel Blanco fue el inicio de todo tipo de conversaciones orientadas a ocupar un despacho codiciado por sus múltiples atribuciones de cara a un año electoral. Como los tiempos no son favorables para organizar un concurso, se descuenta que la subrogancia deberá debatirse en el cuerpo colegiado. Ayer los integrantes de la Cámara Federal de La Plata dieron una señal contundente. El jueves los consejeros se reúnen en un plenario repleto de cuestiones candentes.

El cónclave de los camaritas platenses arrojó dos datos para tener en cuenta: decidieron que ningún juez de primera instancia subrogará el juzgado número 1 y se aportó el nombre del secretario Andrés Salazar, que cuenta con el apoyo de la camarista Olga Calitri, para cubrir el despacho vacante. Fue la única de sus colegas en proponer el nombre de un colaborador.

Según comentaron los camaristas, las subrogancias en La Plata son dificultosas por la falta de jueces y por el hecho de que los tribunales que están incluidos dentro de la jurisdicción -y desde los cuales se podrían convocar magistrados - o se encuentran saturados (es el caso de los de Lomas de Zamora, que tiene una litigiosidad comparable con la de un país como Uruguay) o en una lejanía que dificulta la tarea diaria como es el caso de Junín.

Al inclinarse por los secretarios propios, los camaristas, sutilmente, dan a entender que no se detendrán en el listado de conjueces que cuentan con el aval del Senado. Una nueva muestra de que más allá del estruendo legislativo que los conjueces supieron generar al momento de la discusión de los pliegos, la última palabra siempre es la de los camaristas.

En el gremio de jueces Calitri integra la lista Celeste (de estilo progresista) y el año pasado firmó una resolución de importancia para la Corte Suprema cuando la Cámara platense decidió que la causa que investiga presuntas irregularidades en las contrataciones para sanear el riachuelo se investigue en los tribunales de La Plata y no en los de Comodoro Py.

En las últimas semanas la Justicia platense generó distintos debates en el Consejo. Una zaga que se inició cuando el bloque kirchnerista intentó nombrar como subrogante al secretario Jorge Di Lorenzo para que éste pudiera cubrir el juzgado desde el cual se subrogaba el de Blanco en caso de ausencia de dicho juez. La oposición en el Consejo cerró filas junto a los jueces y trabó la designación.

Durante el fin de semana circuló el dato de que el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, haría alguna gestión en el Ministerio de Justicia para que la Magistratura discuta la posibilidad de que sea él quien subrogue en el juzgado platense que ocupaba Blanco. Anoche nadie confirmaba esa maniobra.

Ramos Padilla
integra el colectivo Justicia Legítima y fue uno de los primeros, y de los últimos, en desafiliarse de la Asociación de Magistrados.

Este movimiento prácticamente no tiene chances por las objeciones que encontrará entre los consejeros de la oposición que harían imposible conseguir la aritmética necesaria.

Para entuertos los camaristas platenses guardan línea directa con el juez-consejero Ricardo Recondo, hombre de la lista Bordó en campaña para presidir el gremio y, por estos días, duramente enemistado con Luis Cabral.

El plenario de la Magistratura previsto para el jueves es engañoso en sus expectativas: el orden del día no registra asuntos de peso pero ya se descuenta que el último affaire protagonizado por Norberto Oyarbide elevará los deciveles cuando los opositores reclamen un tratamiento a la denuncia que formuló la Cámara Federal porteña contra el magistrado.

El expediente contra Oyarbide está a cargo de la senadora Ada Itúrrez de Capellini quien vivió ese guiño del azar casi como una victoria contra la falta de protagonismo que experimenta desde que De Pedro y el secretario de Justicia Julián Álvarez llegaron al Consejo. De hecho, en las últimas semanas la senadora comenta, con cierta pesadumbre, que le gustaría continuar en el cuerpo colegiado y no ser reemplazada por otro oficialista de la Cámara alta. El reglamento lo prohíbe aunque, como otras normas de ese organismo, en ciertos niveles todo puede conversarse.

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