25 de mayo 2009 - 00:00

Buen “Trovatore” en el Teatro Argentino

«Il Trovatore». Opera en 4 actos. Mús.: G. Verdi. Lib.: S. Cammarano. Dir. mus.: C. Vieu. Dir.esc., escenog. e ilum.: M. Perusso. Vest.: S.M. Muller. Coro: M. Martínez.. Orquesta y Coro Estables. (Teatro Argentino de La Plata. Repite, el 31/5).

El Teatro Argentino de La Plata presentó su segundo título de esta temporada, «Il Trovatore», una de las óperas más apreciadas de la trilogía popular de Giuseppe Verdi.

La conducción musical está en manos de Carlos Vieu, quizás el más autorizado director argentino de la actualidad para exponer el estilo verdiano. Al frente de una fiel orquesta estable, el maestro Vieu dirigió una interpretación vital y de gran exactitud técnica de la partitura. Su ímpetu, hondo dramatismo, riqueza de planos e intencionado fraseo lo llevaron a convertirse en la columna vertebral de esta producción.

La dirección escénica, la escenografía y la iluminación se confiaron una vez más a Marcelo Perusso, quien repuso su propia versión del año 2006. La complejidad teatral de la obra basada en la pieza de Antonio García Gutiérrez no tuvo resoluciones válidas y vuelve a reinar la confusión argumental. A favor de de la labor del regisseur debe decirse, sin embargo, que hay cuadros plásticamente logrados, aún con sus excesos simbolistas en la recreación de una Edad Media teñida por los fulgores románticos del los primeros años del siglo XIX, como corresponde a García Gutiérrez.

El Coro Estable canta bien y actúa correctamente en las grandes escenas de conjunto como son los de los campamentos gitanos y las batallas de los cruzados.

Haydée Dabusti es una Leonora sólida en los aspectos vocales y Gustavo López Manzitti, un audaz Manrico. «Di quella pira», el temible momento del tenor, es muy bien interpretado por el cantante de muy buen desempeño en el resto de esta producción. En la función que vimos, Luis Gaeta tuvo una indisposición después del segundo cuadro de la obra y fue reemplazado a partir de allí por un óptimo Luciano Garay, que salió «al toro» con hidalguía. Alejandra Malvino revive su destacada realización vocal y teatral de Azucena. Ricardo Ortale no está mal en su Ferrando, pero el rol es para un bajo. Verdi sabía perfectamente como equilibrar los distintos registros en el cuadro interpretativo principal y este cambio significa no reconocer esa sabiduría del autor. Hay libertades que no deberían tomarse en ese sentido.

Más allá de lo estrictamente artístico, corren tiempos difíciles para los teatros oficiales de ópera. Aunque sin la envergadura de los conflictos irresolubles del Teatro Colón, el Argentino tiene los propios. Antes de comenzar la función del viernes, dos integrantes del Coro Estable del teatro platense leyeron un comunicado dirigido al gobernador de la Provincia (que no estaba allí para escuchar ni ópera ni reclamos, por supuesto) en el que se le solicitaba honrar «promesas incumplidas» en cuanto a salarios. Luego de esta introducción casi acostumbrada en los teatros oficiales, comenzó este buen «Trovatore».

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