10 de agosto 2011 - 00:00

Buena excusa para una de aventuras

Buena excusa para una de aventuras
Rudy Hedemann, «El enigma de Alejandro Magno» (Bs.As., RyC Editora, 2011, 235 págs.)

En 1865 el investigador Gerhard Rolfs sale a explorar el norte de Africa, tiene previsto recorrer la ruta que une los oasis de Dakhl y Kufra. Luego de ser dado por perdido en el desierto, regresa sano y salvo con los miembros de su caravana, ha estado en una ciudadela donde está el oráculo Siwa «donde Alejandro Magno recibió su investidura divina como hijo del dios Amón». Lleva un diario que su hijo titulará «Memorias del viaje a Egipto», y en sus últimas páginas destacará con asombro «¿Tumba de Alejandro Magno?». Esos papeles, junto a 29 monedas de oro acuñadas 333 años antes de nuestra era, serán encontradas en el siglo XXI por el tataranieto de Rolfs, Thomas Keller, cuando está reuniendo los restos de su herencia. La aparición de esas valiosas monedas provocará tanto el deseo de alcanzar la gloria al localizar la tumba de aquel rey discípulo de Aristóteles, como la fiebre del oro provocada por esas monedas que se vuelven noticia al ser ofertadas en Sothebys, provocando la codicia de aventureros y coleccionistas. Keller convoca a su amigo Richard Heinzel, y ambos se lanzan a descubrir la tumba de Alejandro, mientras son acosados por quienes desean tener el tesoro a cualquier costo, entre ellos un poderoso magnate coleccionista y un funcionario del gobierno egipcio.

El legendario Alejandro Magno ha llevado a incontables estudios históricos, biografías y relatos. Se han contado sus hazañas guerreras, las innumerables victorias de ese estratega genial. Se ha discutido cómo lo marcaron las enseñanzas de Aristóteles. Se han comentado sus amores con Hefestion, su compañero de lucha, que cuando enfermó y murió, Alejandro mandó crucificar al médico que no pudo salvarlo. Algo de esto ha sido contado por Oliver Stone en su «Alexander». Un enigma, que se reitera en grandes figuras de la humanidad, es el de las causas de su muerte. No es ese el enigma que interesa al escritor argentino Hedemann, sino llevar al lector por una aventura típica de la narrativa del género best seller. Si bien las primeras 40 páginas tratan de los días finales de ese Alejandro que se volvió Magno al intentar reunir en un imperio a griegos y persas, el resto se desliza en la novela de acción y suspenso, que si bien da datos históricos y culturales, busca atrapar al lector con aventuras y una intriga permanente.

Rudy Hedemann en su décima novela confirma su capacidad para contar con los códigos y los recursos que se han establecido como de interés masivo, buscando competir con el cine y la televisión. En «El enigma de Alejandro Magno» se aprecia la influencia de Ridder Haggard, Wilbur Smith, Valerio Massimo Manfredi, así como la habilidad para que el lector se sienta en esa forma ya típica.

M.S.

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