3 de junio 2014 - 00:22

Buitres: experto pidió "cuidado" al Gobierno

Recomendación, casi ruego, de Paul Clement a los abogados que representan a la Argentina para que éstos transfieran la inquietud a Buenos Aires. El ex procurador general de los Estados Unidos de George W. Bush pidió que hasta el 12 de junio (día en que empiezan a conocerse los casos que tomará la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos), no haya declaraciones públicas que alteren el tiempo que se toman los jueces que integran el tribunal para analizar la situación.

Según Clement, el hombre que lleva adelante la estrategia contra los fondos buitre por el "Juicio del Siglo" en la Corte Suprema, hablar ahora desde las más altas esferas de la conducción política y económica de la Argentina podría alterar el clima de tranquilidad que los nueve jueces del tribunal requieren para tomar una decisión.

El abogado no se refiere a los dichos de Cristina de Kirchner sobre que ahora los fondos buitre no tienen excusas, sino a cuestiones como las que en su momento alteraron a la Cámara de Apelaciones de Nueva York, cuando varios miembros importantes del gabinete nacional aseguraban que no se les pagaría nunca a los fondos buitre. Clement había sido claro al tomar el caso: la Argentina tenía que ser todo el tiempo amable y respetuosa de la máxima institución judicial, y afirmar que cualquiera sea la decisión que la Corte tomara, el país la aceptaría.

Ésta fue la clave de la presentación de la semana pasada y, reclamó casi rogando Clement, deberá ser la posición argentina hasta que se conozca la posición final del tribunal. Para el experto la Argentina debe ser en estos tiempos "sumamente cuidadosa" en todos sus movimientos anteriores a una decisión de la Corte.

Él experto es además el profesional que más confía en que finalmente la decisión de la Corte será la de pedirle su opinión al Gobierno norteamericano de Barack Obama sobre el tema.

Clement habla permanentemente con los abogados del estudio Cleary Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H) sobre el tema, y asegura que la cuestión que trata el "Juicio del siglo" es lo suficientemente grave o importante para que amerite tanto que la Corte tome el caso como que previamente deba pedirle opinión al Poder Ejecutivo de los Estados Unidos.

Opina que la clave para que esto suceda es el jaque a la ley federal que protege las operaciones financieras en Wall Street a partir de los embargos que podría avalar Thomas Griesa sobre las cuentas argentinas; como los peligros que implicaría un fallo negativo contra la Argentina sobre el negocio de colocación de deuda soberana voluntaria de países en desarrollo en Wall Street.

Para Clement, se trata de un negocio de unos u$s 20.000 millones anuales que estarían en peligro si quedara firme la decisión de primera y segunda instancias en Nueva York.

Opina además, asegurando que tiene contactos directos con el "solicitor general" Donald Verrilli, que la opinión de Obama es que no se le puede dar la razón al 7% de un llamado a reestructurar deuda soberana que tuvo una aceptación del 93%. De todas maneras, cree Clement que todas las partes llamarán a que la Argentina y los fondos buitre se sienten a negociar en la Corte de Griesa. (ver nota aparte).

Mientras la Corte define si le pide opinión al Gobierno de Obama, toma directo el caso (cualquiera de los dos panoramas son positivos para la posición argentina) o no lo considera importante, Clement pidió absoluta prudencia a la Argentina. Sabe por su experiencia que lo peor en estos tiempos es alterar la paz de conciencia con la que deben discutir los magistrados de la Corte. Se trata de Sonia Sotomayor (demócrata), John Roberts (republicano), Ruth Bader Ginsburg (demócrata), Samuel Alito (republicano), Clarence Thomas (republicano), Antonin Scalia (republicano), Anthony Kennedy (republicano), Stephen Breyer (demócrata) y Elena Kagan (demócrata).

Hasta el 12 de junio los nueve jueces tendrán entre cuatro y seis jornadas en las que se cruzarán en un salón de "encuentros" de la Corte donde discutirán sobre los casos a tomar, los que directamente se rechazarán y los que deberán tener opinión del Gobierno de Barack Obama. Mientras tanto, cada juez analizará en sus propias oficinas la situación de cada caso.

La fecha del 12 de junio no debe tomarse linealmente como un día tope. Desde esa jornada la Corte publicará en su página de internet los juicios que se analizarán en el período judicial que comienza en julio. Cada jornada habrá un listado nuevo con los casos que tendrán fallo de tercera instancia y cuáles no. Se estima que hay tiempo hasta el 20 de junio para conocer la decisión final, que, obviamente, se tomará por descarte.

Si el "Juicio del siglo" no figurara en los listados para esa fecha tope, el fallo de segunda instancia que les da la razón a los fondos buitre quedará firme. La Argentina habrá perdido el caso definitivamente. Clement promete otra resolución, pero pide prudencia y cuidado, sobre todo en cuanto a las declaraciones públicas.

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