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BUITRES II: lo que Pollack ve en Kicillof
Por ahora hubo sólo un encuentro directo entre ambos. Fue el lunes pasado en el extravagante bufete del abogado neoyorquino en Park Plaza, con una de las vistas más impactantes de Manhattan como único testigo, donde las partes compartieron una jornada de más de cinco horas de debate. Allí, el ministro argentino expuso toda la teoría del Gobierno de Cristina de Kirchner sobre el megacanje, el default, los dos canjes de deuda de 2005 y 2010, la adhesión a éstos de más del 92% y el juicio de los buitres y lo que ganarían si se cumpliera el fallo de Griesa. El ministro encontró una tremenda novedad con Pollack en esa jornada que ningún funcionario argentino o los abogados del estudio Cleary Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H) habían vivido previamente: el mediador escuchaba atenta y pacientemente las explicaciones y hasta comprendía la situación. Pollack incluso hacía preguntas técnicas y cada tanto, afirmaba con su cabeza en signo inequívoco de apoyo. Toda la conversación fue además en inglés.
Al final, Pollack felicitó al ministro por aquella exposición ante las Naciones Unidas del 25 de junio, donde el "mediador" escuchó por primera vez por qué la Argentina se negaba a pagar y a cumplir con el fallo de su contratante: Griesa. Al abogado lo sorprendió aquel mensaje seguro del ministro, la forma de argumentar y de relacionar la situación local de la Argentina con el sistema financiero mundial, y la forma en que se calificaba a los buitres con argumentos jurídicos y económicos. Pero lo que más sorprendió a Pollack fue la juventud del ministro y cierta "valentía" en su imagen juvenil sincorbatista. Pensaba seguramente Pollack en sus años mozos cuando apuntaba a un abogado medio liberal y rebelde. Luego sería tentado por ideas más republicanas y conservadoras, que finalmente lo llevarían a defender a los bancos más tradicionales de Wall Street.
Fue en ese rol que Pollack se volvió famoso en su país. A mediados de los 90, Eliot Spitzer era gobernador del estado de Nueva York, exfiscal mediático defensor del obrero, las amas de casa y los pequeños ahorristas en contra de los grandes imperios financieros de los bancos de Wall Street. Era, en su momento, el único político de su partido que podría haberse acercado a disputar la candidatura a Barack Obama o a Hillary Clinton, siendo hombre, blanco, anglosajón y protestante. Sin embargo, la intervención de Pollack sepultó sus inquietudes. En 1998 el ahora "special master" denunció que Spitzer era el "Cliente Número Nueve" de Ashley Dupre, una prostituta "7 diamantes" que trabajaba para el Emperor's Club, una agencia de alto nivel. Pollack dio pruebas irrefutables sobre una presencia de Spitzer con Dupre en el hotel Mayflower de Washington después de haber realizado el gobernador una visita protocolar a la Unión Europea. El dato descubierto por Pollack que demolió las aspiraciones del neoyorquino no fue el hecho de prostitución, sino las relaciones del Emperor's Club VIP con la trata de personas y el lavado de dinero en negro. Fue el final para la gran promesa blanca del Partido Demócrata. Y fue, además, la entrega absoluta de Wall Street hacia Pollack, que se convirtió en el hombre que salvó a los grandes bancos norteamericanos del asedio del gran defensor de los pequeños inversores ante las grandes corporaciones.
Kicillof, en esos días, era un estudiante, ya militante de Tontos pero no Tanto, y luego un docente que se ganó el respeto entre sus alumnos y mentores en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su especialidad era la investigación de los procesos económicos y financieros mundiales bajo la matriz de pensamiento marxista.
Pensar que Pollack y Kicillof podían tener una relación más que cordial y que, quizá, podrían entenderse al punto de ser los que consigan el salvoconducto para terminar el "juicio del siglo" era utópico. Pero parece que así podría ser.
@cburgueno


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