18 de marzo 2010 - 00:00

Bullock: madre coraje y con cara de Oscar

El gigantesco adolescente Big Mike y su madre adoptiva, Sandra Bullock, en «Un sueño posible».
El gigantesco adolescente Big Mike y su madre adoptiva, Sandra Bullock, en «Un sueño posible».
«Un sueño posible» («The Blind Side», EE.UU., 2009, habl. en inglés.) Dir.: J. L. Hancock. Int.: S. Bullock, T. McGraw, Q. Aaron, K. Bates, R. McKinnon.

En «Preciosa» la madre de la protagonista era un monstruo, visible por las atrocidades y la ignorancia que embrutecían su vida y la de su hija, mientras en «Un sueño posible» la madre biológica del adolescente Michael Oher es apenas una anécdota, pues la que tiene preponderancia es la adoptiva. El film está basado en la historia real de un huérfano negro abandonado, y luego rescatado por una familia rica de la América profunda, que lo impulsa para que termine siendo jugador profesional de la NFL.

Así como en «Preciosa», donde la suerte de su protagonista pobre, negra y obesa, violada por su padre y despreciada por su madre, la acercaba a la asistencia social y a la escuela para marginales, en «Un sueño posible» el protagonista no recuerda cuándo fue la última vez que vio a sus padres, y por obra del azar termina (o empieza) en una escuela que se ve «muy blanca, todo es muy blanco», tal como describe Big Mike, el apodo de Oher.

En ambos films el común denominador es la soledad que enfrenta a estos adolescentes con padres maltratadores en un caso o invisibles en el otro, con un único resultado: la mirada triste y perdida que refleja un interior de resignación. También en ambos casos los rasgos físicos de los protagonistas fueron determinantes para que los directores los incluyeran en sus películas, pues en el caso de «Preciosa» se trataba de la no actriz Gabourey Sidibe, que estuvo nominada al Oscar, mientras en este film Quinton Aaron logra su primer protagánico tras haber interpretado papeles menores.

La novela de Michael Lewis, «The Blind Side, Evolution Of A Game» fue adaptada al cine y traducida en nuestro país como «Un sueño posible», que le da más aires de manual de autoayuda del que, por fortuna, tiene. Lo mejor son las convincentes actuaciones, en especial la de Sandra Bullock, por la que ganó el Oscar, y su pequeño hijo biológico en la ficción, interpretado por el jovencísimo Jae Head, quien se convierte en compinche inmediato del nuevo integrante de la familia.

Si bien se trata de la clásica fábula de realización personal y cristalización del american dream, hay algunos diálogos «políticamente incorrectos». Por ejemplo, aquel en que el matrimonio adoptivo no se explica cómo llegaron a tener en su living a un negro y a una demócrata (Kathy Bates, profesora particular del chico). Lástima que para quienes no disfruten o entiendan de fútbol americano, son excesivas las secuencias de entrenamiento y juego.

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