8 de julio 2010 - 00:00

Burocracia frena inversiones en América Latina

Washington - Latinoamérica es la región del mundo en la que más tiempo se tarda en abrir una filial de una firma extranjera, con una media de 74 días, frente a los 42 días a nivel global, reveló un estudio del Banco Mundial (BM). En tanto, «con la excepción de la Argentina» todos los países analizados tienen «leyes específicas sobre el arbitraje comercial», destacó el informe «Inversiones que cruzan fronteras», realizado por el organismo.

El texto analiza cuatro apartados diferentes: las restricciones por sector al capital extranjero, el proceso para comenzar un negocio con capital foráneo, el acceso a inmuebles y suelo para uso industrial y los regímenes de arbitraje comercial. Peter Kusek, director del proyecto, explicó que la región de Latinoamérica y el Caribe es también en la que más tiempo se necesita para abrir una empresa nacional. Kusek indicó que los trámites se pueden aligerar y recordó que «en algunos países alrededor del mundo es posible empezar un negocio en menos de una semana».

El BM incluye en su estudio 14 países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Venezuela.

Entre los más lentos a la hora de establecer una filial de una empresa foránea están Haití, Venezuela y Brasil, con una media de 212, 179 y 166 días respectivamente. Por el contrario en Chile se necesitan sólo 29 días. Pese a esa lentitud, Kusek señaló que Latinoamérica es una de las regiones más abiertas a la hora de aceptar inversiones foráneas en los distintos sectores de la economía. «De hecho», indicó el experto, «países como Chile, Guatemala y Perú son algunos de los más abiertos del mundo en ese sentido».

Otras economías de la región, como México, Venezuela o Bolivia, restringen la inversión extranjera en ciertos sectores de su economía, como el del transporte, la energía o el de medios.

En líneas generales, el informe destaca que los sectores de medios, transporte, electricidad y telecomunicaciones están entre los más protegidos del mundo. Por el contrario, el sector del turismo es uno de los más receptivos a la inversión extranjera.