20 de marzo 2014 - 00:30

Buscan a un empresario argentino perdido en India

Héctor Rolotti es el dueño y fundador de Novecento. Está casado y tiene cuatro hijos. Desde el lunes no se sabe nada de él. La familia está esperanzada de que se encuentre con vida.
Héctor Rolotti es el dueño y fundador de Novecento. Está casado y tiene cuatro hijos. Desde el lunes no se sabe nada de él. La familia está esperanzada de que se encuentre con vida.
El empresario cordobés Héctor Rolotti, propietario de la cadena de restoranes Novecento, está en la boca de todos. Es que, tras un hecho heroico, es buscado intensamente desde el lunes pasado en el torrentoso río Ganges de la India, donde se tiró para rescatar a una mujer que se ahogaba.
En un comunicado de prensa, la empresa que maneja la cadena de restoranes Novecento confirmó que "su socio fundador Héctor Rolotti se encuentra desaparecido", aunque, esperanzada, no descarta que "aparezca con vida".
El empresario, padre de cuatro hijos, que montó su primer local en la ciudad de Nueva York, en la zona del Soho, estaba en la India en un viaje de vacaciones y meditación, junto con su mujer y un grupo de amigos.
Rolotti fue visto por última vez el lunes, cuando se tiró al torrentoso río junto al grupo que lo acompañaba, para rescatar a una mujer que se estaba ahogando. Tanto su esposa como sus amigos lograron salir del curso de agua, conocido por ser considerado como sagrado y puro según la cultura hindú, pero también como uno de los más contaminados del mundo.
La familia, amigos y allegados de Rolotti, de 46 años, tienen esperanza de que aparezca con vida porque se trata de un río sin piedras y no descartan que el empresario haya podido llegar a otra costa y esté perdido. Además el hombre tiene una buena preparación física, lo que mantiene la teoría de que podría encontrarse con vida.
Rolotti, nacido en la ciudad de Córdoba y criado en La Cumbre, hizo la secundaria en el colegio inglés San Pablo, para luego viajar a los Estados Unidos a los 23 años. Allí, trabajó en una agencia de viajes en Nueva York y después en 1991 inició la aventura de poner "un cafecito" en el Soho. Su segundo local lo abrió en el barrio porteño de Las Cañitas, cuando el lugar todavía no había explotado como boom gastronómico en la zona. Después la cadena creció aún más y puso sucursales en Punta del Este, Córdoba y Miami, aunque no son franquicias, sino que él es el propietario junto con socios locales.

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