21 de septiembre 2016 - 10:44

Cada vez más dudas

En 2017 la economía vivirá una recuperación muy ligera, amarreta, sin un rebote importante. Calcular un crecimiento de 5% para el año que viene es una exageración. Con mucha suerte va a compensar la caída de este año, con una suba de 2% a 2,5%. Yo veo la situación del Gobierno muy frágil en el sentido fiscal. Básicamente, toda la estrategia de 2017 está basada en un elevadísimo nivel de endeudamiento, tanto interno como externo, con orden de volcar parte de esos recursos a reactivar la economía por el lado de la obra pública. En estos primeros meses la gestión del Ejecutivo es altamente ineficiente en términos de gestión de política pública. AySA y Belgrano Cargas son las únicas entidades que de alguna manera están moviendo recursos nuevos en términos de licitaciones de obra pública. El Gobierno todavía no se planteó su capacidad de tener una gestión de altísima calidad en la eficiencia del uso de los recursos públicos. El Gobierno quemó una etapa muy importante porque no tenía plan de obra pública. Lo está rearmando ahora. Probablemente, tome la deuda y termine ejecutando la obra en 2018.

La inflación no va a bajar significativamente, lo que mantendrá tasas de interés altas con dos consecuencias: la reactivación no va a ser alta y el desempleo va a crecer.

La actividad económica depende en un 85% del consumo y de la inversión interna. El que cree que exportando la Argentina va a crecer no conoce cómo se comporta el modelo macroeconómico local. Crece cuando el consumo se recupera, cuando las empresas ven incentivos e invierten. Hoy el mercado no se está moviendo, está achicado por la inflación, la caída de la capacidad de compra, postergación de consumos esenciales que la gente está dejando para más adelante; eso lleva bastante tiempo en recuperarse.

¿Qué va a pasar en 2018? Dependerá de la atención que preste el Gobierno al consumo y la inversión. Hasta ahora estamos en una etapa de propaganda. El ingreso de capitales parece ser muy escaso. Pero lo más grave son los egresos, porque en estos meses se han ido u$s9.000 millones. El Gobierno planteó un cambio de 180 grados de la política económica. En la medida en que no convierta la retórica en un ejercicio de política pública muy concreta habrá cada vez más dudas en la sociedad.

(*) Exdirector del BCRA

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