Cálculo jubilatorio: Cambiemos levantó sesión y puso en juego todo el paquete de acuerdos

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Débil estrategia para continuar con la sesión de Emilio Monzó. Fuertes críticas de la oposición. Patinadas del Gobierno por falta de argumentos a favor del proyecto. Elisa Carrió y la UCR intervinieron ante poca cintura del PRO y enviaron un mensaje encubierto a Casa Rosada.

En una decisión que dejó expuesta una débil estrategia parlamentaria del oficialismo, el presidente de la cámara de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, levantó una escandalosa sesión en la que se debió votar el nuevo cálculo de actualización de las jubilaciones.

La caída de la sesión, que tuvo quórum por unos segundos y habilitaba a dar inicio a la discusión del temario, fue celebrada por la oposición, que incluso acusó al oficialismo de haber hecho trampa. Tal situación no ocurrió en ningún momento y la trifulca dejó del lado violento al kirchnerismo, el progresismo y la izquierda.

De esta manera, la no sesión catapultó la puesta en juego del resto del acuerdo de Nación con 23 provincias: dentro de esa agenda está el consenso y la ley de responsabilidad fiscal -festín de fondos para los distritos, en particular para Buenos Aires-, la reforma tributaria, el Presupuesto 2018 y ley de cheque -modificada-, entre otras.

El debate sobre la regla del quórum -129, la mitad más uno de la cámara- se inició cuando, pasada la media hora reglamentaria para conseguirlo, el jefe del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, exigió levantar la sesión. Durante el kirchnerismo, nunca cumplió esa norma -han llegado a pasar la hora de espera-, situación que recordó Elisa Carrió.



Para las 14.35, y sólo por unos segundos, el tablero marcó 129 legisladores sentados en sus bancas. Allí, Monzó dio inicio a la sesión, mientras se activaba en paralelo un griterío desde el camporismo, que esperaba en un pasillo. Al rechazo se sumó la "progresista" Victoria Donda.

El presidente del bloque PRO, Nicolás Massot, salió rápido del recinto para buscar las adhesiones para refrendar el quórum. Un minuto después, el tablero marcó 130 diputados. Pero Monzó entró en una insólita discusión con legisladores del FpV que fueron hasta el estrado donde se encontraba el presidente de la cámara. Grave error del peronista con témpera PRO, que debió continuar con la sesión: casi se pelea con el exradical y actual acérrimo cristinista Leopoldo Moreau, que le repartió insultos a doquier.

Desde el massismo, Graciela Camaño se plegó al pedido de Rossi para levantar la sesión, Monzó, más calmo y ya sentado, escuchó consejos al oído que partieron de la referente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y del jefe del interbloque Cambiemos, el radical Mario Negri.

Carrió solicitó luego la palabra y desde su banca recomendó a un despavorido Monzó que levantara una sesión "escandalosa", y agregó: "Va a haber compensación -a los jubilados, más allá del proyecto-, por eso estoy sentada acá. Así que no asusten más a la gente".

Cambiemos deberá ahora reorganizar tropa desde una posición delicada, tras semanas de una pésima comunicación de parte del Gobierno, que parece recién ahora interesado en explicar con detalles la iniciativa en cuestión.

Hay tres fallas. La primera es que una parte de funcionarios nacionales, provinciales y municipales de Cambiemos prometen desde hace dos años, y en muy pocos casos con relativo éxito, "achicar" un Estado fofo desde hace décadas, situación potenciada por el kirchnerismo post crisis.

En segundo lugar, por aplicar un primer ajuste "serio" en uno de los últimos lugares para hurguetear: si bien es cierto que la mecánica actual llevaría a la inviabilidad del sistema jubilatorio en el mediano plazo, Cambiemos podría haber apurado a la comisión bicameral que creó la Ley de Reparación Histórica de 2016, que tiene hasta 2019 para presentar un proyecto de reforma integral. De hecho, es crontradictorio contar con ese mecanismo y querer ahora apurar una nueva fórmula de actualización.

El último punto de las fallas del Gobierno a la hora de atravesar la batalla parlamentaria de este proyecto fue la poca disposición de los funcionarios que debieron dar la cara por el proyecto. Desde el Congreso, las miras de la oposición apuntaron al titular de la ANSES, Emilio Basavilbaso.

Otra lupa estará puesta en el grupo de gobernadores que comprometieron votos y quórum y zigzaguearon hasta último momento. En el interbloque "Argentina Federal" hubo una desincronización absoluta, incluso hasta en la bancada del PJ, que maneja el salteño Pablo Kosiner.

"Ahora estamos en mejor posición con el recambio de legisladores. Si tenemos los votos, mejor sacarse rápido este tema de encima. Los 19 y 20 son días delicados en la Argentina desde 2001", sentenció días atrás un operador top del Congreso a Ámbito Financiero, en referencia a los sucesos y muertes de hace 16 años atrás que terminaron por dinamitar el Gobierno de la Alianza.

La agenda del Congreso marca, para la semana próxima, un nuevo intento para aprobar la reforma previsional y todo el paquete económico-fiscal-tributario, en sesiones que podrían realizarse entre el lunes y el jueves. Si no, deberán juntarse post Navidad, algo que ningún legislador desea. Hoy, habrá una mesa de diálogo para buscar una solución.

En tanto, el Senado mira de reojo el clima de Diputados y espera debatir en el recinto, el miércoles 27, el Presupuesto 2018, la reforma tributaria y la ley de Mercado de Capitales.

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