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Callejón: “Mi papel tiene algo de nuestra presidente”
María Fernanda Callejón: «El año pasado fue mi despedida de los desnudos. Mis últimos cartuchos fueron en Playboy, más vale despedirse con una buena imagen».
«La mejor carta» subirá a escena el miércoles 9 en el Teatro Broadway 2, con dirección de Ernesto Medela y el coprotagónico de Christian Sancho.
Periodista: Se la ve muy cambiada con este nuevo look.
María Fernanda Callejón: En «Bailando con un sueño» tenía el pelo hasta la cintura, pero Lía Jelín me pidió un «carré furioso» para hacer «Confesiones de mujeres de 30» en el teatro Lido de Mar del Plata. Después me tuve que cortar el flequillo a lo Betty Page para la película «Lucho y Ramos» que rodamos en Villa Gesell. Creo que se estrena en marzo. Ahí hago de una neurótica importante, de clase media alta. Es una mujer muy Palermo Hollywood que también tiene su costado grotesco. Y ahora me tocó hacer a Sandra Bellini que es una gran empresaria de la moda.
P.: ¿Cómo la definiría?
M.F.C.: Es una mujer independiente y exitosa que tiene una empresa de ropa interior y de productos de belleza. También se ocupa del glamour y la estética de la mujer y escribe libros. Podría ser una Carolina Herrera argentina, pero acá no hay nadie de ese perfil. Tal vez en algún punto Karina Rabolini tenga algún rasgo parecido. Estuve investigando mucho para componer a este personaje, ya que hoy las empresarias tienen un lugar que antes no tenían. Todavía tienen que competir con los hombres en muchos terrenos, pero al menos encontraron un perfil propio y ya no necesitan imitarlos. Y mi personaje también tiene algo de nuestra presidente, ¿por qué no?
P.: ¿Qué? El peinado se ve que no.
M.F.C.: Su entereza, su carácter. Por ahí le critican su soberbia o su estilo avasallante, pero yo no lo veo así. Las mujeres han luchado tanto para ser reconocidas socialmente que eso las hizo mujeres de hierro. Más duras a la vista, pero que en la intimidad necesitan ser contenidas, amadas, protegidas, como le sucede a mi personaje.
P.: ¿Durante toda la obra va vestida de trajecito?
M.F.C.: Ah... Usted quiere saber si yo me voy a desnudar... En este caso se trata de una mujer que está siempre en el último grito de la moda y como ahora se está volviendo a algo más «net» y minimalista, ella se viste al estilo Chanel. Trabajamos mucho este aspecto con el director. El insistió bastante con lo de la sobriedad.
P.: También se negó a que leyéramos la obra antes del estreno...
M.F.C.: Es que hay una intriga que no conviene anticipar. La obra narra una historia de vida llena de ambigüedades, suspenso y pasión. Todo empieza con una entrevista que le hacen a Sandra Bellini para una de las revistas de negocios más importantes del país y justo en ese momento es interrumpida por una persona que viene a traerle un sobre. Esa persona es Joaquín Alvarez Toledo, el joven abogado que interpreta Christian Sancho. La carta que él trae devela algo muy importante de la historia de esta mujer y como este abogado es el portador del conflicto, no le puede contar más que esto.
P.: Ahora que debutó en drama ¿Va seguir haciendo desnudos para publicaciones masculinas?
M.F.C.: No. El año pasado fue mi despedida. Esos fueron mis últimos cartuchos en Playboy. Mas vale despedirse con una buena imagen ¿no? La verdad es que nunca imaginé que a los 42 años iban a decirme «queremos tenerte en la tapa».
P.: ¿Por qué aceptó?
M.F.C.: Ellos me lo ofrecieron a modo de homenaje, de hecho en la tapa pusieron «ícono nacional», lo que fue un orgullo para mí después de haber hecho cuatro tapas en los 90. También quise mostrar que a los 40 años todavía se puede. Hoy las mujeres lucen mucho mejor que las de antes. Las abuelas ya no tienen el pelo blanco y por la calle se ven hombres de edad muy cancheros. Pero en nuestro país todavía les ponen fecha de vencimiento a las mujeres. Circula el prejuicio de que después de los 30 ya no sirven más. Por eso me pareció que era bueno hacer esos desnudos para incentivar a todas.
Entrevista de Patricia Espinosa


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