17 de junio 2010 - 00:00

Calvario arrastra a todo el sector del petróleo

Washington - A ocho semanas del comienzo de la marea negra en el Golfo de México, se acumulan los frentes críticos que someten a la petrolera BP a una intensa presión que amenaza con arrastrar al conjunto del sector a una catástrofe sin igual.

La agencia estadounidense Fitch rebajó el martes la categoría de BP en seis niveles, de «AA» a «BBB», el penúltimo escalón en el ranking de las inversiones recomendadas. La nueva categoría en la que BP ha sido ubicada implicará mayores costos para la empresa a la hora de solicitar préstamos o créditos.

Fitch justificó la reducción alegando, entre otras cosas, el aumento de las preocupaciones por las consecuencias financieras de la marea negra en el Golfo de México.

La agencia ya había rebajado la calificación de la empresa hace dos semanas.

Según Fitch, a los costos de limpieza y de indemnización, de u$s 6.000 millones, probablemente se sumarán multas de hasta u$s 8.000 millones. El reclamo de compensaciones podría durar décadas, como sucedió tras el accidente del buque Exxon Valdez ante las costas de Alaska en 1989.

Por lo visto, BP tenía conocimiento mucho antes de la catástrofe de los problemas en la plataforma petrolífera «Deepwater Horizon». Más de una semana antes de que se produjera la explosión en la plataforma, un trabajador hablaba en un e-mail de un «yacimiento petrolero de pesadilla».

El yacimiento dañado de BP ha desembocado «en una crisis sin precedentes» a nivel «económico, legal, ecológico y de autoridades» para empresas que trabajan en el mar, indicó el director gerente de Moodys, Steven Wood.

Podrían pasar hasta dos años antes de que empresarios y gerentes de las plataformas petroleras y las empresas que prestan el servicio puedan reanudar la actividad en las dimensiones previas a la explosión del 20 de abril, en la que murieron 11 personas.

Perspectiva

El accidente podría tener consecuencias en todo el mundo, según el informe de la agencia calificadora. Los gobiernos podrían asumir o adecuar los estándares adoptados por Estados Unidos para las prospecciones frente a la costa.

El presidente Obama ya ha impuesto una suspensión de seis meses para todas las perforaciones en aguas profundas de nuevos yacimientos. En opinión de Moodys, esta suspensión crea inseguridad en el sector, también después de finalizada la suspensión.

El crecimiento en todo el mundo de las prospecciones de crudo se ve amenazado, según Moodys. Además de normas más estrictas, el sector tendrá que afrontar posiblemente costos más elevados por seguros, así como por el alquiler de las plataformas y una tecnología más moderna.

Reducción

Las empresas más pequeñas en el Golfo de México podrían ver cómo cesa por completo su actividad si las perforaciones se prohíben durante largo tiempo o consideran que el riesgo es demasiado alto.
El accidente, además, ya ha reducido las estimaciones de extracción y el valor en la Bolsa de los grupos empresariales que se encuentran en la región.

Las grandes petroleras podrán superar las crisis sin grandes daños, porque en caso de necesidad pueden recurrir a extraer crudo de otras zonas. BP tiene, según la propia empresa, unos 30.000 lugares de donde extraer crudo y 25.000 de gas.

Agencia DPA

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