11 de junio 2013 - 00:00

Cameron comenzó a rendir cuentas al Parlamento

Londres - El primer ministro británico, David Cameron, y su canciller, William Hague, defendieron ayer la labor de los servicios secretos del Reino Unido, en medio de una creciente polémica sobre si la agencia de inteligencia inglesa (GCHQ) quebró la ley para obtener información de los ciudadanos.

Cameron afirmó en una ponencia en Essex, en el sudeste de Inglaterra, que los servicios secretos están sometidos a un "escrutinio adecuado" por parte del Parlamento y agregó que llevan a cabo "una labor fantástica".

"Es bueno recordar por qué tenemos servicios de inteligencia y lo que hacen por nosotros. Vivimos en un mundo peligroso, vivimos en un mundo con terrorismo. Lo hemos visto recientemente en las calles de Woolwich", dijo Cameron, en referencia al asesinato el mes pasado del militar Lee Rigby a manos de dos islamistas.

El Gobierno confirmó que el GCHQ entregará hoy un informe a los parlamentarios para aclarar la situación.

The Guardian había informado que el Reino Unido recopiló en secreto información privada de las mayores empresas de internet del mundo en una operación encubierta dirigida por la norteamericana Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

De acuerdo con ese diario, que accedió a documentos secretos, el GCHQ tuvo acceso desde al menos junio de 2010 al sistema de vigilancia PRISM, que le permitió sortear el proceso legal que se requiere oficialmente para obtener material personal como correos electrónicos, fotografías y videos de las compañías de internet cuya sede está fuera del Reino Unido.

El Gobierno británico se negó a confirmar o negar las acusaciones contra el GCHQ. En ese sentido, Cameron sostuvo que las agencias de inteligencia "nos mantienen seguros".

Por su parte, Hague fue interpelado en la Cámara de los Comunes, y dijo que las acusaciones contra el GCHQ "no tienen fundamento". La relación del Reino Unido con Estados Unidos para compartir información de inteligencia "es esencial para la seguridad del país", destacó el canciller.

Sin embargo, el ministro de Exterior en la sombra, el laborista Douglas Alexander, afirmó que la población británica debe recibir garantías acerca de que las agencias de espionaje "cumplen con la ley".

Agencias ANSA y EFE

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