24 de enero 2013 - 00:00

Cameron patea el tablero europeo y llama a plebiscitar la permanencia

El primer ministro británico, David Cameron, habló ayer sobre «el futuro de la Unión Europea y el rol de Gran Bretaña en ella». Fue considerado el mensaje más relevante de su gestión.
El primer ministro británico, David Cameron, habló ayer sobre «el futuro de la Unión Europea y el rol de Gran Bretaña en ella». Fue considerado el mensaje más relevante de su gestión.
Londres - En un audaz propuesta, el primer ministro británico, David Cameron, prometió ayer un referéndum para decidir la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea (UE) si es reelecto en las elecciones de 2015. El anuncio fue realizado en un esperado discurso, y aunque debe leerse en la lógica interna del Reino Unido, alborota el debate en un momento de debilidad en la Unión Europea.

Cameron se comprometió a negociar un «mejor acuerdo» entre el Reino Unido y el bloque de los 27 miembros que tenga el mercado único como «tema central». «Y cuando hayamos negociado ese nuevo acuerdo, daremos al pueblo británico un referéndum con una opción muy simple de dentro o fuera. Permanecer dentro de la UE bajo las nuevas condiciones o salir completamente», agregó.

El premier conservador precisó que ese referéndum, una concesión al ala más euroescéptica de su partido, se celebrará en la primera mitad del Gobierno 2015-2020, es decir antes del final de 2017. «Ya es hora de que el pueblo británico pueda hablar», afirmó Cameron, cuya formación está también bajo la amenaza electoral potencial del UKIP, una formación de discurso duro y antieuropeo que está ganando adeptos.

Cameron ya había expresado su deseo de repatriar a Londres competencias en materia de reglamentación financiera y social.

En su discurso, considerado el más importante desde que llegó a Downing Street en mayo de 2010, estimó que la UE debe responder a los desafíos que plantean la crisis de la zona euro (es decir, la moneda común a la que no adscribe el Reino Unido), la falta de competitividad frente a las potencias emergentes y el desapego creciente de los ciudadanos hacia el bloque.

«Si no hacemos frente a estos desafíos, el peligro es que Europa fracase y que los británicos deriven hacia la salida. Quiero que la Unión Europea sea un éxito. Y quiero una relación entre el Reino Unido y la UE que nos mantenga dentro», afirmó. «No soy un aislacionista», afirmó en dirección a los dirigentes europeos reticentes hostiles a la renegociación del acuerdo.

Sus predecesores ya negociaron excepciones, derogaciones y descuentos en las diferentes etapas de la construcción europea. El Reino Unido adhirió al bloque económico en 1973, siempre con algún grado de queja y excepcionalidad.

La Comisión Europea, ejecutivo del bloque, trató de desdramatizar la situación, y dijo «recibir con agrado la declaración inequívoca» de Cameron de querer mantener a su país dentro.

La canciller alemana Angela Merkel señaló por su parte la disposición de su país a «discutir los deseos» del Reino Unido, aunque inmediatamente recordó que «otros países tienen también sus deseos. Y el presidente francés, François Hollande, consideró que «no es posible negociar Europa para hacer este referéndum».

En tanto, el titular del Parlamento Europeo, Martin Schulz, sostuvo que el Gobierno británico está «jugando un juego peligroso» al plantear un referendo y que va contra sus intereses «reducir su influencia en los asuntos europeos y globales».

El canciller español, José Manuel García-Margallo, consideró por su parte que una hipotética salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) no sería buena ni para los británicos ni para el bloque comunitario.

En el Reino Unido, las reacciones más duras fueron las de los que en algunos círculos políticos, empresariales y financieros temen especialmente el impacto negativo que la perspectiva de una ruptura con la UE podría tener para una economía frágil.

Para el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, que hasta ahora lideraba los sondeos de intención de voto, el discurso de Cameron está «guiado por su partido y no por el interés económico nacional».

El viceprimer ministro liberal demócrata Nick Clegg, pro-europeo, señaló que los «años y años de incertidumbre debido a una renegociación larga y mal definida» afectarán al empleo y el crecimiento, las «prioridades» actuales de los británicos.

En el otro extremo, el líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, proclamó que su trabajo «empieza hoy» para tratar de ganar el referéndum.

Agencias AFP, ANSA, Reuters, DPA y EFE

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