19 de enero 2010 - 00:00

Cameron reinó en los Globos con “Avatar”

James Cameron (que también ganó el premio al mejor director), el productor Jon Landau y los actores Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver con el Globo de Oro a mejor película dramática para «Avatar».
James Cameron (que también ganó el premio al mejor director), el productor Jon Landau y los actores Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver con el Globo de Oro a mejor película dramática para «Avatar».
«Este es el mejor trabajo del mundo» fue la frase elegida por James Cameron, para agradecer el haberse convertido en el «sorpresivo» protagonista de la noche de los Golden Globes, el domingo, gracias a «Avatar», naturalmente. Promediando la ceremonia, que acá se vio por el canal de cable TNT, la prensa extranjera en Hollywood le concedió al autodenominado «rey del mundo» -cuando arrasó con los Oscar por «Titanic»- el Globo al mejor director, rubro en el que su principal competidora era su ex mujer, la bravía Kathryn Bigelow, nominada por «The Hurt Locker», un film con nada de ciencia ficción ambientado en Irak, que acá no se estrenó aún, como la gran mayoría de los que fueron premiados. Al respecto, él dijo, toda caballerosidad: «Francamente, creí que iba a ganar Kathryn; «ella se lo merece». Y como final de fiesta, le dieron también el de mejor película dramática. Ahí fue cuando Cameron exaltó las bondades de trabajar en el cine, no sin antes dirigirse a la más bien fría audiencia de colegas en navi, el idioma de los habitantes del planeta Pandora, creado especialmente para «Avatar».

A juzgar por las caras largas y la tibieza de los aplausos, la aparición de Arnold Swarzenegger, el ex Terminator y hace ya un tiempo gobernador republicano de Chicago, para presentar la película, alabar a su amigo y recitar su chascarrillo guionado, parece haberle gustado menos todavía a ese Hollywood tan «liberal», que en su mayoría llevaba también una cinta amarilla, roja y azul en señal de apoyo a Haiti. A propósito de la tragedia haitiana, en la alfombra roja algunas actrices se vieron en la obligación de justificar el colorido de sus vestidos diciendo que «era para sentirse mejor frente a lo que ocurre en el mundo», por ejemplo (Sandra Bullock).

Si cabe dudar de la sinceridad de Cameron, la decepción pintada en las caras de otros nominados era bien auténtica. Empezando por los de «Amor sin escalas» de Jason Reitman, la supuesta favorita, que de las seis nominaciones que tenía se llevó un solo premio, el de mejor guión. Peor le fue a «Nine» de Rob Marshall, que de cinco candidaturas, no ganó nada. Para empezar, fue vencida en su rubro, comedia o musical, por «¿Qué pasó ayer?», uno de esos raros films cuyo fuerte impacto en la taquilla mundial es inversamente proporcional a su magro presupuesto. Por su parte, la actriz televisiva Monique le ganó a Penélope Cruz el globo a mejor actriz secundaria de «Nine», por su actuación en «Precious», la historia de una joven obesa y abusada por su padre, entre otras desgracias.

El español Pedro Almodóvar con «Los abrazos rotos», y el chileno Sebastián Silva, con «La nana», también se quedaron con las manos vacías, ya que la categoría mejor película extranjera la ganó la alemana «El lazo blanco» de Michael Haneke. Al respecto cabe decir, que ese premio lo entregó una Sofia Loren tan espléndida como distante, aun cuando toda la sala se puso de pie para ovacionarla.

La mayor ovación de toda la ceremonia, no obstante, fue para Martin Scorsese, a quien Robert de Niro y Leonardo DiCaprio compararon con Picasso y Da Vinci, entre otros, antes de entegarle el Premio Cecil B. Demille a la trayectoria. El discurso del veterano cineasta, por cierto, fue el único auténticamente cinéfilo, aun cuando no se olvidó de destacar la importancia del entretenimiento, y también el único que aportó un dato significativo acerca de actividades más útiles de la asociación de la prensa extranjera, que entregar premios. Dijo que dicha asociación contribuye a la preservación de películas económica y logísticamente.

Pero, sorpresa, lo que se dice sorpresa, fue el Globo de Oro a Jeff Bridges como mejor actor en drama por «Crazy Heart», en lugar de alguno de los dos favoritos: Morgan Freeman (Mandela en «Invictus» de Clint Eastwood) o George Clooney («Amor sin escalas»). Tanto fue así, que todo el mundo se paró para aplaudirlo y Bridges dijo: «Están dañando mi reputación de eterno subvalorado».

Aunque por otras razones, también se sorprendió Sandra Bullock al recibir el premio a mejor actriz en drama por «The blind side», donde hace de madre adoptiva de un niño negro con habilidad para el deporte. «Puede que no sea la actriz con más talento del mercado, pero he tenido muchas oportunidades, y por eso estoy agradecida», se sinceró. Antes, lamentó entre risitas que se haya escrito que «alguien me compró este premio».

Si Robert Downey Jr. no esperaba el Globo de Oro al mejor actor de comedia por su gran trabajo en el Sherlock Holmes de Guy Ritchie, a punto tal de «no haber preparado nada», la mejor actriz de ese mismo apartado, por «Julie & Julia», Meryl Streep, una estrella acostumbrada a los premios si las hay (solamente Globos de Oro, tiene siete), sólo confesó sentirse «en conflicto» por estar ahí sonriendo frente a lo que pasó en Haiti.

El austríaco Christoph Waltz, entretanto, desbordó de agradecimiento hacia Quentin Tarantino al ser premiado, con justicia, como actor secundario en drama por su papel de nazi en «Bastardos sin gloria».

Además, fue la noche de la película animada de la sociedad Disney y Pixar, «Up», que se llevó los dos globos de oro a los que optaba, a la mejor película de animación y a la mejor banda sonora.

Entre los premios de TV, la serie ambientada en los 60, «Mad Men», ganó el Globo de Oro a mejor drama por tercer año consecutivo y, el de comedia, fue para «Glee».

Por lo demás, los Globos de Oro 2010 tuvieron un anodino maestro de ceremonias en el actor británico Ricky Gervais, que entre otros modestos chistes, mostró un vaso de cerveza antes de llamar a Mel Gibson para que presente un premio. Y entre los escasos detalles llamativos se destacaron: la presencia de Mike Tyson entre el cast de «¿Qué pasó ayer?»; el disfraz de cow-boy de Mickey Rourke, quien aun sin máscara, se está pareciendo cada vez más al personaje de comic que hizo en «Sin City», y Chloe Sevigny, que dedicó buena parte de su discurso a expresar, entre gorgeos y estremecimientos, su disgusto con quien minutos antes le pisó el vestido.

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