6 de abril 2015 - 00:00

Campaña: prohíben afichería y partidos ajustan el mecanismo

Néstor Kirchner, Francisco De Narvaez, Jorge Landau y Margarita Stolbizer
Néstor Kirchner, Francisco De Narvaez, Jorge Landau y Margarita Stolbizer
El vacío legal de la reforma política que Cristina de Kirchner promovió luego de la derrota de 2009 y aprobó en el Congreso con voto de opositores finalmente estalló: la Cámara Nacional Electoral, con una resolución cuestionada por el Gobierno, ordenó a los jueces federales con competencia electoral que "inutilicen" las aficherías callejeras que consideren constituyen una publicidad de campaña electoral fuera del plazo estipulado por la ley.

La matriz de ese entrevero es un olvido que, para algunos, pudo ser premeditado. La reforma electoral de 2009, que instauró las PASO, abordó un asunto por entonces hipersensible: la regulación de las campañas, en particular en medios audovisuales, a partir de la experiencia que en aquella elección tuvo Néstor Kirchner ante una notable y muy difundida campaña de Francisco de Narváez.

Luego de aquella experiencia, con un Kirchner que atribuyó a la "campaña desmedida" del opositor la derrota electoral -un argumento, de mínima, parcial-, además de alinear las primarias de todos los partidos, declararlas abiertas para que vote cualquiera y convertirlas en obligatorias -aunque haya un solo candidato- se convirtió al Estado en financista y regulador de las campañas en radio y TV, se impusieron tiempos sobre los medios gráficos pero no sobre la publicidad callejera.

En 2013 hubo, por reclamo del apoderado del PJ Jorge Landau, una acción contra algunos candidatos que lanzaron "propagandas", entre ellos Margarita Stolbizer, Gerónimo Venegas y De Narváez, sin hablar de postulación, a modo de presentación. Fue por avisos en radios y, también, por cartelería en la vía pública.

Dos semanas atrás, el gobernador de Chaco, y exjefe de Gabinete Jorge Capitanich, planteó dar de baja la ley de Primarias con el argumento -más allá de un trasfondo político y una interna en el PJ de Resistencia con Gustavo Martínez- de que las campañas se lanzaron sin respetar plazos ni normas, por lo cual no tenía sentido mantener en pie al menos esa parte de la ley que financia las publicidades.

Por lo pronto, con cada vez menos precauciones, la publicidad callejera -no sólo la de gigantografías y avisos pagos, sino la de paredones y carteles pegados en las paredes- se masificó y caotizó. En rigor, más allá de los incumplimientos que los dirigentes y partidos se lanzan entre sí, lo referido a los cargos más importantes -presidente y gobernador- en general son los más cautos.

La Cámara que componen Alberto Dalla Vía, Santiago Corcuera y Ricardo Munné elevó la disposición a los jueces federales con competencia electoral y les delegó la responsabilidad de "policía" para que impongan una "faja" de sanción en los afiches y carteles que incumplen, según su criterio, la disposición de no hacer campaña.

En el oficialismo avisan que la resolución excede las atribuciones del tribunal porque "legisla" contra un derecho existente y garantizado por la Constitución que tiene que otorgar a los partidos políticos el derecho de promocionar sus acciones y sus dirigentes. En rigor, la mayoría de los partidos con candidatos en la carrera presidencial se han cuidado de no dar pistas sobre los que puedan sancionarlos: por caso, en general, no aparecer la referencia a cargos -como presidente o gobernador- ni tampoco a años electorales o postulaciones. El fiscal Jorge Di Lello avaló, hace unas semanas, un planteo elevado por el socialismo a través de la diputada Alicia Siciliani y encaró un "monitoreo" de las eventuales irregularidades que planea tener concluido a mediados o a fines de este mes.

En ese tránsito hubo retoques. Por caso, una sugerencia llegó a la campaña de Daniel Scioli para sacar la campaña "presidente" sobre fondo naranja. Hay una discusión más rugosa. Así como la Justicia evita opinar sobre abstracciones -por caso, si un dirigente puede o no competir- cuando todavía no se inició la temporada electoral, con el cronograma y la fecha de elecciones convocada y estipulada, ¿por qué puede juzgar como ilegal la promoción de una figura que no es, todavía, candidato a nada porque no empezó, aun la instancia electoral?

El argumento es jurídico pero confronta, en algún punto, con el sentido común que se supone que los postulantes hacen campaña para instalarse y hacerse conocer. Lo cierto, más allá de complicaciones al regular esa instancia, es que urge saber: ¿deberán las justicias de cada provincia ponerse a borrar carteles de los paredones sobre un candidato a concejal?, ¿tendrán que sancionar a un partido cuando éste pueda desentenderse de lo que alguno haga en su nombre?

Por lo pronto, tanto en el Frente para la Victoria como en el PRO de Mauricio Macri o en el Frente Renovador de Sergio Massa entienden que no están en "infracción" porque no hay carteles donde figuren referencias directas a la elección. Se suma, además, que comienzan a entrar en vigor las campañas provinciales donde no está prohibido, o está en un terreno incierto, que los candidatos locales como Horacio Rodríguez Larreta aparezcan junto a Macri como parte de una campaña porteña.