21 de julio 2009 - 00:00

Canciller israelí trae advertencia sobre iraníes

El canciller israelí Avigdor Liberman llegará al país el jueves por la mañana, con dos temas centrales bajo el brazo:

  • mejorar la relación comercial con la Argentina, dado que el intercambio apenas roza los u$s 300 millones;

  • intentar que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el canciller Jorge Taiana entiendan el peligro que representa la creciente presencia de Irán en la región a través de su alianza estratégica con el régimen chavista.

  • Sin embargo, la gira del fundador del partido Israel Beiteinu (Israel Nuestra Casa) arranca algo devaluada: buena parte de los empresarios israelíes que iban a acompañarlo en su gira por América del Sur se bajaron del viaje, aduciendo el temor a contagiarse la gripe porcina. Así, Shraga Brosh, presidente de la Manufacturers Association of Israel (la Unión Industrial de ese país) fue reemplazado por su director ejecutivo. Es que la Argentina -de acuerdo con estadísticas elaboradas por el propio Gobierno- figura segunda en el mundo en casos fatales provocados por esta pandemia.

    A Liberman la izquierda de su propio país le cuestiona la forma en que conduce la política exterior y su dura postura respecto de convertir en obligatorio para todos los ciudadanos israelíes (incluyendo el 20% de árabes) cantar el himno nacional y jurar lealtad a la bandera, algo que en cualquier país del mundo es casi automático por lo previsible, pero que en esa región del mundo cobra una connotación más compleja.

    También pesan sobre él denuncias por supuestamente haber favorecido a algunos grupos empresarios en licitaciones públicas, cuando era ministro de la Vivienda. De hecho, el día que asumió su cargo debió declarar ante la Justicia.

    El funcionario desarrollará una intensa agenda: además de Taiana y Fernández, el canciller Liberman visitará al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, y el jueves por la noche habrá una comida en un hotel porteño, organizada por la embajada israelí en Buenos Aires y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, en la que Liberman será el orador central. Allí está previsto que Héctor Méndez, titular de la UIA, y el jefe de la delegación empresarial israelí firmen un convenio de cooperación entre ambas entidades.

    Liberman llega a la región (arribará el jueves a la mañana tras dos días en Brasil, y el domingo partirá hacia Lima, para terminar el tour en Colombia) en momentos en que las relaciones del Estado judío con la administración de Barack Obama no pasan por su mejor momento. Las discusiones sobre la construcción de viviendas en el sector oriental de Jerusalén para ser ocupadas por ciudadanos israelíes judíos envenenó un poco más un vínculo que nació tenso entre el presidente de Estados Unidos y el premier Benjamin Netanyahu.

    Presencia

    Sin embargo, el punto que intentará remarcar en esta gira es la creciente presencia de Irán en América Latina, y el peligro de «importar» a esta parte del mundo el conflicto de Medio Oriente vía Venezuela. Seguramente con esto en mente concurrirá al edificio de la AMIA a rendir homenaje a las 85 víctimas del atentado que fue financiado y organizado -según determinó la Justicia argentina- por y en Irán.

    La presencia del canciller se prolongará hasta el domingo, a pesar de que su última actividad oficial será el viernes por la tarde. La razón: pese a ser un judío laico y su partido tampoco es religioso, Liberman se proclama «shomer shabbat» (observante estricto del descanso sabático). Seguramente el viernes por la noche concurrirá a alguna de las sinagogas porteñas ortodoxas a recibir el «shabbat», en lo que muchos verán como un guiño al sector religioso de la coalición de gobierno que integra.

    En lo que hace a la parte comercial del viaje, tanto en la UIA como en la embajada israelí albergan esperanzas de incrementar el intercambio bilateral. Se trata de economías no competitivas sino complementarias: Israel es fuerte en tecnología y la Argentina en agroindustria, por nombrar dos áreas. También debería favorecer el comercio el hecho de la contratemporada.

    Cabe recordar que el padre del jefe de Gobierno, Franco Macri, tenía un viejo proyecto de convertir en fértiles tierras semiáridas en el norte argentino con tecnología israelí, y de hecho -en pequeña escala- ya lo hizo: desde esa explotación se exportan frutas finas y exóticas al Estado judío.

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