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Canciller israelí trae advertencia sobre iraníes
El funcionario desarrollará una intensa agenda: además de Taiana y Fernández, el canciller Liberman visitará al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, y el jueves por la noche habrá una comida en un hotel porteño, organizada por la embajada israelí en Buenos Aires y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, en la que Liberman será el orador central. Allí está previsto que Héctor Méndez, titular de la UIA, y el jefe de la delegación empresarial israelí firmen un convenio de cooperación entre ambas entidades.
Liberman llega a la región (arribará el jueves a la mañana tras dos días en Brasil, y el domingo partirá hacia Lima, para terminar el tour en Colombia) en momentos en que las relaciones del Estado judío con la administración de Barack Obama no pasan por su mejor momento. Las discusiones sobre la construcción de viviendas en el sector oriental de Jerusalén para ser ocupadas por ciudadanos israelíes judíos envenenó un poco más un vínculo que nació tenso entre el presidente de Estados Unidos y el premier Benjamin Netanyahu.
Presencia
Sin embargo, el punto que intentará remarcar en esta gira es la creciente presencia de Irán en América Latina, y el peligro de «importar» a esta parte del mundo el conflicto de Medio Oriente vía Venezuela. Seguramente con esto en mente concurrirá al edificio de la AMIA a rendir homenaje a las 85 víctimas del atentado que fue financiado y organizado -según determinó la Justicia argentina- por y en Irán.
La presencia del canciller se prolongará hasta el domingo, a pesar de que su última actividad oficial será el viernes por la tarde. La razón: pese a ser un judío laico y su partido tampoco es religioso, Liberman se proclama «shomer shabbat» (observante estricto del descanso sabático). Seguramente el viernes por la noche concurrirá a alguna de las sinagogas porteñas ortodoxas a recibir el «shabbat», en lo que muchos verán como un guiño al sector religioso de la coalición de gobierno que integra.
En lo que hace a la parte comercial del viaje, tanto en la UIA como en la embajada israelí albergan esperanzas de incrementar el intercambio bilateral. Se trata de economías no competitivas sino complementarias: Israel es fuerte en tecnología y la Argentina en agroindustria, por nombrar dos áreas. También debería favorecer el comercio el hecho de la contratemporada.
Cabe recordar que el padre del jefe de Gobierno, Franco Macri, tenía un viejo proyecto de convertir en fértiles tierras semiáridas en el norte argentino con tecnología israelí, y de hecho -en pequeña escala- ya lo hizo: desde esa explotación se exportan frutas finas y exóticas al Estado judío.


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