9 de diciembre 2011 - 12:38

Cancillería movediza; el ministerio con más cambios

Después de la jura de los ministros de mañana, se conocerán los cambios, relevos y confirmaciones en las segundas líneas. Entre ellos está el nombramiento de un segundo de Héctor Timerman en la Cancillería, ya que algunos descontaban en las últimas horas la salida del actual secretario de Relaciones Exteriores, Alberto DAlotto, hacia una embajada. El relevo no está confirmado después de que el actual embajador en el Uruguay, Dante Dovena, resignó la oferta que le hizo Cristina de Kirchner -a través del insistente Carlos Zannini- para ocupar esa función. Dovena es un hombre de confianza de los Kirchner y se desempeñó como legislador. En 2009 estaba debajo de Néstor Kirchner en la lista de candidatos a diputados nacionales, pero renunció para representar al país en el Uruguay. Quienes lo conocen entienden que regresaría al país sólo para ocupar un cargo de ministro, que hasta ahora nadie le ofreció. Esto puede prolongar las funciones de DAlotto, pese a que en la Cancillería miran como posible reemplazante al actual subsecretario de Política Latinoamericana, Diego Javier Tettamanti.

Le sigue en importancia entre las vacantes por cubrir la que dejó Luis Krekler en la Secretaría de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, para asumir desde mañana la embajada en Brasil. Hasta ahora este puesto parecía asegurado para la actual subsecretaria de Desarrollo de Inversiones, la economista Cecilia Nahón, una de las designaciones claves de Timerman, quien creó esa cartera para abrir el juego del ministerio en el área de promoción de inversiones externas en el país, un rubro problemático para el Gobierno, que quiere salir de la lista de países con baja inversión extranjera directa.

Esta joven, a quien le atribuyen relaciones con la autodenominada agrupación La Cámpora -algo que se hace con cualquier nuevo funcionario de menos 40 años del cual se desconocen antecedentes partidarios-, trabaja estrechamente con el canciller y eso la anotó pronto como reemplazante de Krekler. Pero la cartera que dejó libre el nuevo embajador entró en las últimas semanas en un terreno de guerra entre la Cancillería y el Ministerio de Industria, que aspira a llevársela para sumarla al espacio de Débora Giorgi, quien entiende que la promoción de inversiones es asunto de Industria y no de Relaciones Exteriores.

Este intento de llevarse Relaciones Económicas Internacionales, con Nahón o sin Nahón, ha despertado la furia de los diplomáticos, a quienes les costó mucho asimilar hace 20 años el traspaso de los «traders» a su ministerio en una de las decisiones más polémicas de Domingo Cavallo cuando era canciller de Carlos Menem. En ese lapso los diplomáticos y los «traders» -que habían tenido un escalafón propio desde la creación del cuerpo de Comercio Exterior durante el último turno militar- se esforzaron por allanar sus disidencias y en un proceso favorecido por el recambio generacional parecieron lograrlo. A tanta asimilación llegaron, que esta amenaza de que Industria se lleve todo ese paquete les parece una amputación intolerable.

La secretaría en disputa alcanzó en la última década mucha importancia, en particular desde la gestión de Martín Redrado bajo las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, quien engordó ese sector de la Cancillería hasta convertir al titular de esa secretaría en un virtual vicecanciller paralelo a la tarea del secretario de Relaciones Exteriores. Hicieron crecer la importancia de esa área Alfredo Chiaradía (quien está volviendo de los Estados Unidos para sumarse al equipo de asesores de Timerman) y Krekler, al punto de que hoy se manejan desde allí asuntos tan importantes como los juicios que tiene el país en el CIADI, parte de las relaciones con el G-20, parte de las negociaciones con el Club de París (junto con Economía), además de las funciones originarias, que ya son importantes. Para cualquier ministro, llevarse este paquete de temas sería, según un cronista al uso, un botín apetecible.

Si Industria lograse englobar ese sector, la pérdida de poder sería importante y es hoy una de las banderas gremiales de los profesionales de la diplomacia. Mañana, cuando se conozcan las designaciones, confirmaciones y relevos, puede haber alguna luz sobre esta guerra sorda en el gabinete, quizás la única en la que juega algo importante en una puja entre funcionarios.

Se espera desde ya algunos deslizamientos en cargos intermedios como el pedido del entrerriano Hernán Orduna -exintendente de Concordia- para dejar la Secretaría de Coordinación y Cooperación Internacional, y quedarse sólo con la porción del trabajo al que dedica casi todo su tiempo, la presidencia de la delegación criolla en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Allí lidia con los uruguayos por el entuerto ambiental de la papelera de Fray Bentos, pero también atiende asuntos de peso, como las tareas del dragado. Si le aceptasen esta reducción de nivel -algo insólito en la burocracia, un planeta en el cual todos quienes ascender-, la Secretaría de Coordinación quedará en manos del actual subsecretario de Legal y Técnica, Eduardo Villalba.

La expectativa más grande para quienes miran desde afuera los dorados techos de la Cancillería está puesta en qué embajadores políticos seguirán y quiénes no. Se descuenta que será confirmada la mayoría de ellos, salvo quienes han pedido regresar al país, como es el caso de Jorge Remes Lenicov (ante la Unión Europea en Bruselas), Rafael Romá (Paraguay) y Horacio Macedo, que deja la representación en Bolivia. A este jujeño se le atribuye haber pedido ir a un puesto en la segunda línea de la Cancillería a cambio de dejar libre esa embajada. No ha recibido respuesta, pero está confirmado su regreso al país; por lo pronto, el Gobierno de Evo Morales lo despidió imponiéndole la semana pasada la condecoración más importante de Bolivia, el Cóndor de los Andes en el grado de Gran Cruz, por sus servicios prestados. Macedo espera que le den en su tierra algún reconocimiento parecido, es decir, algún cargo.

Si todo es como era hasta anoche, seguirán en sus puestos Patricia Vaca Narvaja (México), Victorio Taccetti (Alemania), Aldo Ferrer (Francia), Torcuato Di Tella (Italia), Carlos Bettini (España), Juan Pablo Cafiero (Vaticano), Darío Alessandro (Perú), Martín Balza (Colombia) y, entre otros, Ginés González García en Chile, país donde el Gobierno de Sebastián Piñera le reconoció en un acto del fin de semana su tarea como ministro de Salud de Néstor Kirchner, algo que tiene pendiente que algún rango oficial haga lo mismo en la Argentina.

La salida de Macedo, Romá y Remes abre buenos puestos para premiar a políticos que el Gobierno puede querer distinguir. A esas vacantes se suman cuatro de importancia: una es Gran Bretaña, pero seguirá sin cubrir porque el Gobierno actual no quiere tener un embajador en Londres. Eso ha sido así hasta ahora, a menos que haya un giro que algunos esperan como parte del plan oficial para subir más el tono de la disputa de Malvinas en primer plano de la agenda internacional al año que viene, cuando se cumplen 30 años de la guerra de 1982. Otra silla codiciable es la representación ante las Naciones Unidas que dejó libre el nuevo embajador en Washington, Jorge Argüello; la otra es la representación ante la Organización de Estados Americanos. Puede seguir libre desde que el Gobierno apuesta -más que a esta liga que conduce el socialista chileno José Miguel Insulza- al nuevo club regional que corre bajo la sigla de CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), que ha sido definida como una OEA sin Estados Unidos ni Canadá, y con Cuba.

El cuarto puesto en importancia en embajadas políticas es Venezuela, que ha desempeñado hasta ahora la exdirigente de la azafata Alicia Castro. Nadie daba anoche mucho por su continuidad en el cargo y tiene todos los números para reemplazarla el actual embajador de Asuntos Agrícolas de la Cancillería, Carlos Cheppi. Este marplatense, que ganó la interna del FpV de su ciudad para ser candidato a intendente (salió tercero en la general) y que fue antes secretario de Agricultura, está en las carpetas de la Presidente para ser el nuevo representante ante el Gobierno de Hugo Chávez.

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