Elisa Carrió ayer, de vuelta a la campaña, indecisa sobre su postulación. Margarita Stolbizer y Alfonso Prat Gay la acompañaron en una conferencia de prensa, donde criticó a los dirigentes rurales y al Gobierno.
Elisa Carrió reapareció ayer tras refugiarse en silencio durante la Semana Santa. Pero el regreso fue con definiciones: anoche terminó acep-tando que ocupará un lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales por la Capital Federal, aunque no será el primero que sigue reservando a Alfonso Prat Gay. Así respondió a la la presión del radicalismo que la impulsaba a encabezar la boleta de candidatos porteños. Ahora deberá comenzar una nueva negociación con la UCR por la distribución de puestos en esa lista. En principio podría acceder al segundo puesto, detrás de Prat Gay, pero no quiso ayer avanzar con esa definición hasta no cerrar un acuerdo con el radicalismo.
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Se abre así una nueva instancia en la pelea porteña, en medio de la otra definición fuerte que sobrevuela el distrito: la de Gabriela Michetti que finalmente terminará disputando con Carrió.
El sábado, la dirigente, tiene previsto llegar a las dos de la tarde de la mano del titular del socialismo, Rubén Giustiniani, a la Convención Nacional de la UCR que se realizará en Mar del Plata, como clara señal al acuerdo electoral que la Coalición Cívica está conformando con el ex partido de la dirigente. Llegará luego de que el viernes, se presente allí Julio Cobos, sobre quien ayer marcó más distancia la dirigente.
La posibilidad de una candidatura para Carrió estaba ayer sobre la mesa de negociaciones de la UCR. Aunque hasta último momento no había dado indicios que confirmaran ese paso el radicalismo se entusiasmó igual con la idea de que lograrían convencerla durante el fin de semana argumentando que de cara a 2011, no puede arriesgar sus adhesiones desapareciendo del único cuarto oscuro que queda hasta la renovación presidencial, y menos en el distrito que más votos le dio en los últimos comicios de 2007.
No será necesaria esa instancia y ahora sólo habrá que discutir los lugares a ocupar.
Durante una conferencia de prensa mas temprano, Carrió además embistió contra los dirigentes del campo (ver nota aparte) y como un mensaje para sus aliados políticos, ratificó la postulación de Alfonso Pray Gay como cabeza de la lista a diputados nacionales. Al mismo tiempo, la ex diputada está diagramando una agenda de campaña por distintos puntos del país, para apoyar a los candidatos de la alianza con el radicalismo, junto a Gerardo Morales. Ese cronograma es adverso a una eventual postulación en la Ciudad de Buenos Aires -como le pide el radicalismo local- que la obligaría a recorrer barrios y no provincias.
El radicalismo de la Capital Federal espera que avance el acuerdo con la Coalición Cívica para definir sus propios candidatos porteños para el 28 de junio, pero hasta ahora no había podido concertar una cita con la dirigente. Hasta se había aplazado una vez más la presentación de listas para la elección interna que podría prorrogarse hasta el lunes, aunque la UCR Capital no tiene mucho margen de calendario para posponer, ya no el cierre de listas, sino la propia interna prevista para el próximo 26 de abril (aunque la idea de los radicales es lograr un acuerdo que evite esas urnas).
Primer candidato
Carrió nuevamente, ayer, debió explicar que el primer candidato a diputado nacional de la Coalición Cívica, por el distrito porteño, es Alfonso Prat Gay, quien no logra aún avanzar con el conocimiento de su persona sobre los vecinos. De ahí que no resultó extraño que a última hora, y a través de un programa de cable, confirmara su decisión de jugar en la elección a diputados, aunque fuera en el segundo puesto, una fórmula que de todas formas no convence puertas adentro de la agrupación que conduce la chaqueña.
Por otra parte consideró «una estafa» la intención del Gobierno de impulsar «candidaturas testimoniales» y se apartó más de Julio Cobos y su regreso a la UCR. «No tenemos nada que decir sobre eso, es una decisión del partido radical y ellos son los que asumen los beneficios y los riesgos. Nuestra relación con el vicepresidente es institucional», aclaró.
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