2 de febrero 2009 - 00:00

Cartas: ofensiva de FAA bajo el fantasma del voraz Moyano

Cartas: ofensiva de FAA bajo el fantasma del voraz Moyano
A una semana del decreto de Cristina de Kirchner que fijó la gratuidad de las cartas de porte y quitó su administración a la Federación Agraria Argentina (FAA), la ofensiva chacarera saldrá a la calle a denunciar que esa medida supone, como mínimo, 200 despidos.
A media mañana, en Rosario, sin el soporte formal de la FAA, los empleados que se encargaban de la emisión de las cartas, vinculados a la entidad que comanda Eduardo Buzzi, reclamarán que el Gobierno contemple una alternativa para quienes se quedarán sin empleo.
De manera premeditada, ni Buzzi ni ninguna otra autoridad de peso de la FAA participarán de la protesta. Pero eso no alcanza para ocultar lo obvio: se trata de una avanzada para reforzar la idea de que, además de un castigo a la entidad, es un castigo a los empleados.
Denuncia
Hay, de fondo, un factor más sensible: la entidad, que alguna vez tuvo simpatías con los Kirchner, denunció que la «jugada» a mediano plazo es permitir el ingreso de cámaras de transporte y del gremio de Camioneros en la distribución de las cartas de porte.
Invocan, de ese modo, el fantasma voraz de Hugo Moyano que, más que un eventual negocio futuro con las cartas, aparece interesado en convertirse en dador de servicios de un «nicho» fabuloso: los más de 200 mil camioneros independientes que hay en el país.
Como no son empleados, Moyano no puede afiliarlos a su gremio, pero, por tratarse de monotributistas -al menos en teoría-, los imagina un mercado apetitoso para incorporarlos a la obra social de Camioneros y, por esa vía, convertirlos en adherentes de su sindicato.
A mediados del año pasado, en medio del conflicto del campo, los camioneros independientes irrumpieron en escena porque por el lock out agropecuario se quedaron sin viajes. Para reclamar una solución a las crisis, aplicaron el método Moyano: el bloqueo de rutas.
Esos transportistas están dispersos, poco organizados y agrupados, los que integran alguna entidad, en grupos locales sin referencia con las entidades del transporte a nivel nacional. Muchos tienen, sin embargo, relación directa con Moyano.
Fue el camionero quien reunió a algunos de sus referentes, entre ellos, Carlos Di Nunzio, para conformar una Confederación de Transportadores Rurales. Ese sello sería la puerta perfecta para que Moyano se involucre con la administración y el control de las cartas de porte.
Hay más: el Decreto 34, que lleva la firma de Cristina de Kirchner y los ministros Sergio Massa, Julio De Vido, Carlos Fernández y Débora Giorgi, define como autoridad de aplicación del nuevo régimen a la ONCAA y a la AFIP, pero designa, en segundo grado, a la Subsecretaría de Transporte Automotor.
Esa oficina está manejada por un viejo conocido de Moyano: Jorge «Gallego» González, justamente el funcionario en el que Ricardo Jaime delegó en 2008 la negociación con los camioneros independientes de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires que hacían piquetes.
González proviene de la Federación de Camioneros que conduce Moyano y llegó, de la mano del jefe de la CGT, a la Subsecretaria de Transporte Automotor en 2003. Es desde allí donde, además, avanzó con el polémico RUTA (Registro Único de Transporte Automotor), que otorga al camionero el suprapoder de autorizar quienes pueden o no manejar un transporte de carga.
Atajo
El atajo para que, en el futuro, González, como «administrador» del nuevo régimen de cartas de porte, incremente la presencia efectiva de Moyano, según lo provee el artículo 5 del decreto 34 que autoriza a firmar «convenios de cooperación» con entes «públicos o privados».
La semana pasada, tanto Buzzi como Mario Llambías, titular de CRA, pusieron el ojo en la posible intervención del jefe camionero en el manejo de las cartas de porte. Moyano lo negó y acusó a la FAA de haber administrado mal el sistema que maneja desde 1992.
Sin decirlo, el jefe de la CGT citó los considerandos del Decreto 34, que sostiene que «se han verificado distorsiones en el mercado del transporte automotor de granos». Refiere a una pesquisa hecha meses atrás que detectó, según la información oficial, la presunta falsificación de certificados.

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