Periodista: ¿Cómo surgió el proyecto?
Leonardo Reale: Fue en 2011, por una propuesta de Luis Ovsejevich, presidente de la Fundación Konex, a Juan Lavanga y a mí hacer una versión para niños de "El cascanueces", y se sumó esto de las princesas encantadas, de manera que aparezcan otros personajes de cuentos infantiles, y las escenas de las batallas se cambiaron por danzas urbanas, hip-hop y breakdance, y todo sin alterar la música original. Lo llevamos de gira a Chile y por las provincias argentinas, y en todos lados funciona muy bien. Tenemos un nuevo proyecto que se estrena el 19 de mayo: "Pinocho y Coppelia en el mundo real", uniendo a esos dos personajes con sus creadores respectivos
P.: ¿Qué peculiaridades tiene el trabajo destinado a niños y qué sentimientos les despierta?
Nina Zaera: Me da mucha felicidad, en parte porque mi amor por el ballet se despertó viendo un espectáculo de estas características: la que luego fue mi maestra, Olga Ferri, haciendo "Coppelia". A veces me emociono bailando esa música, y es mágico que en el principio y casi al final de mi carrera estén presentes esa música y esa historia. Me gusta bailar para los chicos, son muy frescos, muy generosos, y bailando en el escenario son puros, tienen una energía muy especial. Se nota también desde la platea, los espectadores me lo comentan. Varias veces me pasó que me preguntaran si soy de verdad, o que algunas nenas me dijeran "Yo también soy princesa".
L.R.: A mí me han dicho "Gato con Botas, yo vi tu película". Los saludos son como una segunda función, acá y en todas las locaciones. Lo interesante de los viajes al interior es el intercambio cultural que se genera, porque los niños que intervienen son de las escuelas de danza de cada región. Por ejemplo en Frutillar, en el sur de Chile, costó que los niños se animaran a encarnar a unos ratones cancheros, en cambio en Santiago de Chile era lo contrario, había que bajarles un poco la extroversión. Hay también que saber de qué manera exigirle a un chico sin llevarlo a una presión, incentivarlos para que tengan más ganas de venir, atraparlos por el costado lúdico.
P.: ¿Cómo definirían el espíritu del Ballet Metropolitano?
L.R.: La idea es una compañía independiente que pueda nutrirse de la colaboración con coreógrafos y bailarines invitados. Así surgió y vamos por nuestro octavo año de actividad. El año pasado hicimos una gira a Rusia y la respuesta del público fue increíble. Hoy somos 10, y mañana serán otros 10. Soy partidario de la idea de que hay que transmitir todo. Uno admite a bailarines egresados del Instituto del Colón o de estudios privados y los entrena para ser artistas, no para hacer movimientos lindos.
| Entrevista de Margarita Pollini |


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