Cuando los inversores están con un ánimo alcista, poco es lo que puede detenerlos y menos son los argumentos que pueden convencerlos de actuar en contrario. Así, cualquier excusa sirve para justificar subas como el 1,26% que experimentó ayer el NASDAQ (tocó el máximo desde septiembre de 2000) o el 0,94% del promedio industrial, que cerró en 15.063,12 puntos (fue su mayor suba diaria en dos meses). Podemos así esgrimir la idea de que el menor temor a la incursión aérea sobre Siria (el poner los inventarios de armas químicas bajo el control de los rusos es un cachetazo a Francia, a Israel y a Obama), el incremento de las exportaciones chinas (aunadas a una inflación menor que la esperada -fue curioso que si bien las acciones asiáticas registraron una fuerte suba, las europeas terminaron con leves bajas-), un par de operaciones de M&A (Koch-Molex y Ares/CPPIB-Neiman Marcus), cierta apuesta por el sector metalúrgico, en particular Alcoa y US Steel (curiosamente no fue un buen día para los commodities, ya que el petróleo cedió el 1,4% y el oro, el 0,02%) y la esperanza de que el anuncio que daría la Fed sobre el fin de su actual política expansiva no sería nada drástico (la tasa de los treasuries a 10 años retrocedió al 2,897% anual) fueron algunos de los factores que impulsaron la compra de acciones. Lo que claramente faltó para poder hablar de rally fue volumen, ya que lo negociado estuvo algo más de un 10% por debajo del promedio diario para lo que va del año. Esto puede ser que le reste significancia a la suba, que simplemente sea el reflejo de la creciente opinión de que estaríamos cercanos a un "pullback" (reacomodamiento bajista de corta duración) o que signifique alguna otra cosa. Será interesante ver qué dice el presidente Obama cuando le hable esta noche a la nación.
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