6 de marzo 2018 - 00:00

Casi el 20% de las firmas en EE.UU. podrían caer en default

Se daría por la suba de las tasas de la Fed, tras un período de deuda barata en el cual las firmas ampliaron su capacidad.

Si las tasas de interés siguen subiendo, cerca del 20% de las empresas en Estados Unidos podrían enfrentarse a un default. El dato fue estimado por la agencia de medios Hedgeye, en un artículo llamado: "¿El próximo Enron? El fin de la deuda barata". Las alertas comenzaron a plantearse con las potenciales subas de tasas de la Fed (se esperan tres para 2018) y por la mayor incertidumbre en los mercados financieros. A continuación, los principales puntos del artículo:

En los últimos ocho años, la liquidez masiva y tasas en niveles mínimos no han ayudado al desapalancamiento de las empresas, que han optado por mejorar sus desbalances y crear estructuras de deuda complejas en el período. De hecho, el nivel de deuda corporativa neta de EBIDTA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, por su nombre en inglés) está en niveles récord. Además, el número de compañías zombie -que no pueden pagar los intereses a través de las ganancias operacionales- ha aumentado a niveles pre-crisis.

Esto se da de manera particular en el sector de energías renovables, donde, incluso en los años de alta liquidez y tasas bajas, se dispararon las quiebras, pese al avance de la tecnología y a caída de los costos. Cuando esto ocurre, se perturban los modelos inflacionarios y basar el negocio en subsidios cada vez mayores y más precios financiados con deuda masiva es suicida. En esta era muchas empresas impulsaron su modelo de crecimiento, ignorando la demanda, los costos y la competencia.

Si en un período de tasas bajas y alta liquidez ha habido fuertes quiebras, con tasas altas la situación puede empeorar. Diversas bancarrotas fueron producidas por un modelo de negocios de tipo burbuja: aumentar la deuda para cubrir los pagos, la muerte por exceso de capacidad y trabajo de capital en medio de desenfrenadas aspiraciones de crecimiento. El negocio se hundió por la imposibilidad de generar retornos por encima del costo de capital.

El dominó de bancarrotas, que incluye a más de 120 cuerpos de grandes compañías en el mundo, fue autogenerado. La deuda barata es muy cara en el mediano plazo. Los conglomerados integrados aprendieron esa lección años antes, pero el riesgo ahora es mayor. No es un problema de tecnología, sino la adicción a la deuda barata y al crecimiento por crecimiento en sí. La combinación de menores ingresos y mayores costos de deuda es un gran peligro. Si el costo de la deuda aumenta, el de las acciones se dispara por la mayor percepción de riesgo, que puede dejar al mercado sin incrementos de capital y refinanciamiento.

No todos son malas noticias. Al final de la burbuja de las puntocom aparecieron mejores y mayores servicios de internet y de infraestructura a menores precios. La quiebra de los sectores ineficientes dará mayor calidad de servicios a un menor costo. La falacia de que "si las tasas de interés suben, va a aumentar el capital" ha sido desmantelada muchas veces en los últimos años. Cuando los mercados de deuda se cierran, el de acciones lo sigue. No se puede salir adelante si el negocio de la capacidad de repago desaparece con una tasa de apenas un 1%. Prepárense para el próximo Enron. El invierno ha llegado.

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