1 de abril 2009 - 00:00

Caso AMIA: fiscal denuncia amenazas

El fiscal Alberto Nisman, que encabeza la investigación del atentado contra la AMIA, denunció ayer haber recibido amenazas de muerte contra él y su familia en su celular. Las amenazas -en este caso, de colocación de bombas- también se produjeron en su oficina, en dos ocasiones durante la jornada de ayer.
El juez federal Norberto Oyarbide intervino para tratar de encontrar a los responsables de las intimidaciones, que fuentes cercanas a Nisman vincularon a su decisión de embargar bienes de funcionarios y ciudadanos iraníes en el área metropolitana, acusados de haber organizado o tomado parte en el ataque terrorista contra la sede de la comunidad judía.
Ayer -tras una amenaza de bomba- personal del Departamento Unidad de Investigaciones Antiterroristas (DUAI) revisó la fiscalía de Nisman y comprobó que se trató de una falsa alarma. Pero las fuerzas de seguridad aún no pudieron determinar desde qué teléfonos se realizaron los llamados intimidatorios tanto al celular del funcionario judicial como a su oficina.
Los embargos pedidos por Nisman alcanzarían -en caso de que se los detecte- a los bienes de propiedad de la organización terrorista Hizbulá, al ex presidente iraní Alí Akbar Rafsanjani; a su ex ministro de información, Alí Fallahiján; al ex canciller, Alí Velayati; al ex embajador en Buenos Aires, Hadi Soleimanpour; al ex jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohsen Rezai; al ex jefe de la fuerza Al Quds, Ahmad Vahidi; al ex secretario de la embajada iraní en Buenos Aires, Ahmad Ashgari, y al ex consejero cultural, Mohsen Rabbani.
Repudio
Las intimidaciones provocaron el repudio de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA de la DAIA y de la AMIA, cuyos presidentes expresaron su solidaridad con Nisman y reclamaron que se esclarezca el hecho. Según la agencia AJN, el titular de AMIA, Guillermo Borger, se comunicó personalmente con el fiscal. «Todo lo tildado de amenaza está fuera de todo contexto democrático y me molesta que estas intimidaciones, que son anormales, pasen a formar parte de nuestra vida cotidiana. Me duele y me molesta mucho», dijo Borger.

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