19 de octubre 2015 - 00:24

Caso Pontaquarto, sin fin: Casación busca tribunal para tratar sentencia

Daniel Rafecas, Luis Cabral y Rodolfo Canicoba Corral
Daniel Rafecas, Luis Cabral y Rodolfo Canicoba Corral
La Cámara de Casación Penal federal intenta realizar una nueva audiencia antes de analizar la sentencia del juicio por los supuestos sobornos en el Senado durante la última administración radical. El Tribunal Oral Federal N° 3 consideró que la instrucción del caso no estuvo a la altura de las circunstancias y absolvió a todos los acusados, incluido al arrepentido Mario Pontaquarto. Una cuestión procesal pero que se halla entrecruzada por las intrigas y las pujas de poder que dominan al máximo tribunal en materia penal.

La polémica por la salida de la Casación del subrogante Luis Cabral alteró la composición de las salas de la Cámara. Primero la sentencia sería revisada por los camaristas Juan Carlos Gemignani, Gustavo Hornos y Ana María Figueroa. El reordenamiento de las subrogancias removió a los dos primeros y sus lugares fueron ocupados por los conjueces Roberto Boico y Norberto Frontini, que llegaron a la Casación con un guiño del oficialismo. Sin embargo, casi sobre el fin de semana Boico se excusó de intervenir porque en los albores del caso de los presuntos sobornos patrocinó una de las tantas presentaciones que se hicieron en la etapa de instrucción. Ahora será necesario convocar a un tercer camarista.

Se trata de un desenlace que tiene múltiples actores expectantes. Uno de ellos es Daniel Rafecas, que está denunciado en el juzgado de Luis Rodríguez (a quien el kirchnerismo ultra vincula con la clandestinidad) por supuestas irregularidades durante la investigación de la denuncia de Pontaquarto. Rafecas precisa que la Casación revise la sentencia para lograr su sobreseimiento. Parada más que áspera para un magistrado que en la década kirchnerista pasó de la cercanía al destrato y luego una vez más a la reconciliación lograda tras un verano turbulento.

El caso de los supuestos sobornos (nunca demostrados en el tribunal) ofrece hoy por hoy postales por momentos irrisorias como ciertos emisarios involucrados en la defensa de Pontaquarto que ahora reparten papers en el primer piso de Comodoro Py y exhiben algún interés en que el caso sea reabierto. Otro vericueto de las guerras de la clandestinidad.

La sentencia del juicio oral dejó un expediente contra Aníbal Ibarra por supuesto falso testimonio que tramita en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral. En ese caso se investiga si el exalcalde participó de una maniobra en sintonía con Pontaquarto y sus historias de valijas y fajos de billetes. A pesar de todos los esfuerzos (que incluyeron la intermediación de un influyente camarista federal), Ibarra no ha logrado cerrar ese caso. Canicoba no tiene prisa. Es evidente: en la óptica del juez todo el affaire de los presuntos sobornos está cruzado por un sector de la ex SIDE con el cual nunca fraternizó.

Muy distinto es lo que sucede con otro caso, menos publicitado, iniciado por un agente de inteligencia que afirmaba que Rafecas y el fiscal Federico Delgado lo habían sometido a algún tipo de apremio durante sus pesquisas. Ese caso ya está archivado con la firma del juez Sebastián Casanello.

Estas cuestiones le aportan un sustrato diferente a la resolución sobre la sentencia de una causa que a mediados de diciembre prescribirá al menos en lo que se refiere al delito de cohecho. El peculado (que establece penas mayores) todavía estará vigente, tal como ha recordado la querella que coordina la Oficina Anticorrupción.

Es tal la densidad de la cuestión en la Casación que cuando Cabral fue removido por la Magistratura - que entendió que su subrogancia era irregular-, se instaló la percepción de que la bancada del radicalismo en ese organismo se había ausentado luego de que Cabral (que debía expedirse originalmente sobre el caso de la Banelco) abriera la posibilidad de fallar a favor de reabrir el caso. Una provocación para cierta dirigencia del radicalismo que habría llevado la queja a una reunión en el cuarto piso de la calle Talcahuano. Conspiraciones y teorías que no afectan el producto, porque aun con el apoyo de ese partido Cabral no habría logrado eludir su presente de juez de riñas y hurtos (con licencia).

Una lectura lineal diría ahora que el voto de Figueroa debería guardar cierta sintonía con el de Frontini, aunque la realidad, como siempre, es más gris, especialmente si la titular de la Casación insiste con su ilusión de ser reelegida al frente del tribunal por un año más, proyecto que pretende refrendar en los próximos días.

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