22 de marzo 2016 - 00:00

Castro, forzado como nunca por Obama y la prensa a hablar de derechos humanos

El presidente cubano, Raúl Castro, responde acaloradamente la pregunta de un periodista ante la mirada de Barack Obama. El estado de los derechos humanos en la isla centró los tramos clave de la rueda de prensa.
El presidente cubano, Raúl Castro, responde acaloradamente la pregunta de un periodista ante la mirada de Barack Obama. El estado de los derechos humanos en la isla centró los tramos clave de la rueda de prensa.
La Habana - Como pocas veces ocurrió, el presidente cubano Raúl Castro accedió ayer a responder preguntas sobre presos políticos y la situación de los derechos humanos en la isla, durante una inédita conferencia de prensa en La Habana junto a su homólogo estadounidense, Barack Obama, en la que defendió, no sin mostrarse molesto, las posiciones de su Gobierno en esa materia.

En una imagen poco frecuente para el pueblo cubano desde que llegó al poder en 2006, Castro compareció ante la prensa al lado de Obama durante casi una hora en una sala del Palacio de la Revolución de La Habana, en una presentación organizada en el marco de la histórica visita del líder estadounidense a la isla socialista.

En un primer tramo de la exposición, el líder cubano se mostró seguro de sus posiciones, criticando el embargo estadounidense contra Cuba y hablando incluso de los derechos humanos.

"Nos oponemos al doble rasero sobre los derechos humanos. Cuba tiene mucho qué decir y mostrar en esta materia", dijo Castro, refutando los reclamos históricos de la Casa Blanca.

"No concebimos que un Gobierno no defienda y garantice el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, a la alimentación y al desarrollo, el salario igual y los derechos de los niños", enumeró seguidamente en clara referencia a las carencias en políticas sociales en Estados Unidos, una mención que habitualmente realiza el Gobierno cubano cuando defiende su visión de los derechos humanos, asociada a la salud y la educación y no así a la actividad política.

Al momento de las preguntas de la prensa, Jim Acosta, un reportero cubano-estadounidense de la cadena CNN, interrogó a Castro sobre los presos políticos que hay en la isla. Notablemente fastidiado, el mandatario rechazó que en su país haya ese tipo de prisiones, como sostienen grupos de derechos humanos y el Washington.

"Dame una lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos", dijo irritado. "Si hay una lista, por la noche van a estar sueltos".

El Gobierno cubano rechaza que en la isla haya prisioneros políticos y acusa a los disidentes de ser "mercenarios" financiados desde el extranjero para desestabilizar el país.

"En este momento hay por lo menos 80 nombres", dijo sin embargo Elizardo Sánchez, portavoz de la prohibida pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN). En enero, como gesto a Washington, las autoridades liberaron a un grupo y a otros cuatro excarcelados les permitió viajar al exterior.

El Departamento de Estado norteamericano afirmó tras la inédita rueda de prensa que "claramente aún hay personas detenidas por razones políticas" en Cuba. De hecho, unas 60 Damas de Blanco y otros grupos pro derechos humanos fueron detenidos. Ayer se liberó a la mayoría de esos disidentes.

La excepcional exposición de Castro, reacio a dialogar con la prensa, habría sido impensable en la coyuntura anterior a diciembre de 2014. Es, sin duda, un logro de Obama que con su política de normalización y de aceptación del otro como un rival -no como un enemigo- terminó forzando una apertura, aunque sea discursiva, del Gobierno cubano, obligándolo a hablar públicamente de temas tabúes como los presos políticos y las libertades individuales.

Castro rechazó además lo que considera injerencia extranjera en la soberanía de su país. "Cambiar todo lo que tenga que ser cambiado es asunto exclusivo de los cubanos", dijo. Y el estadounidense estuvo de acuerdo con esa premisa. A su turno de comparecer, afirmó que "el destino de los cubanos será elegido por los propios cubanos".

"No vemos a Cuba como una amenaza", reconoció y aseguró que en ambas poblaciones existe una "enorme esperanza" por la reconciliación. No obstante, "seguimos teniendo diferencias muy serias, incluyendo la democracia y los derechos humanos", subrayó.

El bloqueo económico que mantiene Estados Unidos a la isla desde 1962 no faltó entre los temas de la exposición conjunta.

"Las últimas medidas adoptadas por su Gobierno son positivas pero no suficientes", le dijo Castro a Obama. "El bloqueo es el obstáculo más importante para nuestro desarrollo por eso su eliminación será esencial para normalizar las relaciones", añadió.

El mandatario estadounidense, de su parte, fue contundente: "El embargo se levantará". Aunque esa decisión corresponde al Congreso, dominado por la oposición republicana, que ha prometido mantenerlo e incluso reforzarlo.

Agencias DPA, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario