Es una realidad sin discusión que el fallo de la Corte Suprema complica políticamente al Gobierno. Entre la oposición, el peronismo territorial tuvo una reacción de cautela, sabiendo que muchos de los gobernadores no sólo apoyaron la suba de tarifas sino que ahora serán convocados al acuerdo energético federal, una de las salidas que la política puede aportar a este embrollo. En el kirchnerismo la reacción fue distinta, sobre todo en ámbitos como el Senado. Allí hubo acusaciones de despidos al PRO que en realidad fueron infundadas, ya que muchos empleados heredados de Amado Boudou no sólo siguen en sus puestos sino que muchos fueron promovidos con categorías. En algunas oficinas de esa casa hubo festejo tras el fallo en la propia cara de los jefes macristas.
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