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Cayó el jefe de Policía de Río enlodado en trama de robo a narcos
El jefe de la Policía Militar de Río de Janeiro, Sergio Brito Duarte, quedó tocado cuando fue apresado
esta semana un alto comandante de la fuerza acusado de matar a una jueza y de robar cocaína a narcos.
El coronel Duarte renunció a través de una carta en la que reconoció el «equívoco» de haber promovido al teniente coronel Claudio Luiz Silva de Oliveira, quien fue miembro del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), la tropa de elite de la Policía carioca.
Silva de Oliveira está preso desde el martes en el presidio de alta seguridad Bangú I, acusado de haber ordenado el asesinato de la jueza Patrícia Alcioni y sospechado de no entregar al estado cocaína y armas aprehendidas a las bandas de narcos.
El ahora exjefe de la Policía de Río de Janeiro dijo, en su nota de renuncia, que es «consciente del desgaste institucional» causado por la nominación de Silva de Oliveira.
Silva de Oliveira está procesado como autor intelectual del asesinato de la jueza, perpetrado por dos sicarios en moto que dispararon más de veinte tiros contra su automóvil particular.
La División de Homicidios de la Policía de Río considera que el teniente coronel preso ordenó el crimen porque Alcioni lo investigaba por su participación en las «milicias», grupos parapoliciales que se instalaron en cerca de cien favelas, tras erradicar a los narcos.
Divisoria de aguas
«Este asesinato fue una divisoria de aguas, nos demostró hasta dónde pueden llegar los bandidos que se sirven del uniforme policial para cometer delitos», afirmó ayer el coronel retirado Milton Correia da Costa, consultor en asuntos de seguridad.
En tanto, un cabo, que al parecer integraba la «asociación ilícita» de Silva de Oliveira, declaró, beneficiándose de la delación premiada, que ese grupo se apropió de cocaína y armas aprehendidas a los narcotraficantes.
El Gobierno de Río de Janeiro, donde se disputará el Mundial de 2014 y las Olimpíadas de 2016, declaró una «guerra» contra el narcotráfico que ocupa la mayoría de las setecientas favelas.
Una pieza fundamental de esa estrategia fue el grupo de elite BOPE, conocido por el riguroso entrenamiento y la eficacia de sus operaciones armadas contra las organizaciones como el Comando Vermelho y Amigos de los Amigos, las dos mayores facciones delictivas de la Ciudad Maravillosa.
En el marco de esa guerra, el año pasado fueron lanzadas operaciones comandadas por las Fuerzas Armadas que concluyeron en la ocupación de barriadas como el Complexo do Alemao, donde actuaron efectivos del BOPE.
Ternados
En tanto, el secretario de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro, Mariano Beltrame, «lamentó» ayer la salida del exjefe policial Duarte, mientras analizaba la nominación de su sucesor.
En la terna figuran el jefe del BOPE y el responsable de una división especializada en la seguridad de la Copa y las Olimpíadas, según informó la cadena Globo.
El alejamiento del coronel Duarte, «un hombre íntegro», es la «consecuencia de la corrupción que ha contaminado a la Policía; es necesario un corte de raíz con este problema», declaró el consultor sobre seguridad Milton Correia da Costa.
El especialista expresó su «preocupación» frente al desgaste de la «credibilidad» de la Policía carioca y sus consecuencias frente a la «política de pacificación» de las favelas.
La referida estrategia se apoya en la radicación de Unidades de la Policía Pacificadora en las barriadas humildes, donde además de entablarse una lucha contra los narcos, la fuerza de seguridad coordina actividades sociales y recreativas, especialmente con los jóvenes, para evitar que sean reclutados por el crimen organizado.
Agencias ANSA y AFP


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