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Celebró más el sindicalismo de oposición
Tanto en las versiones actuales de la CGT como en la CTA, Bergoglio es un viejo conocido. Su principal operador ante los gremios es el presbítero Carlos Accaputo, quien organiza cada año en Mar del Plata la Semana Social del Episcopado, con nutrida concurrencia sindical. El hasta ahora arzobispo de Buenos Aires nunca esquivó las fotos incómodas para los Kirchner, que incluyeron desde esos cónclaves marplatenses hasta la bendición en 2011 de un local del jefe del sindicato de peones rurales (Uatre), Gerónimo Venegas, hombre cercano al peronismo disidente y entonces, a Mauricio Macri.
Pero el vínculo entre Bergoglio y los dirigentes se solidificó en los peores días de 2001 y 2002. Es decir, poco antes de la caída del Gobierno de Fernando de la Rúa y durante la primera etapa de Eduardo Duhalde. En esa época el ahora Papa era una figura repetida en las jornadas del denominado Diálogo Social junto a otros purpurados como Raúl Primatesta, Jorge Casaretto y Estanislao Karlic.
También se le acercó Víctor De Gennaro, entonces titular de la CTA única, mediante los buenos oficios de Carlos Custer, quien fue embajador argentino ante el Vaticano durante la primera etapa del Gobierno de Néstor Kirchner.
En la CGT oficialista Bergoglio no era el favorito. A principios de febrero, una comitiva que integraban Omar Viviani (taxistas), Héctor Daer (Sanidad), Horacio Ghilini (docentes privados), Omar Suárez (marítimos), Marcos Castro (Capitanes de Ultramar), Norberto Di Próspero (personal legislativo) y Juan Palacios (telecomunicaciones), viajó a Roma para mantener una audiencia con el todavía papa Benedicto XVI. Tres días después, Joseph Ratzinger renunció y los miembros de la delegación intercambiaban apuestas: con Viviani a la cabeza, la mayoría se declaraba a favor de Sandri, y el único que sostenía su cercanía con Bergoglio era el hombre de Sanidad.
Desde esa central, Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) emitió anoche un comunicado en su carácter de secretario de Relaciones Internacionales y "miembro del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)" para enviarle a Bergoglio sus "más sinceras congratulaciones" frente a la "inmensa tarea de conducir los destinos de la Santa Iglesia Católica en todo el mundo". "Es mi deseo transmitirle la alegría que invade a los trabajadores y a todo el pueblo argentino por esta justa designación que, sin dudas, representa un reconocimiento a la noble y fecunda labor pastoral desarrollada por Bergoglio", añade el documento.
La CGT de Moyano, en tanto, declaró: "Con la misma sorpresa y emoción que millones de argentinos, los trabajadores organizados, católicos y cristianos, recibimos las buenas nuevas desde el Vaticano; por primera vez en 2.000 años la Iglesia consagraba a un hombre nacido en estas tierras como máxima figura eclesiástica". El texto, que firman el jefe de los camioneros y Omar Plaíni (canillitas), añade: "El exarzobispo de Buenos Aires dedicó toda su vida al servicio de la Iglesia Católica. Su compromiso inquebrantable con los más humildes hoy tiene sus frutos en esta maravillosa y conmovedora elección".

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