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Desde las primeras líneas de su contable vemos que éste no ha sido el mejor de sus nonamestre. Frente a un incremento de la inflación de poco más del 25% en doce meses la vemos cerrando febrero con ingresos por $3.609 millones, esto es 12% más que lo que lograba a febrero de 2017. La menor suba de los costos (8%) le permite quedar con un bruto de $531 millones, impulsando el margen bruto de 11,9% del año previo al 14,7% de ahora. Si bien ésto marca una mejora, es bueno tener en mente que en los cinco años previos el margen promedio 217%. El control de los costos de distribución (-18%) y los administrativos (+7%) fueron claves para que quedara con un saldo operativo de $173 millones, casi multiplicando por siete lo de 2017, pero exceptuando aquel año en términos nominales el menor desde 2013. Si bien controla la carga financiera neta, que crece 3% en doce meses a $306 millones, más que triplica lo que resigna por diferencia de cambios quedando con un "pre tax" en contra de $822 millones. Así a pesar del reconocimiento del fisco arriba a un neto en contra de $679.040.00, esto es 72% más que lo que resignaba doce meses antes. Con integrales mejora algo la cosa quedando con $493 millones en contra, esto es 70% más que lo que perdía en 2016. Si bien son innegables las mejoras operativas que está instrumentando, la incapacidad de incrementar las ventas y los problemas financieros que enfrenta son la clave para lo que fue su tercer nonamestre consecutivo perdedor. Frente a esto nos dice que nota una mejora en lo segmentos de mercado en que participa, en distinta escala. En papeles ve una clara recuperación en tissue y embalajes en general y más demorada en papeles de impresión y escritura (donde enfrenta una fuerte competencia), mientras en madera sólida la construcción le estaría dando una mano.
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