19 de enero 2017 - 00:00

¿Censura?: el magnate excluirá medios de sus conferencias de prensa

El presidente electo sube la apuesta de una pelea que fue creciendo al calor de la campaña electoral. Un juego peligroso.

CONCENTRADO. El presidente electo Donald Trump publicó una imagen en las redes sociales sobre el momento en el que redactaba el discurso para la ceremonia de investidura, mañana por la tarde.
CONCENTRADO. El presidente electo Donald Trump publicó una imagen en las redes sociales sobre el momento en el que redactaba el discurso para la ceremonia de investidura, mañana por la tarde.
Washington - El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sumó ayer un nuevo capítulo de enemistad con la prensa al afirmar que no trasladará la sala de prensa fuera de la Casa Blanca a un espacio más amplio, pero precisó que elegirá a los representantes de los medios que entran.

El equipo de Trump había discutido la posibilidad de mover las conferencias fuera de la pequeña sala del Ala Oeste y realojarlas en el Antiguo Edificio de la Oficina Ejecutiva, que forma parte del complejo de la Casa Blanca, señaló el jefe de Gabinete entrante, Reince Priebus, el domingo en la cadena ABC. "La prensa se volvió loca, así que dije 'No la movamos'. Pero alguna gente de la prensa no podrá entrar...", dijo Trump en una entrevista en el programa Fox & Friends emitida ayer.

Sucede que trasladar la sala de prensa significaría un cambio potencial en el acceso de los reporteros, ya que en la actualidad está situada a escasos pasos del Despacho Oval.

"Tenemos a tanta gente que quiere entrar que tendremos que elegir a la gente que puede hacerlo. Seguro que hay gente expectante por eso...", comentó. "Pero ofrecimos una sala mucho más grande porque la necesitamos. Ofrecimos eso, pero se volvieron locos. Y dentro de poco estarán suplicando por una sala más grande, ya verán", agregó.

La actual sala de prensa tiene unos 49 asientos, que son asignados por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés). De acuerdo con el presidente de WHCA, Jeff Mason, la asociación asumió la tarea de asignar los puestos en la sala de prensa hace cerca de dos décadas, a petición de los gobiernos republicanos y demócratas, que querían evitar la apariencia de que favorecían a sus preferidos.

Aunque muchos presidentes estadounidenses han tenido relaciones tensas con los medios, Trump hizo de la denigración de la prensa un elemento central del mensaje de su campaña, prefigurando una tormentosa relación para los años venideros.

En su primera y única rueda de prensa desde su elección, el 11 de enero, el futuro presidente empezó atacando el sitio BuzzFeed News por publicar lo que el considera un informe no veraz que sugiere que Rusia tenía información comprometedora sobre él.

Describiendo dicho sitio como una "pobre pieza de basura", Trump dijo que "sufriría las consecuencias". Cuando el corresponsal de la CNN para la Casa Blanca, Jim Acosta, cuya red informó sobre las mismas alegaciones, pidió hacer una pregunta, el presidente electo le dijo: "Tú no", y, volviendo a la carga: "Ustedes son noticias falsas".

Matt Gertz, un alto miembro del grupo de vigilancia de los medios Media Matters for America, señaló que el magnate había mostrado en un solo evento cómo pensaba maltratar a los medios. "Va a pretender deslegalizar a canales de noticias que proporcionan coberturas críticas, tratar de enfrentar a unos contra otros, recompensar a los aduladores de las fuentes pro-Trump, y animar a algunos a seguirle en su liderazgo", dijo Gertz en un post en un blog. Trump parece, sin embargo, haber alcanzado una tregua con The New York Times.

Agencias AFP y Reuters

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