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Centros culturales, otra forma de conocer y vivir Buenos Aires
El Centro Cultural Recoleta, uno de los sitios más buscados. No hay límite de edad para participar de las actividades.
Uno de ellos es el Discepolín, que fue fundado en 1987. «Nació en la plaza Mitre, del barrio Saavedra, que era una zona humilde, y se creó pensando en la igualdad de oportunidades de los niños. El nombre se debe a Enrique Santos Discépolo porque tenía una mirada hacia los pobres en sus letras», explicó Marta Grillo, coordinadora del centro cultural.
Entre los talleres que se realizan allí, todos gratuitos, se destacan: danza, pintura, teatro, guitarra, charango, percusión, tango, folclore, mural, dibujo, artesanías y pintura. En total hay 20 actividades para diferentes niveles y para todas las edades con un muy buen nivel de docentes.
El Centro Cultural Fortunato Lacámera fue creado en 1984 en La Boca y al año siguiente se mudó a San Telmo, por lo que no sólo reúne a gente del barrio, del centro y de Constitución, sino también a personas que pasan diariamente por la zona, particularmente del sur del Gran Buenos Aires. Por semana llegan a tener unos 1.100 alumnos distribuidos en todos sus talleres, manteniendo un grupo muy fiel que asiste hace más de diez años.
Juegos y llamadas
Además de actividades semanales, como danza, tango, salsa, afro, historia del arte, percusión, candombe, cine, plástica, Scrabble -uno de los más populares-, dibujo y pintura, entre otros, se destacan dos eventos que juntan a una gran cantidad de gente. Éstos son la feria de juegos y la llamada, que realiza por sexto año consecutivo en diciembre, explica su coordinadora, Liliana Rostagno. Las llamadas, muy típicas del carnaval uruguayo, provienen de África y consisten en un festival de música y tambores.
Lola Mora -la artista argentina nacida en el siglo XIX- le da el nombre al centro cultural ubicado en Caballito. «Lo eligieron los vecinos porque casi todos los otros centros tienen nombre de hombre. Se acercó al lugar la sobrina nieta de Lola Mora y hoy tenemos contacto fluido con ella», afirmó Lidia Colimodio, coordinadora del lugar.
El centro se fundó en 1988 y funciona de martes a viernes, de 18 a 22, en una escuela primaria a contraturno con unas mil personas participando de sus actividades. «Lo crearon los mismos que habían armado uno en el Abasto. Nació como anexo de otro, pero fue creciendo y la gente pedía que haya uno para el lado de Caballito», apuntó Colimodio.
Los talleres son gratuitos y hay para chicos, adolescentes, adultos y mayores. Van desde teatro, arte, comedia musical, murga, danzas (tango, folclore, flamenco, tangofusión, danzas griegas) hasta historia del arte, fotografía, crítica de cine, yoga, música, coro, etcétera.
Probablemente el centro cultural más emblemático de la Ciudad sea el San Martín, con más de 40 años de historia. Nacido en 1970 con el objetivo de albergar congresos, conferencias y actos culturales, logró convertirse en uno de los más prestigiosos, con una extensa oferta que supera los 100 talleres (circo, varieté, imagen y diseño de vestuario, narración oral, dibujo animado, restauración de marcos, canto, producción cinematográfica, danzas varias, etc.) de la mano de reconocidos profesionales.
Además, el Centro Cultural San Martín -que hoy está en obra para su renovación- es casa del teatro con el mismo nombre, donde no sólo hay obras, sino que también se proyectan películas, hay exposiciones y milongas.
El Centro Cultural Recoleta es uno de los más importantes de la ciudad. Con 18.800 m2, reúne ciclos de música, cursos, talleres, charlas, debates, presentaciones de libros y visitas guiadas. «Parecemos una galería de arte, pero no lo somos», afirmó Claudio Massetti, su director general. Actualmente se desarrolla allí la XIII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires-BA11 y una muestra de libros andaluces. Además es parte del centro la Sala Villa Villa, donde ahora se puede ver la obra de teatro aéreo «El hombre vertiente».


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