- ámbito
- Edición Impresa
Cerró con éxito la Feria Expotrastiendas
Pinturas y esculturas de Juan Stoppani, uno de los artistas más creativos del Instituto Di Tella, formaron parte de Expotrastiendas.
Expotrastiendas mantiene todavía la frescura de las verdaderas ferias, esos espacios donde se cruzan calidades y precios por demás disímiles que ponen a prueba el ojo y el entrenamiento del espectador. En el conjunto se percibió la presencia de los grandes maestros, todo un mérito en un país con un rico pasado artístico. Se debe tener en cuenta que una de las grandes dificultades que impone el trabajo con obras de los consagrados, es constatar la autenticidad. Pero allí estaban las firmas de Fernando Fader, Antonio Berni y Juan Carlos Castagnino.
Otra presencia fuerte fue la de los abstractos que hoy están en el candelero, como Martín Blasco o Ary Brizzi junto a una de sus más alumnas más interesantes, Cristina Sicardi. León Ferrari figuraba -como es su costumbre-, en varios stands, sin embargo, como si todos los galeristas se hubieran puesto de acuerdo, predominaban las pinturas de Milo Lockett, y cabe aclarar que no se trataba de un homenaje, ya que esta edición estuvo dedicada a Miguel Caride. Lockett, el artista chaqueño que Teresa Anchorena conoció en una plaza de su provincia y que desde entonces vende sus pinturas como pan caliente, resultó un fenómeno cuyo protagonismo, al parecer espontáneo, se tornó inocultable. Las obras actuales, acaso en aras de facilitar la comprensión, se acercan cada vez más a la gracia del comic, aunque mantienen su notable filiación con el arte más llamativo, colorido y vistoso de Miró.
Otro artista que se reiteró en la Feria, con la neutralidad que lo caracteriza, es el tucumano Enrique Salvatierra que llegó con sus pinturas y diseños, y acompañado por su mujer, la talentosa diseñadora de moda étnica Manuela Rasjido. En la galería de Castagnino, además de las obras de Juan Lecuona estaban las pinturas y esculturas de Juan Stoppani, uno de los artistas más creativos del Instituto Di Tella, que hace unos años decidió vender la casa de París donde se había radicado para instalarse en La Boca.
Anchorena (además del genio de su invención) tenía unas excelentes pinturas de Felipe Pino y un magnífico dibujo al lápiz de Juan Andrés Videla. En otros espacios estaba Benito Laren, pero los mayores stands eran los de Centoira, De Santi, Budich-Giesso, Norte Argentino, Brandy, GrilloArt (Punta del Este), Sacha Dávila (Córdoba) y Arte Privado (Rosario).
Los ganadores del Premio AGAA-Expotrastiendas, Lux Lindner Mariana Heredia, Augusto Zanela, Florencia Levy, Carmen Pérez, Kiki Lawrie y Nicolás Tombetta, entre otros, ocupaban un lugar destacado. La pintura reinó como género dominante y la presencia de la fotografía fue menor al de otros años, aunque en la galería mexicana LZ Fine Art, estaban las excelentes y desprejuiciadas imágenes de Priscilla Pompa.
Varias fueron las instituciones que participaron de la Feria, como la Universidad del Salvador, el Centro Cultural de la Cooperación, el Espacio Tucumán, el Centro Cultural Rougés y la Fundación Lillo, el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero, Arte al Dia Internacional y Club Arte al Dia. Los espacios emergentes estaban en Entropía bajo la curaduría de Alejandro Montes de Oca, y el Taller La Estampa, presentó murales de las internas de la cárcel de mujeres de Ezeiza. Castagnino es un experto gestor y, de aquí en más, no cabe duda que la Feria comenzará poco a poco a ajustar el nivel del arte que exhibe.


Dejá tu comentario