1 de julio 2013 - 00:00

CGT: bendición desde Roma para unificación

La pelea por las candidaturas derivó en nuevas especulaciones sobre la reunificación de la CGT para después de las elecciones, con un condimento especial: la posible bendición del papa Francisco. El portazo de Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y la eventual salida de sus colegas "gordos" de la central oficialista, sumados a la foto que Antonio Caló y Hugo Moyano se sacaron en Mar del Plata este fin de semana alimentaron las gestiones de uno y otro sector con vistas a la unidad.

El ingrediente eclesiástico atraviesa los distintos grupos de la CGT. En algunos de los encuentros privados que mantuvo Jorge Bergoglio con dirigentes sindicales se encargó de transmitir su interés en la posible unificación, y su predisposición a recibir formalmente a una comitiva de la central con la premisa de que fuese bajo el signo de la unidad del movimiento obrero, cuyas aristas el ahora Papa conoce desde hace años.

La condición no es menor: quienes lo trataron en los últimos meses, a partir de su entronización, afirman que Francisco no quiere inclinarse a favor de ninguno de los núcleos de la CGT ni sentirse utilizado en una puja que pudiese tener como protagonista al Gobierno. Una pretensión complicada si se tiene en cuenta que la reunificación de la central no será una noticia recibida con agrado por Cristina de Kirchner.

La agenda sindical del Papa hasta ahora fue abundante: recibió en audiencia privada a Ricardo Pignanelli, del sindicato de mecánicos (SMATA, que ubicó a uno de sus hombres en la lista del Frente para la Victoria), a Gerónimo Venegas (rurales de UATRE, duro opositor al Gobierno), a Oscar Mangone (personal del gas, aliado de Moyano) y, según algunos gremialistas, a Armando Cavalieri (Comercio, del grupo de los "gordos"). También saludó a Caló, Omar Viviani (taxistas) y Omar "Caballo" Suárez (marítimos, SOMU) que llegaron a Roma como parte de la comitiva presidencial; a Carlos West Ocampo y Héctor Daer (Sanidad, de los "gordos"), así como a Pablo Moyano, que vio al Pontífice por gestión de Mangone.

Los mensajes conciliadores que el Papa transmitió en Roma fueron subrayados y ampliados por el sacerdote Carlos Accaputo, director de la Pastoral Social porteña y delegado de máxima confianza en la Argentina del Pontífice: una vez sellada la unidad de toda la CGT, las puertas del Vaticano se abrirán para una reunión formal con los sindicalistas de la central. Los dirigentes que quedaron a cargo de la gestión incluyeron en una futura fumata a Luis Barrionuevo. El gastronómico tiene en Luis Cejas (viajantes) su principal nexo con la curia local y ahora, romana.

Como anticipó este diario el viernes, Lescano actuó de vocero de los "gordos" al dar aviso de su salida de la CGT oficialista. En varias entrevistas, también con el consenso de sus colegas, envió señales a Moyano con vistas a una eventual unificación luego de las legislativas de octubre. El camionero recogió el guante y, de paso, forzó una foto con Caló en Mar del Plata durante la Semana Social 2013 organizada por la Pastoral Social de la Iglesia Católica.

Las gestiones para una tregua serán sin embargo subterráneas hasta octubre para no martirizar a Cristina de Kirchner. En el medio, los grupos sindicales buscarán bajarle el tono a la pelea que desató la candidatura de Héctor Daer en la lista de Sergio Massa. En esa línea se ubicó Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), que durante el fin de semana procuró reducir la tensión.

En soledad, y a pedido del Gobierno, Viviani intentará agigantar la contradicción de Daer de integrar la CGT oficialista y postularse en una lista opositora. El taxista fue el único que habló de aislar a su colega de la conducción.

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