3 de abril 2012 - 00:00

CGT: Gobierno paralizado a la espera de un despegue de Caló

Hugo Moyano con su «task force» moyanista, bloque con el que plantea retener el control de la CGT a pesar del destrato de la Casa Rosada.
Hugo Moyano con su «task force» moyanista, bloque con el que plantea retener el control de la CGT a pesar del destrato de la Casa Rosada.
El exsocio, luego mutado a indeseable, ya tiene rango de amenaza. Hugo Moyano sueña con convertirse en ejecutor de una derrota de Cristina de Kirchner: la bala de plata que le aplique el primer golpe político a la Presidente luego de su victoria en octubre.

Al camionero sólo le importa garantizarse la reelección. Enfrente, Antonio Caló busca darle volumen a su candidatura y el Gobierno, sintomáticamente, se limita a observar. «Todavía no movimos. Hay tiempo», dicen en Casa Rosada respecto a la disputa de la CGT.

Para Olivos no hay marcha atrás. Hace tiempo eligió a Moyano como enemigo: entre el destrato de Cristina de Kirchner y las bravuconadas del jerarca sindical, no hay margen para la pacificación, coinciden en ambas trincheras: la moyanista y la kirchnerista.

Por eso, sectores y funcionarios K observan con preocupación la quietud del Gobierno ante el expansionismo de Moyano que junta aliados y recupera alianzas rotas mientras Caló, con el respaldo de su gremio, la UOM; todavía no logra sumar voluntades expresas.

Hay varias cuestiones por desanudar.

El Gobierno formalizó su ruptura con Moyano y transmitió, en ese acto, que no quiere al camionero como jefe de la CGT por otros cuatro años. Sin embargo, todavía no intervino expresamente para lograr que Caló no sólo se recorte como la contraoferta a Moyano sino que, sobre todo, no dio señales precisas de que cambiará en el futuro su modo de relacionarse con las cúpulas sindicales.

Este último es un elemento esencial. Aunque el destrato K se personaliza en Moyano, en el universo gremial advierten que el giro en la relación no exime a los demás sindicatos. La pregunta es sencilla: ¿Sin Moyano como secretario general, Cristina le devolverá a la CGT protagonismo? Nadie se atreve a darlo por hecho. «Lo seguro es que con Moyano eso no va a ocurrir. Con Caló no está garantizado pero es mucho más probable», especula un dirigente que empuja la postulación del metalúrgico.

Expertos en supervivencia, en círculos gremiales advierten que si el Gobierno no planea modificar su relación con la CGT, podría ser preferible que Moyano continúe al frente de la central. «Si se van a pelear, que se peleen entre ellos». Hay un comentario recurrente entre los caciques: el camionero estuvo en el mejor momento para comandar la CGT porque fueron tiempos de paritarias, consejo del salario, crecimiento económico e inmejorable sintonía con el Gobierno -con Néstor Kirchner vivo- y que si alguien lo sucede, tendrá una etapa inevitablemente más compleja que podría, además, agudizarse si Cristina decide, como hace con el PJ, quitarle entidad a la central obrera.

Caló, y la UOM, a su vez, se esfuerzan por encontrar un punto de equilibrio: tener el visto bueno de la Casa Rosada y aparecer como el preferido de la Presidente es una ventaja con efectos negativos. «La UOM debe demostrar, antes que nada, que puede reunir respaldo sin la necesidad de que intervenga el Gobierno. Si no logramos eso, ni vayamos a la pelea», dijo un metalúrgico. Ante eso, Caló está en proceso de consolidación porque marcha, hasta ahora, varios pasos atrás de Moyano en su objetivo de sumar voluntades.

La lógica, para los metalúrgicos, es que la conducción de la CGT se resuelve con acuerdos sindicales por lo cual la Casa Rosada no debe intervenir. Reconocen que si Moyano logra su reelección será un duro golpe para Cristina de Kirchner por lo que consideran que en el tramo final de la disputa, el Gobierno -si es necesario- aparecerá para volcar, a favor de Caló, los apoyos necesarios. Hasta ahora, eso no ocurrió.

El argumento de que pasó la etapa de los gremios «de servicios» y es el turno de un sindicato vinculado a lo industrial es retórico y no alcanza para seducir a los demás jerarcas sindicales que quieren que en esa discusión entren otras cuestiones, por ejemplo respecto a qué hará el Gobierno con las obras sociales sindicales, que dicen estar desfinanciadas. Caló tiene, incluso, un plan en elaboración para que el Gobierno se haga cargo de las prestaciones complejas y las obras sociales sólo hagan las coberturas básicas.

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