Los técnicos de la central identificaron los puntos más controversiales de la iniciativa que el Gobierno prevé mandar al Congreso en extraordinarias. Preocupa la redefinición de “trabajo” porque iguala a empresarios y empleados.
Exposición. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, fue el encargado de presentarles a los líderes de la CGT los lineamientos del blanqueo y la reforma de otros puntos de la legislación laboral que apuntala la gestión de Mauricio Macri. El Gobierno ve allí el mayor obstáculo antes de acudir al Congreso.
La disputa por la reforma laboral que impulsa el Gobierno se concretará en varios planos. Además del legislativo, donde la administración de Mauricio Macri deberá sortear la previsible oposición peronista, los funcionarios comenzarán una delicada labor de seducción sobre el sindicalismo tradicional reunido bajo la sigla de CGT, la mayor corporación de la que depende el oficialismo para el éxito o el fracaso de la iniciativa. A su vez, la central obrera desplegará una estrategia basada en la premisa de la derrota: a partir de un resultado electoral favorable a Cambiemos los dirigentes se propusieron defender las instituciones propias de su hegemonía de representación y del derecho colectivo, a cambio de ceder más en aspectos del derecho individual.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer los abogados de la CGT terminaron de revisar el borrador del proyecto de ley, cuyos puntos principales adelantó este diario y hoy desarrolla en detalle (ver página 12). Entre los puntos más conflictivos identificaron los que pondrán como prioridad para derrumbar la consagración de modalidades de tercerización y subcontratación laboral, y la reducción en la base de cálculo para las indemnizaciones, y su actualización por UVA. También objetaron la modificación de dos conceptos cuyo impacto es imprevisible: el de "trabajo", al igualar el rol de empleadores y asalariados, y el de "irrenunciabilidad" que hasta ahora preserva los contratos individuales superadores de los colectivos.
En el capítulo de las objeciones se suman para otros laboralistas el acortamiento de dos años a uno de los plazos de prescripción para las demandas. En ese sentido, los especialistas advirtieron que no sólo quedarán así limitados los trabajadores predispuestos a enjuiciar a sus exempleadores sino también los períodos bajo análisis de los juicios. También advierten sobre la instauración de la figura del "trabajador independiente" disociado de la ley de Contrato de Trabajo y más asimilado a formatos como el monotributista o el personal doméstico.
La cúpula de la CGT escuchará hoy los primeros análisis a cargo de sus enviados a la mesa de negociación con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, su número dos, Horacio Pitrau, y el jefe de Gabinete de esa cartera, Ernesto Leguizamón. El equipo integrado por los letrados Federico West Ocampo (Sanidad), Alberto Tomassone (Comercio), Marta Pujadas (Construcción), Horacio Ferro (Gastronómicos) y Pablo Smurra (metalúrgicos), entre otros, hará sus primeras devoluciones de lo conversado con los funcionarios.
Según pudo establecer este diario las prioridades serán, tal como había anticipado el triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, la defensa de instituciones como el modelo sindical, el sistema de obras sociales y la negociación colectiva. De los tres pilares el único que aparece amenazado en el proyecto de ley es y parcialmente- el de la negociación colectiva. Al menos en el punto en que modifica el criterio de "irrenunciabilidad" porque los abogados interpretan que abre la puerta para la negociación de acuerdos a la baja, hasta ahora e históricamente prohibidos por la legislación nacional. Indirectamente la misma advertencia corre para el capítulo de tercerización por consagrar esa modalidad en desmedro de la contratación habitual, guiada por las reglas de los convenios colectivos de trabajo.
Dejá tu comentario