8 de diciembre 2009 - 00:00

Chacho Álvarez se despidió del Mercosur

Carlos Chacho Álvarez se despidió ayer de la presidencia del Comité de Representantes del Mercosur, luego de reemplazar a Eduardo Duhalde y adonde llegó impulsado por Néstor Kirchner. Anunció que en el futuro continuará vinculado a la política internacional y a las relaciones exteriores y que, al menos por ahora, no piensa volver a la política local. El ex vicepresidente de De la Rúa, que permaneció cuatro años en el puesto y se mantuvo lejano de las cuestiones electorales argentinas, dejará el puesto vacante y «frizado». Esto implica que durante al menos un año, el bloque sudamericano no tendrá presidente (que, en teoría, debería ser ocupado por un brasileño). A cambio, otro argentino, Agustín Colombo Sierra, pasará a ser el principal referente político y técnico del organismo que opera en el imponente edificio Mercosur (ex Parque Hotel), donde hoy se concretará la cumbre de jefes de Estado (ver nota aparte). Colombo Sierra es hasta ahora subsecretario de Relaciones Latinoamericanas de la Cancillería argentina y uno de los colaboradores de mayor confianza del ministro Jorge Taiana. A partir del 5 de enero asumirá formalmente como secretario ejecutivo del Mercosur, y durante muchos meses Colombo Sierra será la autoridad máxima del organismo político del bloque. Esto implica, además, que por tres períodos consecutivos (Duhalde-Álvarez-Colombo Sierra), un argentino es la autoridad máxima del Mercosur.

El nuevo responsable político del bloque es abogado de la Universidad de Buenos Aires y cursó estudios en la Universidad de La Sorbona, de París, donde obtuvo un doctorado en Derecho Internacional y una Maestría en Derecho Privado. Trabajó muchos años en la actividad privada y durante 2005 y 2006 ocupó el cargo de jefe de Gabinete de la Cancillería.

Según se informaba ayer desde Montevideo, la presidencia continuará vacante (en realidad, congelada), hasta que aparezca un candidato de consenso para todas las partes, algo que ningún político de los cuatro países cumple. O, al menos, los jefes de Estado de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay no pudieron recomendar en tiempo y forma.

Álvarez dejó el cargo con críticas y alguna sugerencia. En una carta pública, el ex vicepresidente argentino dijo: «Todo proyecto de largo aliento, como es el de la integración, necesita periódicamente de actualizaciones, ajustes, reformulaciones temáticas y nuevos incentivos que lo recarguen de energía y entusiasmo; sobre todo, cuando las dificultades estructurales o coyunturales generan una sensación de fatiga o estancamiento».

Curiosamente, y en contra de las políticas que aplica en la Argentina el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, Álvarez opinó que las asimetrías entre los socios del bloque «se van a resolver no sólo por la vía de una mayor liberalización del comercio», sino también si los países del bloque son capaces de avanzar, complementando sus modelos de desarrollo y trabajando en las agendas que acentúan la «hermandad» y «el sentido de futuro compartido».

El ex referente de la Alianza había accedido a esa función gracias a la buena relación que mantiene con el matrimonio presidencial y a las gestiones que en su momento realizó el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El cargo fue creado en 2003, y hasta 2005 lo ocupó el ex presidente Duhalde. En su momento, desde Olivos, la función fue pensada como una oportunidad para mantener al ex presidente fuera de la política local, ejerciendo un puesto diplomático en el exterior y con la obligación de no hablar de política local ante las exigencias diplomáticas que competen a un titular del Mercosur.

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