27 de mayo 2013 - 22:51

Charlas de Quincho

Semana de quinchos picantes que se inician lejos, en Addis Abeba, con el compás de espera con suspenso sobre una decisión aún no tomada por Irán. Seguimos, luego de la algarada oficialista en Plaza de Mayo, con los preámbulos de una semana tensa y clave (una sanción ficta, una asamblea que pone en foco a YPF, ley de blanqueo). El proyecto de un Cristo criollo, más alto que el de Río, confirma otra vez el lugar clave del papa Francisco en la política de hoy. Continuamos con un almuerzo sorpresivo que presidió Eduardo Curia; una teoría sobre la muerte y resurrección de los partidos hecha por el apoderado del PJ, un quincho gaúcho donde se midieron las relaciones con Brasil y un sarao en tanguería, con invitados multipartidarios. Y desde ya, no podía faltar el arte, en un fin de semana clave con la realización de ArteBA. Veamos:

Ramón Chaparro (marido y entrenador de la Tigresa), Julián Domínguez (presidente de Diputados) y Marcela Acuña.
Ramón Chaparro (marido y entrenador de la "Tigresa"), Julián Domínguez (presidente de Diputados) y Marcela Acuña.
¿No hay boletín oficial en Irán, en donde todo parece sólo oficial? La cuestión, planteada casi con frivolidad, ganó a funcionarios del Gobierno, que se preguntan si una declaración radial a una emisora porteña del encargado de negocios de la embajada de ese país basta como formalidad para que se considere aceptado por Teherán el acuerdo para investigar a los iraníes acusados del atentado a la AMIA. La respuesta, también informal, es que hasta que el Congreso de ese país no lo apruebe, la Argentina no lo considerará aceptado. Éste y otros entuertos globales ganaron la charla en el quincho más alejado de la metrópolis (criolla) que fue la reunión el sábado 25 de mayo en la Embajada argentina en Addis Abeba, adonde viajó Héctor Timerman para abrir esa legación que el Gobierno prestigia porque en Etiopía funciona la sede de la Unión Africana, que cumplió esta semana 50 años, y es la cabecera de todos los proyectos que arrastra Buenos Aires para negocios e inversiones que Guillermo Moreno viene prometiendo desde sus giras a Angola. El acuerdo con Irán sigue siendo una de las iniciativas en la que más confía el oficialismo, porque si sale pone a Irán en el banquillo de una atrocidad que le daría al país un protagonismo a dos puntas: hacia adentro, para decir que resuelve algo en lo que nadie avanza; hacia afuera, porque se sentaría en la platea de los países de Occidente que presionan sobre el régimen de Irán y con el mismo método que Estados Unidos y Europa, es decir, negociando. Casi un intento de alcanzar la mayoría de edad para el cual no bastan los arreglos de palabra como es éste hasta ahora con Irán. La Argentina tiene experiencia en estos arreglos de palabra como el que dice Uruguay que le dieron una vez en la estancia la Anchorena (Rafael Bielsa) para que avanzase con la planta de Botnia, o cuando ese canciller le dijo a Condolezza Rice que el país apoyaría el ALCA, lo que le valió un reto de Néstor Kirchner.



Timerman puso en funciones ese día al nuevo embajador en Etiopía, Roberto Grippo, y se entregó a reuniones con cancilleres del continente negro -como se decía cuando éramos chicos-, entre ellos el de Sudáfrica, país que es el albergue transitorio de la argentinidad desde hace años. Allí se refugiaron exmilitares perseguidos por atrocidades; allí dijo Carlos Menem que, con la embajada del expuma Hugo Porta, se abrirían nuevos negocios; y allí tiene hoy el Gobierno Kirchner la esperanza de una relación sur-sur con el país más poderoso de esa región que, además, es la que más apoya a la Argentina en la causa Malvinas -Sudáfrica no se sumó a la liga de países amigos en esa cruzada, pero tampoco niega, cada tanto, una palmadita optimista-.



Esa celebración casi de contrafrente del 25 de Mayo fue seguramente la más pequeña del día patrio si se la compara con la algarada del oficialismo en la Plaza de Mayo, que es el preámbulo de una semana que será caliente, tensa y llena de claves abiertas. Hoy adquiere sanción ficta la ley que llama a elecciones de consejeros de la Magistratura, porque habrán pasado los 10 días que prevé el Código para que ocurra cuando no medió decreto de promulgación. Ya se contó que el Gobierno no hizo ese decreto para que corrieran los días sin vigencia de la norma para achicarle a la oposición el tiempo para las prometidas impugnaciones que llegarán, en horas, por la autopista del "per saltum", a la Corte Suprema. Todos, oficialismo y oposición, trabajan con la hipótesis de que no habrá tal elección porque va a quedar empantanada en Tribunales, y esperan gran protagonismo en los titulares de noticias, por lo que será una batalla de postín que servirá para hacer campaña. No se agota ahí el nervio de la semana porque el jueves 30 es la asamblea de Repsol en España y el Gobierno ha comprado todos los boletos a las patas de Isidro Fainé, titular de la Caixa, controladora de la petrolera, para que aparte a Antoni Brufau y blanquee el acuerdo con YPF que termine con los juicios de la estatización de las acciones y se sumen las dos empresas a una era de paz y prosperidad explotando vacas muertas, vacas vivas y otros negocios. El tercer dato es que esta semana tratará el oficialismo de apurar el dictamen de Diputados y votar el miércoles la polémica ley de blanqueo, la otra ilusión para aportar dólares al sistema y darles algún impulso a negocios congelados, como el inmobiliario y la inversión en YPF y otras energéticas.



Esta expectativa convivió el fin de semana con festejos sobreactuados -obliga a eso que el país ya está en campaña- por efemérides patrias y partidarias. Eso movió a una catarata de mensajes, discursos, gacetillas, actos e imágenes que atosigaron al público. Esas ortopedias de la vida pública que son las efemérides permiten sólo los discursos exaltatorios que tratan de transmitir las lindezas de protagonistas de ayer y de hoy, pero brindan poco a la explicación de lo que pasa. Para eso sirvió un maratón de quinchos muy jugosos y cargados de información que aportaron balances, proyectos y alguna luz sobre lo que se viene y que son más útiles que cien tribunas, mil gacetillas y un millón de fotos. En todos hubo brindis por la fecha patria, claro, y algunas reflexiones sobre la novedad de este año que es el renovado protagonismo de la Iglesia, por el tedeum de Luján, el de la Catedral Metropolitana, oportunidades para percibir lo que se esperaba: el efecto Bergoglio. El papa Francisco fue, en efecto, protagonista central. La homilía de Agustín Radrizzani ante Cristina de Kirchner y el gabinete fue en realidad, y así lo percibieron los funcionarios presentes, un comunicado del Papa. El obispo leyó, punto por punto, lo que pide Francisco en todos los temas y pareció que sólo transmitía consignas venidas de Roma de parte de quien el kirchnerismo ha considerado el jefe más sólido de la oposición. Otra percepción fue el protagonismo silente de Daniel Scioli, presente en Luján y en Casa de Gobierno después, dicharachero con los ministros y sin que nadie le restase cartel como ocurrió en otras oportunidades. Él aportará, claro, otra de las tensiones de la semana porque no termina de cerrarse el conflicto docente en Buenos Aires y esa crisis se solapa con la campaña, por lo cual todos esperan que haya en horas un gesto de Nación para alisar ese camino hoy de piedras y escollos.



Aunque a los funcionarios que fueron a Luján -y ése fue el comentario dominante en la larga cola que hicieron en Casa de Gobierno con gobernadores y embajadores en el besamanos presidencial- les cargó algo tanto bergoglismo, saben todos que la orden oficial es abrazar al Papa, que le da una marca de prestigio al país que puede usar éste y cualquier Gobierno ante una crisis seria. Lo muestran algunos gestos como el del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, quien lleva adelante un proyecto de construcción, en algún lugar de Paraná, de un Cristo de altura más grande que el de Río de Janeiro, monumento que aspira inaugure el propio Francisco. Hay que atender a todo lo que hace este Urribarri porque es uno de los favoritos de Olivos; se lo presume siempre en alguna fórmula, lo eligió Cristina para que la acompañase a reuniones claves como la del Grupo de los 20 en Los Cabos, México, cumbre a la que accedían sólo presidentes; lo ha escuchado en designaciones importantes como la de Miguel Galuccio en YPF, y ha apadrinado a economistas ortodoxos, contra la opinión del equipo, en designaciones en el BICE. Y si hace tamaño Cristo, es por algo.



Pero para buscar lo importante hay que darse una vuelta por algunos de los quinchos reveladores de la semana, como el que sorprendió a mediodía del jueves a los parroquianos del restorán del microcentro La Posada 1812, cuando vio que se armaba una mesa para una veintena de comensales que iban a protagonizar un debate público no anunciado, una charla del economista del peronismo Eduardo Curia dedicada a un grupo de correligionarios que querían saber qué piensa de lo que pasa y puede pasar. Lo había invitado un grupo que suele identificarse con el autodenominado Cabildo Abierto del PJ porteño que se apoya en la rama de los profesionales y la concurrencia se justificó no sólo porque a Curia lo respetan en ese sector, sino porque presumen que algún vaso comunicante conserva con el Gobierno al que, dígase de paso, atizó por su manejo de la economía. Nadie se olvida de que Curia es el responsable del ingreso de Guillermo Moreno a la grilla del presupuesto; lo había apadrinado en su estudio y, cuando en 2003 Julio De Vido llamó a Curia para pedirle nombres para su equipo, le señaló a Moreno, quien debutó en la Secretaría de Comunicaciones. De aquellos polvos estos lodos, diría el refrán, porque Moreno alcanzó un protagonismo único comparado con el rol de otros economistas en el Gobierno.



Curia fue severo en el juicio ante un auditorio que integraban, entre otros, quien lo había invitado, el exfuncionario Raúl Garré (estuvo en Defensa y en Seguridad con su hermana Nilda y salió con un portazo amortiguado), los funcionarios Guillermo Oliveri (Culto), Julio Vitobello (Oficina Anticorrupción), y algunos jóvenes que dijeron referenciarse en Alex Kicillof, quienes ofrecieron escasa resistencia a los argumentos del expositor. Curia dijo que el error del Gobierno fue no ajustar el tipo de cambio en 2011, y que eso arrastró la situación de hoy, con cepo y consecuencias en toda la actividad económica. Devaluar sería hoy un desastre, dijo, pero hay que asumir que se perdió la competitividad que tuvo la actividad desde 2003, debido al manejo del dólar. No ofreció soluciones para una salida, aunque reseñó algunas. Para sorpresa del auditorio, y de los otros comensales del restorán que cogoteaban tratando de escuchar lo que se decía, Curia ponderó lo que llamó "la opción Boudou" de avanzar en un acuerdo con el Club de París, restañar las heridas con los multilaterales y salir a buscar dinero en el mercado internacional, que sobra y es barato. Esta "opción" nunca la blanqueó el vicepresidente, pero siempre se la atribuyó en las carpas del oficialismo haberla planteado desde una heterodoxia con el llamado modelo de endeudamiento. El blanqueo, agregó Curia, iba en ese sentido de buscar los dólares más baratos en donde están y también puede ayudar. Admitió que ésa no era la línea hoy del Gobierno, pero que alguna salida por ese lado es la más conveniente porque la clásica devaluación sería un cañonazo sobre los precios y dispararía más la inflación. Quedó abierto el debate.



Quien quisiera saber cuáles son los planes del Gobierno para unas elecciones que no tienen formato aún -si las hay de consejeros judiciales, serán una competencia nacional y le conviene al kirchnerismo; si son sólo de legisladores, se provincializan y le conviene a la oposición- tenía que darse una vuelta por la peña que formalmente anima Antonio Cafiero en el Círculo de Oficiales de Gendarmería, uno de los cenáculos clásicos que alimenta a peronistas de todos los colores. Esta vez hablaba Jorge Landau, apoderadísimo del PJ, y de quien se podría decir que es émulo de aquel sindicalista de los taxis que fue Roberto "El Áspero" García. Fue diputado nacional y se paseaba por los pasillos riendo y decía: "Todos preguntan dónde está el sindicato de los taxistas, y no saben que está acá, acá", y palmeaba sobre un maletín que nunca dejaba. Landau podría decir: "¿Dónde está el PJ?", y podría mostrar su iPad (no usa esa antigualla del portafolio, pero nunca se separa de la tableta). Cafiero se ausentó por razones de salud y fue bastonero Guillermo Piuma, ante un auditorio entre quienes estaban Moisés Ikonicoff, el embajador peronólogo Carlos Piñeiro Iñíguez, Osvaldo Papaleo, Duilio Brunello, los exembajadores Jorge Hugo Herrera Vegas y Héctor Flores (quien discutió mucho con Landau, pero no tanto porque los une una amistad desde la escuela secundaria), Mariano Caucino, Emilio Perina y otros habitués de Gendarmería, ante quienes Landau hizo una explicación histórica, una rareza en la política criolla, que se desliza por la discusión de fabricaciones efímeras de la prensa y con argumentos sin perspectiva ni contexto.



Landau dijo que el peronismo había sufrido en medio siglo cuatro golpes que pudieron ser mortales para ese partido; la muerte de Perón, el golpe a Isabelita, la persecución de los militares y la derrota de Luder ante Alfonsín. Esos golpes pudieron desbaratar al partido que, dijo, se pudo recomponer en 1987 con la victoria de Cafiero en Buenos Aires y la de Menem en 1999. Aquí, punto personal al recordar que don Antonio lo había hecho debutar como apoderado del PJ, comienzo de su carrera estelar como dueño del llavero partidario. En la visión de Landau, ese proceso de recuperación le toca ahora al radicalismo, que quedó también desbaratado desde 2001, y que no ha encontrado el camino; más aun, dijo, ha tenido migración de dirigentes a otras formaciones como los que se fueron con el kirchnerismo con Julio Cobos y no volvieron, o las de Elisa Carrió, Margarita Stolbizer o Ricardo López Murphy a partidos propios.



Se cuidó Landau de dar alguna pista de cuál será la estrategia del peronismo esta semana cuando queden convocadas las elecciones de consejeros -lo dispone una cláusula transitoria de la ley para el momento en que sea vigente- y prefirió describir las bondades del sistema de primarias abiertas como intento de frenar la dispersión de los partidos mediante la prohibición de que quien pierda una interna pueda ser candidato por afuera de su partido y con la virtual estatización de las internas de los partidos para elegir candidatos. Lamentó -por lo menos lo simuló- que la oposición no hubiera entendido esa ley para las elecciones de 2011, y criticó a dirigentes y a la prensa por instalar la idea de que no iba a ser aplicada, algo que los terminó perjudicando. También admitió que el tumulto que es la política argentina no hubiera permitido que esa ley fuera debatida tras "el velo de la ignorancia", es decir, como un proyecto del cual no se sabe cuál será el beneficiario directo. Igual, señaló, fue sancionada antes de las elecciones de 2009 y todo pudo ser más sereno. A la hora de las preguntas defendió el sistema bipartidista, se trenzó en alambicados diálogos con el ex embajador Flores, a quien pocos le entendieron qué defendía. Sí se lo entendió a Brunello cuando pidió volver a la ley Sáenz Peña. Es tarde, le dijeron. Tarde para volver a esa norma de hace casi un siglo, y también tarde porque venía la hora de la siesta. Hubo tiempo para que se cruzasen noticias y comentarios de la hora; uno de ellos lo señala al animador Alejandro Fantino haciendo los pininos para desembarcar en política en 2015. Cercano al peronismo, este natural de San Vicente, Santa Fe, ha sido mandado a medir y tiene buenas marcas en el área de la consulta. Santa Fe lo tiene a Carlos Reutemann, al cómico Miguel del Sel y podría sumar a otro personaje que no es de la política para hacerlo jugar.



Tanta espesura partidista, casi proselitista, no impidió que algunos dirigentes y funcionarios se acercasen el jueves al palacio Pereda, residencia del embajador de Brasil para despedirlo al dueño de casa, Enio Cordero, que deja el cargo para asumir una secretaría de comercio exterior en la cancillería de ese país, como hombre de peso que es en la burocracia diplomática de su país y también en el gobernante PT. Había esa tarde del jueves una representación nutrida integrada, entre otros, por el gobernador de San Juan José Luis Gioja, el vicecanciller Eduardo Zuain, legisladores como Ruperto Godoy, Daniel Filmus, Jorge Landau, una plétora de entorchados, embajadores de la América morena y de los otros países, como el alemán Bernhard Graf von Waldersee, que es príncipe en su país, aunque no usa, ni le dejan, usar el título, ex cancilleres como Adalberto Rodríguez Giavarini y Jorge Taiana y un selecciones de ex embajadores en Brasilia como Juan Pablo Lohlé, Jorge Hugo Herrera Vegas y Héctor Subiza o el jefe de los empresarios de la UIA Héctor Méndez. De Alemania viene el reemplazante de Cordero, Everton Veira Vargas, un "gaúcho" de Santo Angelo, pueblo cercano a la Argentina, en donde hay hincha de Boca y hasta peñas pro Messi de la selección argentina.



Con gente tan ducha en asuntos brasileños se desmenuzó la trama de las relaciones con la Argentina que van, como señaló uno de los ex embajadores, de congelado a frío. La última reunión de Dilma con Cristina no destrabó nada y, dato poco reseñado, la delegación brasileña acortó un día su estadía, y se sumó Lula que dijo que rezaba para que las relaciones entre las dos presidentes mejorasen de regular a bueno. Los términos del intercambio están planteados con una dureza que nadie disuelve: la Argentina quiere que Brasil financie las grandes obras de infraestructura, como las represas de Santa Cruz o la frustrada Vale, y Brasil quiere que no se frene la entrada de productos hacia acá, que han caído 25% en un año. Eso le da a la Argentina un ligero superávit de la balanza, que puede pasar a ser deficitaria si hubiera alguna apertura de fronteras que no ocurre. Los brasileños mastican que la Argentina empieza a proveerse en China de productos que les compraba a ellos y empiezan a preguntarse, en esas charlas de embajada, cuál es el futuro de las relaciones porque cuando China entra desbarata todo por el poder y el dinero que tiene y porque no respeta reglas al estar afuera de las llamadas economías de mercado según la OMC.



En el otro peronismo hubo un raro lanzamiento de la candidatura del "Momo" Jerónimo Venegas, que eligió la tanguería Salón La Argentina de la calle Rodríguez Peña para mostrar a sus aliados. No estuvieron ni Roberto Lavagna (de viaje, poco localizable en estos tiempos de cierre de compromisos) ni Claudia Rucci (sin explicación), pero sí amigos de todas las tribus, como los lavagnistas Rodolfo Gil, Carlos Campolongo y Alberto Abad, la "Colorada" Teresa González Fernández, el ex embajador Juan Archibaldo Lanús, Jorge Todesca, los conservadores del PD porteño encabezados por Alberto Allende Iriarte (que habían tenido de visitante al sindicalista en su local partidario), Alieto Guadagni - quien compitió en el año 2000 con Lavagna para ser ministro de Eduardo Duhalde pero lo vetaron gobernadores en disputa de la que formó parte también Carlos Melconián, patrocinado por el senador Juan Carlos Romero; desempató el consejo de Raúl Alfonsín a favor de Lavagna -, Guillermo Alchourón, Nélida de Miguel (que anda por el mundo con el rótulo de haber sido "diputada de Evita"). El Momo enumeró sus principios (no tengo otros, bromeó) y se despidió rápido porque se iba el sábado a atender asuntos en Ginebra en la OIT. Hubo orden de no cantar la marchita para no ofender a los transversales pero sí se cantó un himno al partido FE compuesto por un grupo del cual formó parte la "Colorada" Solá. Miraban todo esto dos cándidos venidos de afuera, Michel Mannat, una politóloga que vive en Washington y que pertenece al grupo íntimo de Hillary Clinton y su marido el austríaco Wolfram Anders, funcionario de la corporación Financiero Internacional del Banco Mundial. Los dos vivieron en la Argentina, y vuelven todos los años para mirar lo que hay en arteBA. Esta vez se fueron tarareando el himno del partido del Momo. Le preguntaron a Michelle sobre su jefa y respondió que está muy cauta pero que cree que al final será candidata a reemplazarlo a Obama cuando termine su último mandato.



De las efemérides registramos algunas que se apartaron del formato oficial y que merecen un repaso. Una fue la cena en Tres de Febrero que organizó el alcalde local Hugo Curto con invitados del conurbano y con Julián Domínguez, José María Díaz Bancalari y la "Tigresa" Acuña -boxeadora, bailarina de Tinelli y concejal-- en la cabecera. Era más por los 10 años de kirchnerismo - uerza a la que los combatieron para después subirse a ella -que por el 25 de mayo. Entre cantos y abrazos hubo más de un millar de familias en mesas-tablón adonde se repartieron empanadas y choripanes, y al final hamburguesas, que terminaron siendo lo más atractivo para los asistentes. El otro acto, original, fue la mesa redonda que moderó el ex cancillería Eduardo Valdés en la biblioteca nacional bajo el formato 40-30-10 (40 años de Perón, 30 de Alfonsín y 10 de Kirchner) con el cineasta cartaabiertista David "Coco" Blaustein para evocar el camporismo del 73, al radical Raúl Alconada Sempé para recordar a Alfonsín 73 y a Carlos Tomada para que exaltase el 2003 de Kirchner. Lo organizaba el sindicato de los porteros de los Santa María, pero no fue Víctor, de viaje, seguramente por Ginebra. Blaustein apostó a que Kirchner sacó a su generación de la "melancolía" (aunque su grupo no ha llegado al email, sigue mandando cartas); Alconada exaltó al Alfonsín que había traído la democracia al país y a la región, con detalles sobre cómo había colaborado con la oposición chilena para la salida de Pinochet (tema, de paso, de un buen libro de Jesús Rodríguez, el mismo que viste y calza). Tomada, claro, cantó la palinodia de Kirchner, que lo hizo ministro casi eterno.



Y para terminar, arte en una de las semanas más importantes del año para esa actividad porque cierra esta noche la feria porteña arteBA en la cual las ventas superaron las expectativas más optimistas y algunos galeristas no cesan de reponer las obras que se llevan los extranjeros. El miércoles comenzó la sucesión de inauguraciones destinadas a que los distintos invitados pudieran recorrer la feria y realizar sus compras con calma, casi en soledad. El primer cóctel fue para los clientes top del banco Citi, institución que compró una escultura de Mónica Girón para donarla al Malba, unos troncos huecos de arrayanes con mensaje ecologista pagados 25.000 dólares, para alegría del dueño del museo, Eduardo Costantini y su bella mujer, Clarise Oliveira Tavares. Con ese marco glamoroso para un encuentro social, los coleccionistas que llegaron del Norte y también los argentinos, paseaban por los stands y entre champagne y bocaditos, discutían las variables del dólar (desde 5 pesos hasta 9) a la hora de comprar.



El presidente saliente de arteBA, Facundo Gomez Minujín (hijo de la diva del Pop, Marta Minujín) abrió la Feria y visitó las galerías con Mauricio Macri, Alejandro Cerviño (Citi), Alejandro Corres (arte BA) y la familia Awada en pleno.

El arte contemporáneo suele confundirse con la vida real y el artista Diego Bianchi presentó en su instalación un personaje (real) de la gran metrópolis: Stephen, un negro nigeriano que vende relojes por las calles porteñas y que puso en acción a los muchachotes de seguridad de La Rural. Fue un verdadero problema para Bianchi explicar que la presencia del Stephen y de un maletín cargado de bijou forma parte de su "obra de arte".Estaban Santiago Soldati, Jorge y Germán Neuss, Eduardo Elsztain, Nicolás Caputo, Teresa Frías, Alejandro Corres, Alec Oxenford y Luis Incera (ambos, asumen en unos días la presidencia y vice del Consejo de administración de arteBA), Lucrecia Cornejo del Citi, ,Sarita Smith Estrada, Erica Roberts, Woods Staton (Mc Donald's), Dudu von Thielmann, Marta Fernández, María Casado, Norberto Frigerio, Marga Macaya, Fito y Nora Fiterman, Alexandra De Royere, Luis Parenti, Daniel Novegil (Techint), Cristiano Ratazzi (Fiat) y Carlos Fontán Balestra, Anita Mestre (COAS), Laurencio Adot,, Carlos Blaquier, Carlos de Narváez, Anamá Ferreyra, Mora Furtado, Gino Bogani, Jean Louis Larivière, Adriana Rosenberg, Josefina Blaquier, Diego Costa Peuser, Ferdinando Bocca, Alan Faena y Clarisa Estol. De compras por la Feria, Eduardo Amadeo miraba obras en Miau Miau y Ezequiel Eskenazi disfrutaba del asesoramiento de la artista Karina El Azem y la galerista Florencia Giordana Braun.




Entre una y otra comida estuvo por Buenos Aires el curador colombiano José Roca, que se llevó para la Tate Modern de Londres las imágenes y la documentación del "Partenón de libros" la poderosa obra que Marta Minujín montó en la Avenida Nueve de Julio en 1983, para celebrar el regreso a la democracia.Entre las obras de mayor valor hay un taco de madera para un grabado de Juanito Laguna de Antonio Berni (100.000 dólares), las pinturas llegan casi al medio millón. El Museo de Bellas Artes de Houston le dedicará a Berni este año una muestra. Así, en un stand de la Feria, la institución de Texas promociona la exhibición y el programa VIP de los Amigos de Museo.



Desde las de los artistas desconocidos aún, del Barrio Joven, hasta las firmas más codiciadas como las de Rómulo Macció, Gyula Kosice, Luis Felipe Noé, León Ferrari o Julio Le Parc, se vendieron durante los primeros días. Macri andaba por la Feria con Cerviño como pez en el agua, tiene a su hija, Gimena, es muy buena pintora. Se comentó el caso de un comprador (dispuesto a gastar mucho dinero) que cayó embelesado frente al stand del Malba, empapelado con las fotos de las coloridas y juguetonas obras de la japonesa Yayoi Kusama que llegarán a Buenos Aires en setiembre. Luego de buscar y buscar, el comprador en cuestión no encontró ninguna obra con ese derroche de color, pero se llevó una de Mariano Dal Verme que calificó como "sublime".



Entretanto, al día siguiente, en el bello palacio de la embajada de Italia, Guillermo Alonso, hasta hace unos días director del Museo de Bellas Artes, recibió una condecoración por las formidables exposiciones de arte italiano que presentó en estos años. Con su modalidad dulce y gentil, el embajador de Italia, Guido La Tella, mencionó el Doriforo, Caravaggio, los Maestros italianos. Luego, también lo condecoró a ministro de la cultura porteña Hernán Lombardi, en este caso no por lo que hizo sino por los italianos que va a traer. En esta reunion habia gente con carné del Jockey Club que admitio que hay socios que piden alguna explicacion sobre la renuncia de Raul Nelson, presidente de la Comision de Carreras del Hipodromo de San Isidro, a comienzos de este mes y que puede tener algo que ver con contrataciones directas en el mantenimiento de predios. La Tella ponderó el traje oscuro y la corbata de Lombardi (que pronto terminó en su bolsillo) "porque no es común verlo tan elegante". Estaban, Alejandro Capato, Darío Lopérfido, Josefina Robirosa y Ricardo Blanco, en una ceremonia íntima y cordial con deliciosos bocaditos de jamones y salmón y un brindis por los condecorados.



Vamos a terminar con un chiste de la línea fuerte.

Un joven vasco está por casarse con una madrileña. Dada su escasa experiencia le pide consejo a su padre:

- Oye, padre, cuando me case, ¿qué debo hacer?

- Hijo, debes invitar a todo el pueblo a comer para que vean que los vascos somos generosos. Luego, llevas a tu mujer en un coche de lujo para que ella vea que los vascos tenemos recursos. Después de la boda, la invitas a un hotel de cinco estrellas para que vea que los vascos somos espléndidos. En el hotel, la subes al cuarto por las escaleras, en andas y con un solo brazo, para que vea que los vascos somos fuertes. Una vez en la habitación, la depositas con ternura en el lecho para que vea que los vascos somos sensibles. La desnudas lentamente, acariciándola, para que vea que los vascos somos expertos. Y cuando la tengas desnuda... ¡te masturbas tres veces para que vea que los vascos, ante todo, somos independientes!

Dejá tu comentario