28 de septiembre 2015 - 00:07

Charlas de quincho

Con quinchos papales y políticos en Cuba y los Estados Unidos, que incluyen la revelación de alguna incógnita, iniciamos esta sección pródiga en movidas de campaña: le contamos al lector la estrategia del candidato oficialista de tratar un tema clave por semana (ésta será la de la ciencia y la técnica), y los cohetazos o bombazos que intercambia con la oposición (ésta espera una resolución positiva del recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el radicalismo contra la ley de lemas en Santa Cruz). También, entre corridas de los caciques de Cambiemos por el interior, nos hicimos tiempo para asistir a numerosos quinchos artísticos. Veamos.

Capullos en Escobar: Daniel Scioli con Karina Rabolini coronaron a la reina de “los capullos” en la Fiesta Nacional de la Flor. Los acompañaron militantes y locales como Jorge Landau y el embajador Dante Dovena.
Capullos en Escobar: Daniel Scioli con Karina Rabolini coronaron a la reina de “los capullos” en la Fiesta Nacional de la Flor. Los acompañaron militantes y locales como Jorge Landau y el embajador Dante Dovena.
Como en todo viaje de comitiva corta, el esparcimiento fuera de agenda quedó en Nueva York reservado a los grupos de apoyo que siguen a Cristina de Kirchner. Hace unos años ya, desde la muerte de Néstor Kirchner, que la Presidente decidió cambiar de hotel y pasarse al Mandarín Oriental en Columbus Circle. Allí la persigue una estatua que se convirtió ya casi en un sino para ella: el hotel está ubicado frente a esa conocida rotonda coronada por el monumento que la ciudad le erigió a Cristóbal Colón. Tan evidente es la coincidencia con la anécdota del traslado de Colón en Buenos Aires (en Nueva York tiene vista a ella desde las suites) que ayer, en la vereda del hotel, Oscar Parrilli bromeaba con pedirle a Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, a quien los republicanos apodaron "Bill Diablaso" por sus problemas en la administración de la ciudad, que proceda también al traslado de la estatua de Colón hacia otro lado.

Cristina de Kirchner y la comitiva más cercana se encerraron el sábado, no bien llegaron, en los pisos más altos del hotel. Muchos se dedicaron a circular por dentro de la enorme torre de 80 pisos. Ese lugar ayuda: el lobby está ubicado en el piso 35, por lo que hay mucha más intimidad para pasar a restoranes, el spa o el bar sin seguimiento de prensa. Hubo, entonces, una primera tarde de reclusión en el hotel. Héctor Timerman, de los más entretenidos, no bien llegó al lobby del Mandarín se encargó de recomendar a todos los que podía que salieran a recorrer la ciudad, e hizo un testeo entre los presentes sobre las conveniencias del objeto estrella esta semana en Nueva York: el nuevo teléfono de Apple. Las colas para comprarlo en la Quinta Avenida compitieron desde el lunes pasado con las que hicieron los fanáticos del papa Francisco en San Patricio, el Madison Square Garden o el Central Park. Ese delirio papal terminó en Nueva York, aunque ayer se repetía en Filadelfia, pero lo que no acabó es la cosecha que todos le reconocen a Barack Obama por una visita en la que logró en todo momento que Francisco hiciera militancia casi peronista en los temas que más le interesan a la administración en Washington.

Los argentinos que llegaron el sábado desde Buenos Aires se mantuvieron lejos de esos razonamientos. Oscar Parrilli comenzó a dar sus primeros pasos en soledad por la ciudad. Tratándose de un "master spy", jefe de la Agencia Federal de Inteligencia, salió del Mandarín Oriental munido de una importante pila de carpetas bajo el brazo. Así se dirigió hacia la entrada al Central Park que está frente al hotel. Sólo 20 minutos después lo siguió Carlos Zannini, en el más absoluto de los silencios. Cristina de Kirchner, para ese momento, estaba en su suite recibiendo informes de Axel Kicillof, que llegó ayer por la mañana a Nueva York. La comitiva argentina se mueve por la ciudad, como siempre, con una sola consigna: sólo Cristina tiene agenda. Eso significa que nadie puede distraer con temas de cada cartera la actividad central presidencial. Eso no bloquea que se conozcan algunas particularidades del viaje. Por ejemplo, el Gobierno no reveló en un primer momento el encuentro que Cristina de Kirchner tuvo con Nicolás Maduro. La realidad es que Presidencia retuiteó la foto de ese encuentro que había hecho pública por esa vía el Gobierno venezolano. A la distancia, se ocupó la mandataria de que se supiese en Buenos Aires que no era Maduro el "jefe de Estado" a quien no quiso recibir el Papa cuando estuvo en La Habana. Era el colombiano Juan Manuel Santos, como se ocupó de aclarar el vocero vaticano del Gobierno Eduardo Valdés, y no por desairarlo sino porque, como jefe de Estado que es, el Papa se atuvo al protocolo diseñado por los Castro, que preveía un solo mandatario invitado, Cristina de Kirchner. Santos, vertical, no dijo nada, y postergó su llegada a La Habana para el día siguiente de la partida del Papa hacia Washington para agradecerles al Pontífice y a los anfitriones cubanos los oficios para el buen cierre del acuerdo con las FARC.

El más activo en estos días en materia de reuniones era Timerman. El canciller se va a quedar en Nueva York hasta el jueves y tiene confirmados encuentros con representantes de un panel diverso de países: Egipto, Túnez, Grecia, el Comité Internacional de la Cruz Roja, Serbia, Emiratos Árabes y el Jewish Commitee. Esa agenda tiene incluidas reciprocidades económicas, pero sobre todo algún que otro agradecimiento al tema que el Gobierno vino a festejar a Nueva York: la resolución para asegurar reestructuración de deudas soberanas, casi un regalo de despedida de la Asamblea General a la Presidente.

Algunos noctámbulos de la delegación peregrinaron en la noche del sábado hacia el East Village, que es donde tiene su parrilla "Buenos Aires" una estrella fugaz de la semana, el cocinero argentino Ismael Alba, el hombre a quien el Vaticano le confió la comida del papa Bergoglio para el día en que estuvo en Nueva, York, el viernes. Este profesional del grill se lamentó de que no le pidieran que le sirviese un bife a la argentina sino un modesto pollo al limón con empanadas y budín de pan de postre. Tuvo el privilegio de servírselo él mismo a mediodía del viernes, ocasión que aprovechó para conversar una palabras con el Santo Padre. "Le gustó mucho lo que le llevé", contó al volver. "Quise darle bife, pero está a dieta, se está cuidando. Quiere estar en forma. El mundo lo necesita. Hablamos de fútbol y de lo que está haciendo por el mundo".

Con el vértice del poder en tierra de infieles, por el viaje presidencial, y encubiertos en esa virtual suspensión de la campaña que implicó la algarada papal en los Estados Unidos, que ocupó las pantallas criollas casi en cadena para registrar ese show imperdible que tuvo de todo -hasta la suspensión el viernes de otra cadena, la oficial-, el peronismo se concentró en tareas de bordado de campaña. La brigada de ataque sobre los territorios -los medios son uno más, como el interior, la provincia de Buenos Aires, la Capital, la comunidad de negocios, etc.- se concentró el lunes en el "war room" que maneja "Pepe" Scioli en el microcentro porteño para organizar movimientos de tropas, desplazamiento de artillería y foquismo guerrillero, que en todo confían. Ese grupo, que integran voceros, ministros, asesores y funcionarios, tiene un libreto maestro "bajado" por Daniel Scioli: es un "plan de carrera" (así lo llama el candidato) que consiste en dedicar cada semana de las que quedan de campaña a un tema único, exhibiendo las fuerzas que tiene el oficialismo para cumplir con su programa, sumando gobernadores, universidades, entes de Gobierno, estrellas mediáticas. En el balance de ese plan, hoy la fórmula está 12 puntos arriba de Cambiemos, y eso augura, si no pasa lo que todos temen que pase (aunque no saben qué es), que el FpV puede quedarse con la presidencia en primera vuelta. Ese plan le hace ganar hasta medio punto por semana en las encuestas, y se beneficia de que Macri parece estancado por sus tribulaciones proselitistas, que le han rayado la carrocería y han empañado su prestigio, y vuelca votos a Sergio Massa, que sostiene los 20 puntos pero que le cuesta mantener.

De esas reuniones de campaña -que son las únicas que importa seguir en detalle para saber en qué andan- salen jugosas minutas con las consignas que deben trasmitir los voceros, descritas con un rigor pretoriano para impedir la creatividad de algunos comunicadores que, por entusiasmo, llevan el agua a su molino y desdibujan el discurso que se quiere sostener, en la confianza de que es la clave de la buenaventura. Esta semana el tema es ciencia y técnica y el eje es el acto del miércoles con Cristina de Kirchner en Tecnópolis para seguir por videoconferencia el lanzamiento del satélite criollo Arsat-2, responsabilidad, diseñao e integrado por INVAP, que va en un cohete francés, Arianne-5, que lleva además un satélite australiano, el Sky Master. Ese ingenio ofrecerá señales de comunicaciones de todo tipo y lo mostrará el Gobierno como una realización de leyenda, como todo lo que rodea a la aventura espacial.

El candidato se abocó en el fin de semana, además, a recorrer distritos de la provincia y se entregó horas y horas, como los demás candidatos, a registrar videos, fotos y cartelería para la campaña en medios audiovisuales que comenzará este mismo miércoles del acto de Tecnópolis. Se dio tiempo ayer para estar en Escobar en un ritual infaltable para él como es la Fiesta Nacional de la Flor, donde apareció con Karina Rabolini y algunos locales como Jorge Landau -apoderado del PJ que se desvela porque entre miércoles o jueves serán las peleadas audiencias en la Justicia, en las que se aprobarán o impugnarán las boletas que presentan los partidos para la elección nacional y en Buenos Aires- o Dante Dovena, embajador en el Uruguay que tiene una heredad en ese partido del conurbano. No tuvo tiempo para acompañar a Gustavo Marangoni -una de sus almohadas como consejero principal-, que festejó ayer en su casa de Colegiales los 50 años en un asado sin políticos, pero con mucha familia y amigos de juventud y de la vida. Hoy tiene ajetreo con una cena de recaudación de fondos de campaña con empresarios en Rosario, donde lo acompañará el festejado Marangoni, el candidato Omar Perotti, Sergio Berni, el economista Miguel Peirano y su hermano José, brigada que horas antes estará en otra reunión con productores en Rafaela. No estará Carlos Zannini, a quien Cristina quiso en el viaje presidencial: la acompañó siempre y es el responsable de los discursos. Por cábala no convenía dejarlo en tierra por más candidato que sea, aunque mostrarlo en los grandes escenarios tampoco le viene mal. Marangoni terminó de festejar su cumpleaños con otro servicio de campaña, un acto en la Capital junto al charanguista Jaime Torres, una manito para las chances del peronismo en distritos del norte como la provincia en donde nació, Tucumán, y en la que se referencia, Jujuy, donde hay una pelea palo y palo con el radicalismo de Gerardo Morales.

Si el oficialismo confía en un cohetazo para repuntar en la campaña, la oposición confía en algo que puede ser un bombazo, de estruendo o de destrucción masiva según sea el final. El viernes entró a la Corte Suprema de Justicia el recurso de queja de la UCR de Santa Cruz que patrocina el ex diputado Ricardo Gil Lavedra, que reclama se declare inconstitucional el sistema de ley de lemas en las elecciones a gobernador del 25 de octubre en ese distrito. En la semana que pasó, la Corte local avaló ese pergeño enmendando una declaración de invalidez que había hecho un juez, pero ahora la queja llega a las máximas alturas. El argumento de la UCR es que la ley de lemas viola la soberanía popular porque deriva el voto que un elector le puso a un candidato a la lista de otro que se opuso a él. La ley de lemas fue una estrella del sistema en los años 90, pero cayó por desprestigio, y ahora la Corte tendrá que decir si acepta o no la causa, que es una papa hirviendo en plena campaña. Tiene que venir el recurso que ese partido presentó en Tucumán, pero los baqueanos entienden que el tribunal que preside Ricardo Lorenzetti no lo atenderá por tratarse de una elección local, con leyes y autoridades locales. En este caso, creen los quejosos, es diferente la situación porque lo que se reclama son garantías constitucionales, y sería un tema en el cual la Corte nacional puede entender. Pase lo que pase, salga o no, provocará tumultos entre oficialismo y oposición. Es un lindo tema para la Corte porque lo que decida no afectará el resultado electoral nacional, que es lo que todos cuidan en estas horas, pero será una señal de poderoso simbolismo hacia las fracciones en pugna. El peronismo confía en retener la provincia si, cualquiera que sea el resultado, se suman los votos de Daniel Peralta y Alicia Kirchner. Los radicales creen que si se invalida la ley de lemas, el cargo pude quedárselo Eduardo Costa. Para alquilar gradas en el 4° piso de Tribunales, sede de la Corte.

Este trámite será otra oportunidad de medir las filas y las fobias entre la Justicia y el oficialismo, que no tiene mucha suerte cuando se trata de expedientes electorales. Los camaristas nacionales del fuero, por ejemplo, tienen posiciones encontradas con el peronismo, pero el caso Santa Cruz no pasará esta vez por sus despachos porque es una queja directa a la Corte. Prueba de esas diferencias fue la exposición que hizo el martes ante la peña política que animan Rafael Pascual, Federico Pinedo y otros en el Palacio Balcarce, adonde el camarista Alberto Dalla Vía reiteró la preferencia por la boleta única que pide la oposición y en contra de las elecciones desdobladas. En todos los países del mundo, dijo, las elecciones son todas bajo una misma fecha y bajo una misma autoridad. Acá las deciden en las provincias con leyes y tribunales distritales. También reclamó autonomía financiera de la Justicia Electoral para sacarle de encima la vigilancia del Ejecutivo. Lo de la fecha única alimentó discusiones en las mesas en las que se repartía una multipartidaria de repúblicos como Pablo Tonelli, Daniel Basile, Liliana Gurdulich, "Pocho" Romero Feris, Alberto Allende Iriarte, Julio Baldomar (vicepresidente de Vélez): para algunos es conveniente porque independiza el sistema de los caciques locales. Para otros, produce efectos de arrastre de cargos altos sobre menores y eso también desdibuja la representación. Carne para las sobremesas.

De esto y de mucho más hablaron Mauricio Macri y Ernesto Sanz en el avioncito que los llevó el viernes a recorrer Olavarría, Azul y Tandil, ciudad en la que se reunieron con escuderos como Emilio Monzó y, por supuesto, la candidata María Eugenia Vidal, con 30 candidatos a intendentes de Cambiemos de las secciones electorales 5ª y 7ª de la provincia. A solas con ellos describieron detalles de la estrategia que creen pueden meterlos en el balotaje: 1) en el norte del país, Scioli le ganó a Macri en las PASO por un millón de votos, diferencia que esta vez puede reducirse porque en esas primarias -y le duele reconocerlo a Sanz, que fue la prenda de esa derrota- el radicalismo de esas provincias no se puso las pilas. Ahora, que tienen que pelear por su poder, se van a encuadrar. 2) discutieron si hubo efecto Tucumán sobre la elección del Chaco. El triunfo del peronismo en la gobernación y en la intendencia de Resistencia, la diferencia respecto de las PASO se achicó de 22 a 13 puntos, y de 14 a 4,8, respectivamente. Para algunos el desprestigio del oficialismo por los tumultos tucumanos sirvió para mejorar esa diferencia. Otra punta de la mesa es más escéptica por esa explicación y atribuye ese achicamiento de la diferencia a que el radicalismo de esa provincia resignó internismos, porque en las primarias hubo fricciones entre el sector de Ángel Rozas y el de Aída Ayala, que en las elecciones del domingo pasado estaban superadas y jugaron juntos. En el conteo de números, entienden que Scioli sigue clavado en 40 puntos y que le cuesta encontrar nichos en los cuales crecer porque Cambiemos mantiene expectativas de repetir los triunfos en plazas como La Plata, Mar del Plata o Bahía Blanca. También porque atribuyen las encuestas que sostienen los 20 puntos de Massa a fabricaciones de opinión que se motorizan desde el oficialismo. Creen que exhibir los números que la ponen a Vidal por encima de Aníbal Fernández es un muy buen estandarte, aunque admiten que ésta es una elección sin balotaje -la de la provincia- en la que el peronismo va a jugar todo junto. Admiten que ha sido ingenioso el atajo de sumar a Julián Domínguez a la campaña de Aníbal, para poner en la pelea a los perdedores de las PASO; algo que querrían en Cambiemos que ocurra y para eso no se separan macristas de radicales. En esa mesa se discutió en dónde están los votos para achicar la diferencia nacional y coincidieron en que deben atacar, además de sobre el norte, sobre el voto rural de la Pampa Húmeda, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, distritos que están en mapa de despliegue de los candidatos.

Ese viernes terminó a las corridas: Macri se fue con Monzó a Mar del Plata a una cena de recaudación de campaña con empresarios. Sanz partió a San Rafael, Mendoza, donde lo esperaban Gabriela Michetti y Julio Cobos para participar de una cena en el centro de exposiciones, también con empresarios. Debió conformarse con su comprovinciano, porque cuando llegó, Gabriela salía por otra puerta. Pudo ser un encuentro con más sustancia quinchesca porque con Sanz mantiene una relación de amistad que se ha forjado en estadías en el campo que tiene el senador en las afueras de San Rafael. Le podía haber contado lo que había dicho, los argumentos que había lanzado el miércoles a la noche en el Club Americano en uno de los quinchos más connotados de la Capital, el de Consenso Republicano. Expuso allí la idea de que la UCR recupera competitividad en esta campaña, y que el oficialismo no puede superar el techo de los 40 puntos. Ahí lo escucharon el cacique de ese sello, Guillermo Alchouron, Jorge Enríquez, Juan José Manny, Rafael Pascual y un arco que iba de Santiago de Estrada a Francisco Mezzadri, pasando por los abogados Máximo Fonrouge y Alejandro Fargosi, Guillermo Moreno Hueyo, Federico Young, Juan Anchorena, Carlos Saad, Víctor Marina, Jorge Berardi y los ruralistas Luis Miguel Etchevehere y Luciano Miguens. "Nadie pensaba que iba a ser una elección fácil. Sabíamos que esto no iba a ser un trámite". Ensayó una autocrítica de la "la hecatombe que sufrió el partido radical" que conformaba el bipartidismo, "que con sus pros y contras permitía el equilibrio y la alternancia para que no se produzcan los excesos como los que comete este Gobierno". Trató de entusiasmar a los presentes, que compiten en ser cada cual más opositor, diciendo: "Vengo de la campaña, y estamos teniendo una competitividad política extraordinaria en todo el país. ¡En el conurbano bonaerense! En provincia de Buenos Aires, de 11 intendentes radicales, pasaremos a tener 47". Remató, nativista: "Tengo todo el folklore, tengo marcha, tengo boina, tengo a Yrigoyen, pero no elegí quedarme en la testimonialidad ideológica".

Los radicales no tienen rival en materia de honras fúnebres y tampoco los supera nadie en cuanto a la originalidad en este rubro de celebraciones. Esta vez sirvió la oportunidad para desmentir la fama de misóginos que se han ganado, porque se trató del recordatorio de una destacada dama que, si bien no militó en sus filas partidarias, influyó notablemente sobre uno de sus líderes fundamentales: Regina Pacini de Alvear, esposa del legendario Máximo Marcelo Torcuato, nieto del héroe de Ituzaingó; hijo del primer intendente municipal de la Ciudad de Buenos Aires federalizada como capital de la República; y él mismo presidente de la Nación en el período 1922/28.

Eterno bon vivant y tal vez el soltero más codiciado de Buenos Aires, Alvear cautivado por la exquisita voz de soprano ligera de Regina, la persiguió desde 1899 por los teatros del mundo con su propuesta de matrimonio hasta arrancarle el consentimiento para el enlace en 1907. Desde entonces y pese a hallarse en el cenit de su carrera artística, Regina abandonó para siempre los escenarios para consagrarse a acompañar a su esposo en las lides políticas que le depararon no pocos sinsabores. Su influencia silenciosa -pero efectiva en obras culturales como la Casa del Teatro, el Conservatorio Nacional López Buchardo y la Radio Municipal- se hacía notar también en su sola mirada sobre Alvear, quien más de una vez debió responderle ante sus reconvenciones: "Regina, ¡dejame vivir!". Ella, sin embargo, lo sobrevivió 23 años en los cuales jamás dejó de visitarlo todas las semanas llevándole rosas blancas y rosas (los colores partidarios) en el túmulo familiar ubicado en la entrada del cementerio de la Recoleta, donde colocaba una sillita plegadiza blanca y hablándole por espacio de varias horas.

Al cumplirse cincuenta años de la muerte de Regina, peregrinaron algunos radicales y un grupo de curiosos a la bóveda de la dinastía Alvear en el cementerio de la Recoleta para un singular homenaje impulsado por el Instituto Yrigoyeneano, y por la historiadora y biógrafa de la soprano portuguesa devenida en primera dama argentina, Ana María Cabrera. Selecta concurrencia, compuesta por el embajador de Portugal, Henrique Silveira Borges, la directora de la necrópolis, Sonia del Pappa Ferraro, el extitular del cementerio y presidente de la Asociación de Amigos del Cementerio de la Recoleta, Carlos Francavilla, los caciques del Instituto Yrigoyeneano Diego Barovero, del Instituto Juan Manuel de Rosas, Alberto Gelly Cantilo, la ahijada de la homenajeada Regina Valverde; en representación de la saga familiar doña Mercedes Alvear de Santamarina (nieta de Camilo de Alvear, primo hermano del expresidente); el autor teatral Agustín Busefi, que estrena esta semana en el Teatro Empire de esta ciudad su obra "Regina Pacini", y la protagonista de la puesta, la soprano Analía Cavilglia, quien cantó un fado en vivo en el cementerio, lo que sin dudas constituyó todo una originalidad por parte de los organizadores del homenaje.

El Museo Malba cumplió 14 años el día de la primavera y su festejo conmocionó a los porteños gracias a la obra del mago del arte, Leandro Erlich. El Obelisco amaneció la semana pasada con la punta cercenada y, por la tarde, el fragmento apareció en la explanada del Museo. Allí, la gente puede ver finalmente (sin subir las escaleras) el paisaje que divisaría desde lo alto del Obelisco. Al anochecer de ese día, con un breve grupito de invitados, Eduardo Costantini brindó por el Malba y recordó la batalla que significó su apertura en septiembre de 2001. Agradeció el apoyo a la entonces funcionaria de la Alianza, Teresa Anchorena. Luego contó la disparatada denuncia de un vecino de Barrio Parque que, empeñado en la clausura del Malba, decía que el Museo atraía a las prostitutas. "Yo nunca vi ninguna", afirmó Costantini. Incansable, agregó que mañana presentará Puertos, una nueva ciudad en Escobar. Para disfrutar de los deliciosos bocaditos y el champán estaban Beatriz Nofal, Victoria Giraudo, Agustín Pérez Rubio, Lupe Requena, Arturo Grimaldi, Cynthia Cohen, Gabriela Urtiaga, Orly Benzacar, Luna Paiva, Lorena Stanzione y, por supuesto, Leandro Erlich.

El consagradísimo Julio Le Parc llegó de París junto con su hijo Yamil decidido a celebrar sus 87 años en la Argentina. El lugar elegido fue la casa del Tigre del empresario Claudio Stamato, El Descanso. Un paraíso con varias hectáreas de pasto cortado como terciopelo y poblado de especies autóctonas. Las glicinas, orquídeas, clemátides, azaleas y jazmines en plena floración, crecen libres sobre los puentes y entre los espejos de agua y las obras de arte, las esculturas con reminiscencias marinas de Bastón Días, los estupendos torsos de Fioravanti, los atriles de Carlos Gallardo, el muro conceptual de Marie Orensanz y las sillas tan juguetonas como utilitarias de Pablo Reinoso. Por los senderos que se bifurcan se cruzaban Marilú Marini, el embajador de Francia, Jean-Michel Casa, los diplomáticos de servicios culturales Jean Francois Gueganno y Lucie Haguenauer, el editor Diego Costa Peuser, los artistas Adrián Salgueiro y Felipe Pino, Teresa Anchorena, Roxana Punta Álvarez, Gustavo Vázquez Ocampo, Gustavo Quiroga, Clari Cristal, Felipe Durán y María José Herrera, directora del Museo del Tigre, institución que tiene a Stamato como benefactor.

En un parador esperaba un copetín de quesos y jamones. Allí la teórica Cristina Rossi contó que presentará en el Museo Nacional de Bellas Artes una muestra de pinturas de Pérez Celis. La elección del artista abrió un interrogante sobre el futuro del MNBA: no se sabe si es una herencia que deja la vieja dirección o si es la tendencia impuesta por la nueva gestión, obviamente, ambas del mismo palo peronista. El banquete continuó con corderos y lechones asados. En una entretenida mesa, el consejero de la Embajada de EE.UU. Kevin Sullivan y la italiana Carla Bronzzini destacaron los méritos del papa Bergoglio. Un invitado mundano, Adrián Figueroa -quien supo acompañar a Martín Redrado en el Banco Central y hoy trabaja para Mario Blejer-, comenzó a explicarle a Sullivan, en inglés, el sentido de los gestos papales. Alguien interrumpió el discurso para preguntar por qué hablar en inglés y, sin tiempo para un respiro, María Alarcia aclaró: "Kevin habla mejor español que todos nosotros". Figueroa respondió que Sullivan iba a entenderlo mejor. Pero el consejero replicó: "Y yo creí que quería practicar un rato". El diálogo prosiguió con un análisis de los candidatos a la presidencia de EE.UU., del perfil que demandan los nuevos tiempos y que pocos alcanzan. Mencionaron entonces a la única candidata mujer de los republicanos, Carly Fiorina. Por otra parte se comentó con tanto humor como asombro el precio récord de 60 millones de dólares que acaban de pagar por un duplex en el condominio Faena de Miami Beach. "El precio más alto de una vivienda unifamiliar", señalaron. "Pero ¿cuánto pagarán de expensas?", preguntó Norberto Frigerio. Antes de los postres, Yamil cantó una serie de tangos nostálgicos que culminaron con "Las mañanitas" y la vela que Le Parc sopló emocionado, celebrando la música y el arte. Los flanes y las tortas del Tigre, sobre todo, un bizcochuelo con merengue, crema, dulce de leche y duraznos, acabó por conquistar el paladar cosmopolita de los invitados que recién al atardecer emprendieron la retirada.

En otro extremo de la geografía vecinal, en Barracas, se celebró otro cumpleaños plástico, el número 66 de Marino Santa María, ideólogo y responsable de la intervención artística de los muros y frentes de casas que hizo famoso ese pasaje. Marino ha realizado importantes intervenciones en la estación Plaza Italia de la línea D de subterráneos y está finalizando un gigantesco mural de Hugo del Carril con más de un millón de venecitas en la estación Las Heras de la línea H. Convertido por éstas y otras cuestiones en una auténtica celebrity, la convocatoria del onomástico de Marino fue no sólo masiva sino lo suficientemente ecléctica y variopinta como para semejar un encuentro cultural, un acto político y una juntada de muchachones del barrio, a gusto del asistente, o todo al mismo tiempo. Además de su mujer Angélica López Alberti y sus hijos, amigos, lugareños y curiosos, estuvieron presentes artistas visuales Fabián Attila, Juan Doffo, Carlos Scannapiecco, Héctor Medici, Jorge Meijide -Meiji-, Horacio Spinetto, Susana Mercado, Daniel Aguirre, Guillermo Mac Loughlin, el fotógrafo Jorge Luis Campos; funcionarios de Gobierno porteño como el director general de Museos Pedro Aparicio, los directores del Museo Quinquela Martín Víctor Fernández y del Museo del Humor Hugo Maradei; políticos como el titular del sindicato gastronómico Dante Caamaño, el exministro Héctor Lombardo y el radical Diego Barovero; los empresarios Carlos Cantini, Marcelo Di Mitrio, Ana Ortiz de Zárate,el doctor Humberto Ghermeck y su esposa Chela, la cantante Patricia Sosa y su esposo manager Oscar Mediavilla, que arrasaron primero con exquisitos chipá y sopa paraguaya elaborados por una vecina de la cuadra de esa nacionalidad y luego con sabrosas empanadas, pizzas y panes rellenos preparados por un servicio de catering domiciliario en el patio de la casona adornado con cerámicas y relieves de Marino Pérsico- padre del homenajeado- cuyos fondos lindan con el viaducto del Ferrocarril Roca, agotando también las reservas de líquido elemento existentes al tiempo que dejaban sus saludos y mensajes en el pergamino ilustrado por el veterano pintor Jorge Melo (96).

Vamos a terminar con un chiste musical esotérico.

Se dice siempre que reproducir una canción hacia atrás puede revelar mensajes satánicos. Y eso es doblemente peligroso con el tango: se recupera la sobriedad, y vuelven los perritos compañeros y la percanta.