Chávez disparó alarma en empresarios colombianos

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• Está en juego un intercambio por u$s 7.289 millones

Bogotá - La renovada tensión entre Colombia y Venezuela comenzó a disparar las alarmas de los empresarios colombianos y venezolanos, que temen que las discrepancias pasen del terreno político al comercial en un momento inoportuno, cuando pocos sectores se han repuesto del golpe de la crisis mundial.

Es que el presidente venezolano, Hugo Chávez, habló fuerte. No sólo anunció anteayer la congelación de las relaciones y el retiro de su embajador en Bogotá, Gustavo Márquez, sino que dijo que los productos que se compran a Colombia no son «imprescindibles» y que las inversiones colombianas en su país serían «expropiadas» en caso de una ruptura total.

Según cifras del Ministerio de Comercio de Colombia, y para entender la magnitud de esta decisión que adoptaría Caracas, las exportaciones a Venezuela llegaron en 2008 a la cifra récord de u$s 6.091 millones, mientras las importaciones de productos venezolanos fueron de u$s 1.198 millones. Se trata de una balanza comercial más que positiva para el Bogotá.

Sin embargo, los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indican que las exportaciones a Venezuela ya estaban resentidas por la crisis internacional, ya que mientras entre enero y mayo de 2008 fueron de u$s 2.264 millones, en el mismo período de este año llegaron a u$s 2.246 millones. Es por esto que los voceros de los principales gremios de la producción hicieron un llamado a Álvaro Uribe para evitar que las diferencias entre los dos gobiernos terminen afectando la actividad económica.

«No debemos meter el comercio en esta disputa porque pierden los dos países, los ciudadanos, los consumidores», advirtió Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex). Similar es la posición de la Asociación Colombiana de Textileros (Ascoltex), la cual se convertiría en una de las más perjudicadas por la decisión de Chávez, ya que como subrayó su presidente, Iván Amaya, Venezuela es el primer mercado para el sector, por delante de Estados Unidos.

En tanto, las principales cámaras de comercio venezolanas también mostraron su preocupación, al solicitar ayer al Gobierno de este país que intente resolver las diferencias con Bogotá por la vía diplomática para que el suministro de productos en Venezuela no se vean afectados.

El presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) de Venezuela, Fernando Morgado, declaró que el cierre de las fronteras con el país vecino traería la «carestía» de productos y la «dificultad» para encontrar países proveedores de «productos básicos».

Mayores costos

Para Morgado importar productos de Europa o Norteamérica y no de Colombia implica tener que pagar «mayores fletes» que se traducen en el precio final del producto.

«Esperamos que ninguna de las amenazas que ha dicho el presidente (Chávez) se concreten», dijo Morgado.

Siguiendo esta misma línea, el presidente de la Cámara Venezolano Colombiana de Industria y Comercio (Covecol), Daniel Montealegre, explicó que la posición de su gremio «es la de llamar a la calma», ya que hay una «gran preocupación no sólo por los empresarios sino por la misma población».

Montealegre subrayó que cambiar de mercado a corto plazo es «muy difícil», debido a que ya se «conocen» y se «complementan».

«La mejor alternativa que tenemos por la cercanía física es Colombia», concluyó.

Al reaccionar ante el anuncio de Chávez, el Gobierno de Bogotá, lejos de flexibilizar su posición, expidió un comunicado en el que insiste en pedir explicaciones por el hallazgo, en un campamento de las FARC, de tres lanzacohetes vendidos en 1988 por Suecia a Venezuela.



Agencias EFE, DPA, ANSA, AFP y Reuters

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