22 de septiembre 2010 - 00:00

Cheque cancelatorio no pagará el 1,2%

Miguel Pesce
Miguel Pesce
El cheque cancelatorio, que se reintroduce para llevar adelante operaciones inmobiliarias, no estará sujeto al 1,2% del impuesto a los débitos y créditos bancarios. Así lo aclararon ayer desde el Banco Central, que busca que este instrumento termine reemplazando el uso de efectivo para las grandes transacciones.

El hecho de que el cheque cancelatorio quede fuera del gravamen del 1,2% es un factor fundamental para impulsar su uso, especialmente en las transacciones que involucran montos altos. Y una de las grandes ventajas es que se podrá emitir tanto en pesos como en dólares, que es la moneda que se utiliza para la compra y venta de inmuebles.

En realidad, el cheque cancelatorio fue creado por ley en el año 2000, pero su uso fue muy reducido y directamente desapareció con el «corralito». Ahora la intención es reflotarlo con el objetivo de reducir drásticamente el traslado de dinero en efectivo para operaciones grandes. Según se dispuso podrán estar nominados tanto en pesos como en dólares.

Pero aun cuando no se aplique el impuesto al cheque, subsiste otro problema para utilizar este instrumento en las operaciones inmobiliarias: la escrituración por montos menores a los efectivamente concertados.

Sin embargo, se trataría de un problema menor porque los valores de escrituración se acercan cada vez más a los reales. Y aun en el caso de que existiese una brecha del 20% o del 30%, el monto que figura en la escritura podría pagarse sin inconvenientes para las partes con cheque cancelatorio. El saldo restante (que no figura en la escritura) tendría que hacerse en efectivo.

El motivo por el cual el cheque cancelatorio no está alcanzado por el impuesto del 1,2% es que se trata de un instrumento que no emite el público y que no se deposita en una cuenta corriente ni en caja de ahorro.

En realidad, se trata de un instrumento emitido por el Banco Central. El vicepresidente de la institución, Miguel Pesce, explicó que en los próximos días «estaremos mandando a imprimir estos cheques y luego enviarlos a cada una de las sucursales. Pero también habrá que trabajar en las medidas de seguridad para que no puedan ser falsificados». La idea es que para mediados de noviembre ya esté disponible al público.

El dinero que entrega el cliente para acceder al cheque cancelatorio va directamente al Central y el banco que participó de la transacción sólo actúa como intermediario. Además, no podrá cobrar comisiones por la entrega del mismo. Así, el comprador de un inmueble evita salir del banco con dinero: en vez de trasladarlo desde la caja de seguridad al lugar que dispone el vendedor podrá directamente depositar el dinero en ese mismo banco para que luego sea retirado por otra institución.

La firma realizada en el cheque tendrá que ser obligatoriamente certificada por la institución. El instrumento admitirá dos endosos para aplicarlo en operaciones simultáneas, es decir una venta de inmueble encadenada con una posterior compra. En el caso de que se proceda al endoso, el mismo deberá estar certificado por escribano.

Pesce agregó además que cada cheque cancelatorio tendrá un monto mínimo y máximo. En este último caso, la cifra no podrá superar los u$s 100.000. Por lo tanto, para una compra de u$s 300.000 habrá que entregar tres.

Quien cobra el cheque deberá concurrir con el mismo a un banco en el que posea cuenta y lo cobra directamente por ventanilla o bien puede solicitar la acreditación e una caja de ahorro. Por esa operación no deberá pagar ni comisiones ni impuesto alguno.

Otra de las operaciones que no paga el impuesto al cheque, se aclaró, es la transferencia bancaria entre dos cajas de ahorro. A partir de noviembre, regirán los nuevos importes para las transferencias, que serán gratis cuando no superen los 10.000 pesos y se realicen en forma electrónica. La escala de cobro se vuelve progresiva, pero en ningún caso podrá superar los $ 300, siempre que se trate de operaciones por más de 100.000 pesos.