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China y Corea buscan ya petróleo fuera de Irán
Los primeros ministros de China y Corea del Sur, Wen Jiabao y Kim Hwang-sik, flanquean al príncipe de Abu Dabi y subjefe de las FF.AA. emiratíes, Sheij Mohamed bin Zayed al Nayan, en una reunión mantenida ayer en esa ciudad. Las monarquías del Golfo Pérsico serán clave para estabilizar el mercado petrolero en caso de un embargo a gran escala contra Irán.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, pidió ayer la colaboración de los países importadores, exportadores y de tránsito para mantener la estabilidad en los precios de las materias primas, en especial para el petróleo y el gas.
Wen hizo estas declaraciones durante el acto de inauguración de la quinta edición del World Future Energy Summit, en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), donde también defendió el uso «pacífico» de la energía nuclear por parte de todos los países del mundo.
Sus declaraciones llegaron después que en las últimas semanas el precio del petróleo se disparara debido a la tensión en torno a Irán, que amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz -por donde pasa el 40% del crudo mundial- como respuesta a las sanciones impuestas por Estados Unidos
-aún sin fecha- y la Unión Europea (UE).
Los Estados Unidos y la UE han criticado en varias ocasiones el programa nuclear de Irán, porque sospechan que persigue fines militares, y han impuesto sanciones económicas a Teherán.
La UE decidirá el próximo 23 cuándo pondrá en marcha un embargo petrolero, que privará a la República Islámica de su segundo cliente. Irán depende del petróleo en el 70% de sus ingresos.
Wen pidió «consulta y diálogo» entre los países productores, importadores y de tránsito, para «coordinar precios y establecer una regulación financiera» con el objetivo de lograr «que los mercados globales sean más seguros y sostenibles».
China, el principal comprador de Irán, ha rechazado públicamente las sanciones, pero observadores indican que, discretamente, realiza gestiones en busca de proveedores de crudo de reemplazo en previsión de una mayor presión internacional contra ese país. Es en esa línea que interpretan la gira de Wen.
Entretanto, una delegación de altos funcionarios de EE.UU. llegó ayer a Seúl para mantener consultas de tres días con autoridades gubernamentales locales a fin de que Corea del Sur reduzca sus compras a Irán.
La delegación está integrada por el asesor especial del Departamento de Estado para la No Proliferación y el Control de Armas, Robert Einhorn, y el subsecretario adjunto del Tesoro sobre Terrorismo y Delitos Financieros, Daniel Glaser. Ambos negociarán con los surcoreanos la cantidad en la que reducir sus importaciones de petróleo de Irán, país que suministra a Corea del Sur casi el 10% del total de crudo que consume. El premier surcoreano, Kim Hwang-sik, también asiste al congreso de Abu Dabi.
La semana pasada también Japón, otro gran cliente de Irán, aceptó la demanda de Estados Unidos de reducir sus compras y buscar otros proveedores.
En ese sentido, Arabia Saudita, el principal exportador mundial de crudo, dijo ayer que puede elevar rápidamente su producción, un día después que Irán advirtió a sus vecinos del Golfo Pérsico que no incrementen el bombeo en caso de una interrupción de los suministros iraníes so pena de sufrir graves represalias.
El ministro de Petróleo, Alí al Naimi, dijo a la CNN que Riad podía incrementar la producción en unos dos millones de barriles por día «casi de inmediato». Añadió que ve un precio estable del petróleo en alrededor de 100 dólares por barril, cercano a su nivel actual.
Los comentarios de Naimi se produjeron luego que Teherán dijo que interpretaría como un «acto hostil» que sus vecinos del Golfo Pérsico eleven el bombeo para suplir la falta de crudo iraní en caso de nuevas sanciones en su contra.
Mientras, la República Islámica intentó frenar las especulaciones en torno a un posible golpe letal contra su economía al afirmar que sigue haciendo negocios de manera normal con sus clientes de Asia.
Mohsen Qamsari, director de Asuntos Internacionales de la petrolera estatal iraní, dijo al diario Sharq que su país renovó algunos contratos con refinerías extranjeras y que lo hará con otras a medida que se acerque el vencimiento de los acuerdos.
Irán ha advertido que podría bloquear el estrecho de Ormuz si la Unión Europea concreta el embargo, algo que elevaría dramáticamente los precios del crudo, pero que es considerado poco probable por los analistas.
Agencias EFE y Reuters, y
Ámbito Financiero


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