Chispas sobre el “ministro de la Pata PJ”

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Caciques y dirigentes cenaron en el distrito de De la Torre horas después de su jura en el gabinete de Vidal en Buenos Aires.

 Pudo ser una cena más a la saga de cenas peronistas de estos tiempos efervescentes pero tuvo un timing y un GPS particular: juntó intendentes, legisladores y dirigentes en San Miguel, unas 30 horas después de que el jefe de ese territorio, Joaquín De la Torre, jure como ministro de María Eugenia Vidal.

La sentada, con asado, discursos y promesas, fue el segundo round del faltazo en bloque de los intendentes del PJ, algunos muy amigos de De la Torre, a la asunción del "Gordo" en la cartera de Producción. Por la poesía política que el PRO le dio al ingreso del alcalde de San Miguel al decir que será la puerta de entrada de peronistas a Cambiemos, en el cacicazgo del conurbano se viralizó una humorada. "Mas que ministro de la Producción -cascotean-, juró como Ministro de la Pata Peronista".

El martes a la noche, poco más de un día después de la jura de De la Torre -que fue el lunes a la tarde- intendentes como Verónica Magario (Matanza), Leo Nardini (Malvinas), Juan Zabaleta (Hurligham), Francisco Echarren (Castelli), Ricardo Curuchet (Marcos Paz), Gustavo Menéndez (Merlo) y, entre otros, Juan Pablo De Jesús (La Costa) compartieron la mesa con dirigentes como Julián Domínguez y Andrés Quinteros, con el anfitrión Franco La Porta, que en la protohistoria de San Miguel socio de De la Torre pero hace una década, es su principal duelista territorial.

La foto fue, en si, el gesto político pero no hubo sangre personal contra el flamante ministro de Vidal salvo objetar, con el mismo argumento del faltazo de intendentes a la jura, que el macrismo se equivoca si mira al PJ como un coto de caza. El tiempo dirá hasta donde tienen razón. Sí anécdotas sobre la furia del PRO de San Miguel, donde el candidato fue Octavio Frigerio, padre del ministro del Interior, fue el candidato a intendente y tiene como ladero a Santiago Cuneo, con terminales en Cristian Ritondo, vocero del malestar macrista.

El sábado, Macri "timbreó en San Miguel -estaba alojado en su quinta, Los Abrojos, que queda en Malvinas- junto a Vidal y, según contaron en la sobremesa, a De la Torre no le avisaron. "Macri estaba dos minutos en cada casa y Gendarmería tenía vallada la zona" se conto. Malicias.

Lo demás fue discurseo y promesas para, como espacio de "unidad peronista", empujar una agenda común en defensa de las PyMEs y sobre las audiencias por el aumento de tarifas. Pulula, siempre, la incertidumbre electoral y de armado. En esa mesa el índice de cristinismo fue bajísimo y, ante una eventual ruptura, la mayoría está más cerca de Sergio Massa que del Instituto Patria y La Cámpora.

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