Nueva York - Los debates sobre la suerte de la automotriz Chrysler se reanudaron ayer en el tribunal de quiebras de Nueva York, donde la Justicia deberá dictaminar sobre el plan de salida de la quiebra del grupo.
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La audiencia, que empezó el miércoles, se reinició ayer con un llamado a declarar a los últimos testigos previstos, entre ellos el presidente de Chrysler, Bob Nardelli.
«Estudiamos todas las opciones, invertimos una energía considerable y aunque fue doloroso, ir a la quiebra -algo de lo que no estoy en absoluto orgulloso- era la decisión que mejor sirvió a todas las partes interesadas, empleados, proveedores de autopartes, concesionarios y clientes de Chrysler», afirmó Nardelli.
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