Cierran cerco al magnate: arrestaron a la mujer que era su mano derecha

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Londres - La Policía británica detuvo ayer por unas horas a Rebekah Brooks, exdirectora ejecutiva de News International, la filial británica del grupo que domina al megaempresario Rupert Murdoch. La detención de Brooks, antigua jefa del semanario News of the World, que fue eje del espionaje a famosos, liberada en los primeros minutos de hoy (horario de Londres), implicó un golpe directo sobre Murdoch, quien consideraba la salvación de la periodista como su máxima prioridad.

A un ritmo vertiginoso, el cerco se estrecha sobre el empresario australiano. Pese a su resistencia inicial, Brooks tuvo que renunciar a su puesto la semana pasada y ayer, en una cita prevista en una comisaría, quedó detenida. Pasada la medianoche, la protegida de Murdoch fue liberada con la orden de volver a comparecer en octubre.

«Fue voluntariamente a la comisaría en Londres para ayudar con la investigación», había afirmado un vocero de Brooks, estrella mediática apagada. «Era una comparecen-cia previamente acordada», agregó.

La Policía se limitó a confirmar el arresto de una mujer de 43 años -la edad de Brooks- en conexión con el escándalo.

La cronista era una estrecha colaboradora de Murdoch y hasta 2003 fue jefa de redacción de News of the World, el tabloide ahora cerrado y que llevó a cabo el espionaje telefónico a miles de famosos y víctimas de terrorismo y casos policiales.

Brooks debe, en principio, acudir mañana ante la comisión parlamentaria que investiga el caso, junto con Murdoch y el hijo de éste, James.

«Creo que claramente habrá algunas discusiones entre sus abogados y la comisión sobre si sigue siendo prudente que se presente» al Parlamento, indicó David Wilson, y agregó que Brooks estaba «conmocionada» por su arresto. «Todo lo que se diga en la audiencia de la comisión selecta podría tener repercusiones para la investigación policial», agregó.

News International, la compañía de Murdoch en Gran Bretaña, dejó de publicar News of the World el 10 de julio tras conocerse que había pinchado de forma ilegal durante años teléfonos móviles y pagó coimas a agentes de policía para obtener exclusivas. Como consecuencia de ello, unos doscientos periodistas perdieron el empleo, en tanto que Brooks había sido casi la única salvada por la empresa, hasta que el viernes se vio forzada a renunciar.

Las revelaciones de escuchas, que Brooks dice haber desconocido, remecieron al Reino Unido y elevaron los temores, no sólo por las prácticas mediáticas espurias, sino sobre la influencia de Murdoch sobre sucesivos líderes británicos y las acusaciones de una relación cercana entre algunos de sus periodistas y la Policía. En uno de los coletazos del escándalo, el jefe de la Policía británica, el comisario Paul Stephenson, renunció ayer por haber tomado como asesor a un exejecutivo de Murdoch (ver aparte). El diario The Guardian informa hoy que la razón por la que Stephenson hizo entrar al exvicedirector de News of the World, Neil Wallis, como asesor de Scotland Yard era que le «permitía llegar a Downing Street», según una fuente de la Metropolitan Police.

Con políticos de Australia y Estados Unidos exigiendo saber si ocurrieron abusos similares en sus países, ambos con importante presencia del conglomerado mediático de Murdoch, el empresario de 80 años se ubica a la defensiva, en una postura impensada para su estilo habitual.

En Gran Bretaña, el primer ministro, David Cameron, está bajo ataque por su amistad con Brooks y por emplear a otro exeditor del diario News of the World, Andy Coulson, como secretario de prensa, incluso después de que éste renunciara al periódico en 2007 tras el encarcelamiento de un cronista, en el inicio del escándalo del espionaje.

En los 15 meses que Cameron lleva en el puesto, se reunió 26 veces de forma oficial con Murdoch, su hijo James y otros altos ejecutivos de News International.

«Las aguas definitivamente se están poniendo turbias bajo los pies de los Murdoch», indicó Chris Bryant, miembro del Parlamento del opositor Partido Laborista que abogó durante años contra las malas prácticas de la prensa.

Tim Bale, profesor de política de la Universidad de Sussex, dijo: «Creo que esto ha sido muy incómodo para Cameron y se volverá más incómodo durante la próxima semana».

Agencias Reuters, ANSA, EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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