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Cisneros vs. Gilbert en el túnel del tiempo
El ex vicecanciller de Guido Di Tella, Andrés Cisneros, se indignó por aparecer en un libro del periodista Isidoro Gilbert como miembro, en su lejana juventud, de la Federación Juvenil Comunista. Arrastran desde hace varios días una polémica en los medios en la cual Cisneros jura y rejura que nunca profesó ideas comunistas ni perteneció a la liga juvenil del PC. Gilbert, por su lado, se apoya en su memoria y dice que él recuerda que sí perteneció a la Fede. Es comprensible el enojo de Cisneros; no tanto la insistencia de Gilbert en que él cree que sí lo fue. Se rindió al final al prometerle al quejoso Cisneros que lo eliminará de las futuras ediciones de su volumen (si las hubiera, claro). En caso de que no hubiera nuevas ediciones, sin embargo, quedará para la posteridad el registro de Cisneros como comunista sin posibilidad de apelación, salvo el reconocimiento de Gilbert en volanderas páginas de diarios que pudo equivocarse y que por eso, de imprimirse de nuevo su libro, lo eliminaría. Como ya no existe el comunismo, ni la acusación de serlo puede costarle la vida a nadie, quizás todo quede como otra inocentada del periodismo de investigación criollo. Cisneros hizo su descargo con pedido de publicación en este diario.
Pero como escribo desde hace años en Ámbito Financiero y me interesa mucho la opinión de sus lectores y editores, solicito la publicación de estas líneas, cortas, pero inevitablemente autorreferenciales:
A esta altura, el accionar de Gilbert ya me hartó. Afirma que hace cuarenta años milité en «la Fede» (la organización juvenil de los comunistas) pero no aporta ninguna prueba, ni recuerda participación mía alguna en cualquier acción militante. Por el contrario, consigna que la única militancia que me conoce es en las «relaciones carnales» con Guido di Tella, pero esa obvia contradicción no le impide seguir afirmando lo mismo. Gilbert, como puede pasarle a cualquiera, cometió un error, publicó un dato equivocado. Pero en lugar de rectificarse, que no sería desdoroso, elige apuntalar una mentira con otra mentira. La marca le viene en el orillo.
Dice que se trata de un caso «de su memoria contra la mía». Falso otra vez. Es su memoria contra la mía y la de los miles de verdaderos comunistas del último medio siglo, ninguno de los cuales me ha visto en la Fede o el Partido Comunista, sencillamente porque no milité en ellos, no sé ni dónde quedan. Para terminar este disparate, desafío pública y formalmente a Isidoro Gilbert a que presente alguna prueba, siquiera un indicio, de esa supuesta militancia mía. Incluyo en ello que recabe pronunciamientos del Partido Comunista y de la Fede para que informen o, al menos, haga público el testimonio de uno, uno solo de esos miles de verdaderos comunistas que pueda dar fe de fechas, lugares o actuaciones mías que respalden la absurda imputación que me hace. No va a encontrar ninguno. Quedo esperando su respuesta, no va a poder darla.


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