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Clásico: otro fallo suspendió ley de jueces suplentes (6 meses)
• RESOLUCIÓN DEL FUERO EN LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO.
• OTRAS ESQUIRLAS A LA ESPERA DEL 25-O.
Luis Cabral y Norberto Oyarbide
Para el oficialismo es un revés político que viene con el agregado de que la resolución de la jueza responde a una demanda entablada por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Firmaron Ezequiel Cassagne que defendió al juez Luis Cabral cuando éste fue removido de la Casación y Máximo Fonrouge que es un letrado de consulta permanente en el interior del macrismo y en el empresariado.
Rodríguez Vidal confirmó ayer que junto con Marinelli integran una dupla ajena al resto del fuero que se relaciona con el poder político gracias a los oficios del camarista Sergio Fernández. Éste se ha inclinado por un vínculo armonioso con el Gobierno. Para colmo, Cassagne ha manifestado ciertas fricciones con el grupo que se referencia en el camarista. Disonancias que deben tenerse en cuenta porque en estos tribunales se decide la constitucionalidad de las decisiones del Ejecutivo. Las acciones de estos jueces crecerán a partir del 11 de diciembre.
El fallo de ayer reclama que el régimen de subrogancias se retrotraiga al sistema anterior que privilegia para subrogar sólo a aquellos que tienen acuerdo del Senado. Esta disposición emerge del fallo Rosza que firmó la Corte pero que nunca terminó por cumplirse del todo.
La expectativa de los jueces es que finalmente la Corte resuelva la polémica por las subrogancias que ya acumulan fallos en contra desde diversos orígenes y fueros. En las conversaciones del cuarto piso el mensaje cortesano es que se trata de un conflicto que deben resolver los jueces de instancias inferiores antes que los justices. La determinación de Rodríguez Vidal es otro paso hacia una resolución que igual deberá esperar que baje la marea electoral.
Por cierto, ayer Cristián Abritta, el secretario letrado más encumbrado de la Corte, brindó una conferencia exclusiva para el personal del máximo tribunal. El discurso tuvo algunos pasajes audaces -casi humorísticos- pero el mensaje central fue que la Corte se encamina a llevar a la máxima expresión la discrecionalidad respecto de qué casos trata y cuáles no. Básicamente, los justices podrían intervenir en casi cualquier asunto que entiendan que ostenta legitimidad. Otro aspecto a tener en cuenta para la próxima administración.
Mientras el fondo no se resuelva, el conflicto de la ley de subrogancias se extenderá en el tiempo. El Consejo de la Magistratura, actualmente bajo la órbita del oficialismo, esbozó soluciones, pero siempre de carácter parcial, como deslindar en las Cámaras la responsabilidad sobre los subrogantes. Los ánimos nunca llegaron a distenderse porque entre los camaristas persiste la noción de que el kirchnerismo planea una retirada de la Magistratura que incluya una batería de juicios contra jueces. A los casos contra Héctor Armella, Claudio Bonadío y Néstor Montezanti acaba de sumarse una ofensiva contra el camarista en lo Civil y Comercial Francisco de las Carreras que tuvo a cargo el caso de la ley de medios, asunto áspero para el kirchnerismo porque aún con una sentencia a favor de la Corte, esta norma nunca llegó a cumplir su función que era la de acorralar al monopolio Clarín.
Con ese antecedente no sorprende que Martín Sabbatella se dedique ahora, a partir de su candidatura bonaerense, a cuestiones más terrestres como las intrigas sobre el destino de una vacante de juez de primera instancia en la Justicia federal de San Isidro. Las intrigas allí giran en torno a que el gobernador Juan Manuel Urtubey estaría intercediendo a favor de un colaborador del juez federal Luis Rodríguez a quien el kirchnerismo ultra sindica como satélite de un sector de la catedral de la clandestinidad.
Elucubraciones que quedan supeditadas al resultado de la elección presidencial. Cualquiera sea el resultado habrá esquirlas en el ámbito de los tribunales cuya pasividad es interrumpida por aspectos puntuales y que no influyen de manera terminante en la campaña. Táctica que se mantine con rigor y que hace dos semanas le valió un esfuerzo a los secretarios de Norberto Oyarbide cuando intervinieron para que el juez no asistiera a un coqueto almuerzo dminical en la televisión abierta.

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