El deán de la Junta Ejecutiva del FMI -el director ejecutivo que más tiempo lleva en la función- el egipcio Abdel Shakour Shaalan, «inició los contactos con sus colegas sobre el proceso de selección para el director gerente», dijo el portavoz del organismo, William Murray.
La elección viene urgida por EE.UU. y los países europeos, estos últimos abroquelados en que se mantenga el criterio de nombrar a un representante proveniente de su territorio, tal como ha sido históricamente la tradición.
El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, reclamó ayer un proceso «rápido» para elegir al nuevo jefe del FMI, puesto actualmente ocupado en forma interina por el hasta ahora número dos del organismo, John Lipsky. «Queremos ver un proceso abierto que lleve a una sucesión rápida», dijo Geithner en un comunicado.
En una muestra de confianza en Lipsky, Geithner afirmó que el funcionario puede proveer un «liderazgo capaz y experimentado» durante un momento crítico para la economía global.
El jefe del FMI es elegido por mayoría simple dentro del Consejo de Administración, lo que implica que la designación requiere el apoyo de un 50% más uno de los votos de todos los miembros con derecho a sufragar. Este derecho es determinado según el tamaño de la economía y de otros factores económicos y financieros. Juntos, Estados Unidos y los países europeos tienen más del 50% del poder de voto, lo que les permite decidir quién lidera la institución.
Pero la abrupta acefalía del FMI desató una lucha de intereses entre las diversas regiones del mundo por acceder al puesto. Estas fueron las declaraciones conocidas ayer:


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