9 de abril 2015 - 00:00

Clave para Dilma: el Congreso promete ahora aprobar el ajuste

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, logró un protagonismo sin precedentes en el Gobierno. Dilma Rousseff lo nombró como articulador del Ejecutivo ante el Congreso para frenar conatos de rebelión.
El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, logró un protagonismo sin precedentes en el Gobierno. Dilma Rousseff lo nombró como articulador del Ejecutivo ante el Congreso para frenar conatos de rebelión.
 Brasilia - Los líderes de la coalición que respalda a la presidenta Dilma Rousseff en el Congreso de Brasil prometieron ayer terminar con los conatos de rebelión y se comprometieron a apoyar las medidas de ajuste y a bloquear cualquier iniciativa que pueda elevar el gasto o reducir los ingresos tributarios.

Se trató del primer éxito del vicepresidente, Michel Temer, del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y nombrado el martes como interlocutor válido entre Rousseff y los legisladores, y dé un alivio para Dilma y su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, quien temía por el futuro de su plan de austeridad en el Congreso.

"Nosotros, los presidentes y líderes de la coalición gobernante en el Senado y en la Cámara de Diputados, apoyamos los esfuerzos para el equilibrio fiscal y para la estabilidad", dijo un comunicado que fue entregada a los medios en el Congreso.

El Gobierno anunció este año un profundo ajuste fiscal, con la reducción de incentivos fiscales y el recorte de gastos, para hacer frente al estancamiento económico, la suba de la inflación, la escalada del dólar y un déficit récord en las cuentas públicas el año pasado. Los economistas proyectan para el año una contracción económica del 1%, tras un crecimiento apenas técnico del 0,1% el año pasado.

Los inversores celebraron el nombramiento de Temer en reemplazo de Pepe Vargas, del Partido de los Trabajadores, para el cargo de secretario de Relaciones Institucionales de la Presidencia. El real subió un 2,48% en San Pablo hasta 3,0563 por dólar. La opinión prevaleciente es que Rousseff está trabajando para sellar las grietas en una coalición fragmentada, luego de que varios de sus aliados fueron implicados en la investigación de una enorme trama de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. Sin embargo, para otros el protagonismo del vicepresidente para domesticar a su partido, el poderoso y conservador PMDB revela la debilidad política de la mandataria, respaldada según las últimas encuestas por apenas el 12% de los brasileños, producto en buena medida del escándalo del "Petrolão".

En ese sentido, el senador y excandidato presidencial Aécio Neves, principal líder de la oposición, afirmó que Rousseff prácticamente renunció al cargo y aceptó una "intervención" para que otras personas tomen las decisiones más importantes en asuntos políticos y económicos.

"Creo que Rousseff introdujo algo nuevo en la vida política de Brasil: la renuncia blanca. Hoy hay un interventor en la economía y también delegó la coordinación política al vicepresidente de la República, a quien despreció durante todo su primer mandato", afirmó Neves.

Con todo, la buena noticia de que el ajuste impulsado por el Gobierno ya no parece peligrar llegó justo en momentos en que malas noticias económicas volvían a complicar a la mandataria.

Los precios al consumidor subieron un 1,32% en marzo y marcaron su mayor registro mensual desde febrero de 2003, en una racha alcista que acumula el 8,13% en los últimos 12 meses, según datos oficiales difundidos ayer.

El indicador fue influido mayoritariamente por el aumento del costo de la energía tras una revisión general de las tarifas.

Además, el indicador que mide el temor de los brasileños a perder el empleo se disparó en el último trimestre y alcanzó en marzo su mayor nivel en los últimos doce años.

El llamado Índice de Miedo al Desempleo, medido trimestralmente por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), subió desde 74,8 puntos en diciembre del año pasado hasta 98,8 puntos en marzo de 2015, de acuerdo con un sondeo divulgado ayer.

Según las estadísticas oficiales, la tasa de desempleo se aceleró en Brasil en el último trimestre, desde el 4,3% en diciembre hasta el 5,3% en enero y el 5,9% en febrero, cuando alcanzó su mayor nivel para este mes desde 2011.

El desempleo, que había caído a mínimos históricos el año pasado y era el indicador económico más festejado por el Gobierno, comenzó a crecer en medio de un clima de deterioro de la economía brasileña.

En ese contexto, los sindicatos convocaron el martes a una jornada de protesta en diez estados contra un proyecto de ley que tramita en el Congreso y que flexibiliza la contratación de servicios tercerizados, tanto para empresas públicas como privadas y para cualquier actividad.

La jornada tuvo una concurrencia mejor que la esperada, pero terminó con ocho heridos y cuatro detenidos en la capital, Brasilia, donde se produjo una batalla campal entre manifestantes y policías.

La tensión promete reeditarse en los próximos días.

Agencias Reuters, EFE y DPA,

y Ámbito Financiero

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