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Clave: Obama dio marcha atrás con un escudo antimisiles que agitó Bush
Barack Obama habló ayer bajo la mirada simbólica de George Washington. Republicanos ven que el aplazamiento del escudo es síntoma de debilidad.
El fin del programa abre el camino a una mejora de las relaciones entre ambos países, dado que Rusia había protestado enérgicamente contra el escudo por entender que se lo instalaría en su zona de influencia geopolítica con el objetivo de neutralizar su arsenal atómico.
Pero la medida, aplaudida por Moscú, le valió a Obama severas críticas internas de la oposición republicana, que lo acusó de debilitar la defensa del país. La decisión «puede minar el liderazgo estadounidense en Europa Oriental», disparó el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain.
En una declaración ante los medios de apenas tres minutos en la Casa Blanca, y tras la que no admitió preguntas, Obama respondió a esos cuestionamientos al prometer que el nuevo sistema no debilitará la defensa en Europa, sino que la reforzará de un modo más eficiente y económico.
«Nuestra nueva arquitectura de defensa antimisiles en Europa aportará defensas más fuertes, más inteligentes y más rápidas a las fuerzas estadounidenses y sus aliados» de la OTAN, sostuvo el presidente, quien prometió elaborar «un nuevo enfoque» en torno a la cuestión.
El Gobierno de Bush había concebido el sistema para disuadir posibles ataques desde Irán, pero Rusia lo veía como una amenaza directa a su seguridad.
Su decisión de dar marcha atrás con la instalación de radares y sistemas antimisilísticos en República Checa y Polonia, respectivamente, el corazón del escudo, se basó en la recomendación «unánime» de los responsables militares, dijo Obama.
Según explicó en una rueda de prensa posterior el secretario de Defensa, Robert Gates, el giro surgió de la conclusión de que han cambiado las premisas acerca de la capacidad balística de Irán.
Hasta ahora se había sobrevalorado la amenaza procedente de los misiles de largo alcance iraníes, mientras que los servicios de inteligencia consideran ahora que el verdadero peligro podría provenir de los misiles de corto y medio alcance. Éstos, señaló Gates, «se están desarrollando de manera más rápida de lo previsto».
El nuevo sistema tendrá interceptores en tierra y mar. En una primera fase se los instalará en buques Aegis. Además, contará con un sistema de radares móviles, más ágil que el previsto hasta ahora, que permitirá detectar el posible lanzamiento de misiles de corto y medio alcance.
En una segunda fase se instalarían interceptores en tierra. En particular, precisó Gates, Estados Unidos prevé ahora desplegar para 2015 en Polonia y la República Checa interceptores SM-3, concebidos para destruir misiles de corto y medio alcance, una alternativa menos molesta para el Kremlin.
El proyecto del viejo escudo había enfriado gravemente las relaciones entre Washington y Moscú, un malestar que amenazaba con extenderse a la cooperación contra el programa nuclear iraní, entre otros asuntos.
Occidente necesita imperiosamente el respaldo de Moscú para que las sanciones a Irán surtan efecto y disuadan a ese país de construir, como se teme, una bomba atómica.
Gates admitió que el abandono del proyecto vigente hasta ahora puede eliminar algunas de las preocupaciones rusas, si bien insistió en que la medida no es una concesión a Moscú sino una mejor manera de responder a las preocupaciones sobre Irán. El anuncio se produce pocos días antes de la llegada del presidente ruso, Dmitri Medvédev, a Estados Unidos para participar en la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G-20 en Pittsburgh.
Obama notificó su decisión el miércoles a la noche al primer ministro checo, Jan Fischer, y ayer al jefe de Gobierno polaco, Donald Tusk.
Rusia expresó su satisfacción por la medida, al igual que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que la describió como un «paso positivo». También mostraron su beneplácito los principales gobiernos europeos, con Alemania y Francia a la cabeza.
Medvédev aseguró que «la declaración hecha en Washington muestra que se están creando condiciones lo suficientemente favorables» para que ambos países trabajen juntos «para evaluar los riesgos de proliferación mundial de tecnologías misilísticas».
«El presidente Obama y yo tendremos una buena oportunidad de intercambiar ideas sobre los aspectos de estabilidad estratégica, incluido el sistema de misiles antibalístico, en la reunión de Nueva York del 23 de setiembre», agregó. «Estoy listo para seguir el diálogo», remató.
Agencias EFE, Reuters, AFP y DPA


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